Entre líneas y planos

Capítulo 16

GAEL

Los domingos deberían ser tranquilos.

Eso es lo que pienso mientras miro la hora en el móvil.

16:37.

Todavía faltan más de veinte minutos para que haya quedado con Alba.

No sé por qué he salido de casa tan pronto.

Bueno.

Sí lo sé.

Porque Nico llevaba diez minutos diciéndome que si llegábamos tarde iba a ser culpa mía.

Así que hemos salido con tiempo.

Y ahora estamos esperando.

-¿Cuánto falta? -pregunta Nico.

Miro el móvil otra vez.

-Veintitrés minutos.

-Demasiado.

-Tú has dicho que querías llegar pronto.

-He cambiado de opinión.

-Qué sorpresa.

Nico me mira.

-¿Tú estás nervioso?

Levanto una ceja.

-No.

-Has mirado el móvil seis veces.

-Porque estoy esperando a Alba.

-Eso se llama estar nervioso.

-Eso se llama mirar la hora.

-Claro.

Guardo el móvil en el bolsillo.

-¿Y tú?

-¿Yo qué?

-¿No estás nervioso por conocer a Martina?

Se encoge de hombros.

-No.

-Llevas toda la mañana preguntándome cómo es.

-Porque quiero saber con quién vamos a estar.

-Ajá.

-No significa nada.

-Claro.

Nico me mira.

-¿Quieres que te recuerde cuántas veces has dicho "claro" esta semana?

-No.

-Porque han sido muchas.

-Cállate.

Sonríe.

Seguimos caminando por el parque.

El mismo en el que estuve con Alba hace unos días.

No puedo evitar pensar en aquella tarde.

En la tarta.

En cómo había guardado un trozo solo para mí. En el mensaje que me mandó después. En nuestras conversaciones. En lo fácil que se ha vuelto hablar con ella.

Antes de conocerla, no pensaba que volvería a encontrarme con ella.

Después de la primera vez, todo había sido casualidad.

La cafetería.

El parque.

El paseo con Clara y Nico.

Después el número de teléfono.

Y ahora esto.

Una quedada un domingo por la tarde.

No sé exactamente qué significa.

Pero tampoco siento la necesidad de ponerle un nombre.

Me gusta hablar con ella.

Me gusta verla.

De momento, eso es suficiente.

-Ahí está.

La voz de Nico me saca de mis pensamientos.

Levanto la mirada.

Alba está acercándose por el camino.

Lleva una chaqueta clara y el pelo suelto.

Cuando nos ve, sonríe.

Y no sé por qué, pero automáticamente hago lo mismo.

-Hola -dice cuando llega.

-Hola.

-¿Lleváis mucho esperando?

-No -respondo.

Nico me mira.

-Veinte minutos.

Le doy un pequeño golpe en el brazo.

-No hacía falta decir eso.

Alba se ríe.

-Perdón.

-No pasa nada.

Miro alrededor.

-¿Y Martina?

-Está a punto de llegar.

Asiento.

-Perfecto.

Durante unos segundos hablamos de cualquier cosa.

La universidad.

El fin de semana.

El tiempo.

Hasta que Alba mira hacia el camino.

-Ahí viene.

Sigo su mirada.

Una chica se acerca hacia nosotros.

Tiene el pelo recogido, una mochila colgada de un hombro y una expresión alegre mientras camina.

Alba levanta la mano.

-¡Martina!

La chica nos ve.

Sonríe.

-¡Alba!

Se acerca rápidamente y abraza a Alba.

-Por fin.

-Han pasado dos días.

-Dos días demasiado largos.

Se separan.

Alba señala primero a Nico.

-Él es Nico.

Nico levanta una mano.

-Hola.

-Hola.

Martina le sonríe.

Parece simpática.

Después Alba me señala.

-Y él es Gael.

Martina me mira.

-Hola.

-Hola.

-Encantada.

-Igualmente.

Todo normal.

Perfectamente normal.

Hasta que Nico abre la boca.

-¿Siempre llegas tarde?

Martina lo mira.

-He llegado a la hora.

-Has llegado cinco minutos después que nosotros.

-Porque no sabía que había una competición.

-No lo era.

-Entonces no entiendo el comentario.

Nico se encoge de hombros.

-Era una observación.

Martina sonríe.

Pero ya no parece una sonrisa tan amable.

-Pues observa otra cosa.

Alba me mira.

Yo la miro.

Creo que los dos estamos pensando exactamente lo mismo.

Esto acaba de empezar.

-Bueno -dice Alba rápidamente-. ¿Vamos?

-Sí -respondo.

Empezamos a caminar.

Alba y yo vamos delante.

Nico y Martina detrás.

Durante unos segundos hay silencio.

Hasta que escuchamos:

-¿Siempre hablas así?

-¿Así cómo?

-Como si estuvieras enfadada.

-No estoy enfadada.

-Pues lo parece.

-Y tú pareces un poco pesado.

Silencio.

Me giro.

Nico está mirando a Martina.

Martina está mirándolo a él.

-¿Un poco? -pregunta Nico.

-Vale.

Martina sonríe.

-Bastante.

Alba se tapa la boca para no reírse.

Yo tampoco puedo evitar sonreír.

-No os preocupéis -dice Martina-. Seguro que me acostumbraré.

-Yo no apostaría por ello -responde Nico.

-Yo tampoco.

Siguen caminando.

Y, por alguna razón, parece que se han olvidado completamente de que nosotros existimos.

&&&

Llegamos a una zona del parque donde hay varios bancos y una pequeña cafetería.

-¿Queréis tomar algo? -pregunta Alba.

-Sí -respondo.

-Yo quiero un café -dice Martina.

-Yo también -añade Nico.

Martina lo mira.

-No te estaba preguntando.

-Yo tampoco te he preguntado a ti.

-Entonces estamos de acuerdo.

-Por fin.

Alba me mira.

-¿Siempre van a ser así?

-No lo sé. Acabo de conocerla.

Martina escucha.

-Yo también acabo de conocerlo y ya tengo suficiente información.

Nico sonríe.

-Qué rápido.

-Soy eficiente.

-Eso no es eficiencia.

-¿Qué es?

-Mala suerte.

Martina abre la boca.



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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