Entre líneas y planos

Capítulo 18

GAEL

El miércoles llega antes de lo que esperaba.

O quizá soy yo el que lleva demasiado tiempo mirando el calendario.

Miro la hora en el móvil.

16:18.

He quedado con Alba a las cinco.

Todavía faltan cuarenta minutos.

Vuelvo a dejar el móvil sobre el escritorio.

Intento concentrarme en el proyecto.

No funciona.

Miro la pantalla del portátil.

Tengo abierto el diseño que quiero enseñarle.

Lo reviso.

Una vez. Dos. Tres.

Hay una esquina que podría cambiar.

La cambio.

La vuelvo a mirar.

No me convence.

La deshago.

-Perfecto.

Me dejo caer contra el respaldo de la silla.

No sé qué estoy haciendo.

Llevo dos horas trabajando en algo que estaba prácticamente terminado.

Y todo porque quiero enseñárselo a ella.

Miro el reloj otra vez.

16:23.

Genial.

Solo han pasado cinco minutos.

Cojo el móvil.

Tengo un mensaje de Nico.

Nico:

"¿Ya estás listo?"

Gael:

"Sí"

La respuesta llega enseguida.

Nico:

"¿Seguro?"

Gael:

"Sí"

Nico:

"¿Has cambiado de camiseta?"

Frunzo el ceño.

Gael:

"¿Qué?"

Nico:

"Te conozco"

Gael:

"No he cambiado de camiseta"

Nico:

"Mentiroso"

Sonrío.

Gael:

"Vete"

Nico:

"¿A dónde?"

Gael:

"Donde no estés hablando conmigo"

Tarda unos segundos.

Nico:

"Disfruta de tu cita"

Gael:

"No es una cita"

Nico:

"Claro"

Dejo el móvil boca abajo.

No pienso responderle.

&&&

A las 16:42 salgo de casa.

No necesito ir tan pronto.

Lo sé.

Pero prefiero llegar antes.

La cafetería no está demasiado lejos, así que voy caminando.

Durante el camino pienso en la última vez que estuve con Alba.

En el parque. En la tarta. En cómo nos quedamos hablando durante horas sin darnos cuenta. Y ahora vamos a estar solos otra vez.

No sé por qué eso me pone un poco nervioso.

Quizá porque esta vez no está Nico. Ni Clara. Ni Martina.

Solo ella y yo.

Cuando llego a la cafetería, miro el reloj.

16:54.

Perfecto.

Entro.

Es un sitio pequeño, con mesas de madera y grandes ventanas que dan a la calle.

Hay poca gente.

Elijo una mesa junto a la ventana.

No sé por qué elijo esa.

Bueno.

Sí lo sé.

A Alba le gustan los sitios tranquilos.

Y siempre mira por las ventanas cuando está pensando.

Me siento.

Dejo el móvil sobre la mesa.

Y espero.

&&&

A las 17:02 la veo.

Alba aparece al otro lado de la calle.

Lleva una chaqueta clara y el pelo suelto.

Camina mirando el móvil hasta que levanta la cabeza.

Me ve.

Sonríe.

Y yo sonrío automáticamente.

Entra en la cafetería.

-Hola.

-Hola.

Se sienta frente a mí.

-Perdón.

-No pasa nada.

-¿Llevas mucho esperando?

-No.

Me mira.

-¿Seguro?

-Unos minutos.

-Eso significa que sí.

Sonrío.

-Un poco.

-Lo sabía.

Deja el bolso en la silla.

-¿Has venido andando?

-Sí.

-Yo también.

-¿Desde tu casa?

-Sí.

-¿Está lejos?

-Unos veinte minutos.

Asiento.

-Entonces has llegado justo a tiempo.

-Lo he calculado.

-¿Lo has calculado?

-Sí.

-Eso suena muy de arquitecto.

-¿Eso es bueno o malo?

-Todavía no lo sé.

Me río.

Un camarero se acerca.

-¿Qué vais a tomar?

Alba mira la carta.

-Un café con leche.

-Yo uno solo.

El camarero asiente y se marcha.

Alba me mira.

-¿Por qué querías enseñarme el proyecto aquí?

-Porque después podemos salir a dar una vuelta.

-¿Y si el café está malo?

-Te invito a otro.

Sonríe.

-Buena respuesta.

-Lo tenía pensado.

-Qué preparado.

-Intento estarlo.

-Eso sí que es muy de arquitecto.

-Otra vez.

-No puedo evitarlo.

Me río.

Y durante unos segundos simplemente nos miramos.

No sé por qué.

Pero tampoco aparto la mirada.

Hasta que ella sonríe.

-¿Qué?

-Nada.

-Otra vez con el "nada".

-Me estoy acostumbrando.

&&&

Nos traen los cafés.

Alba da el primer sorbo.

Se queda pensativa.

-¿Y?

-Está bueno.

-¿Solo bueno?

Me mira.

-Muy bueno.

-Menos mal.

-¿Te preocupaba?

-Un poco.

-¿Por qué?

-Porque dijiste que me ibas a enseñar una cafetería.

-No sabía que iba a tener que aprobar un examen.

-Es importante.

-¿El café?

-Muchísimo.

Asiento.

-Entonces me alegro de haber elegido bien.

Ella sonríe y vuelve a beber.

-¿Qué tal tu día?

-Bien.

-¿Clases?

-Bien.

-¿Y el proyecto?

-También.

-¿Has avanzado?

-Sí.

-¿Mucho?

-Bastante.

Me mira con curiosidad.

-¿Me lo vas a enseñar?

-Sí.

Saco el portátil de la mochila.

Lo coloco sobre la mesa.

Abro el archivo.

Alba se inclina ligeramente hacia delante.

-¿Es este?

-Sí.

Empiezo a enseñarle el diseño.

-Esta sería la entrada.

Señalo la pantalla.

-Aquí estaría la cafetería.

-¿La cafetería?

-Sí.

Me mira.

-Sabía que habría una.

-Te dije que quizá.

-Lo sabía.



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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