Entre líneas y planos

Capítulo 19

ALBA

Hay momentos que deberían poder borrarse de la cabeza.

Ese debería ser uno de ellos.

No porque haya sido malo.

Precisamente por lo contrario.

Estoy tumbada en la cama, mirando al techo.

Son las once y media.

Y sigo pensando en lo mismo.

El parque.El viento.Su mano apartándome el pelo de la cara.Sus dedos rozando mi mejilla.

Y después...nada.

Bueno.

Casi nada.

Cierro los ojos.

Mala idea.

Lo recuerdo otra vez.

La forma en la que me miró.La distancia entre nosotros.Lo cerca que estuvimos.Demasiado cerca. Abro los ojos.

-Genial.

Me incorporo y cojo el móvil.

No tengo ningún mensaje nuevo.

Abro el chat de Gael.La última conversación sigue ahí.

"Podríamos repetirlo"

"Me gustaría"

Leo esos dos mensajes.

Una vez. Otra vez. Y otra.

Dejo el móvil boca abajo.

No debería darle tantas vueltas.

Fue un casi beso.

Nada más.

Ni siquiera llegó a pasar.

Entonces, ¿por qué llevo toda la noche pensando en ello?

Me dejo caer otra vez sobre la almohada.

Quizá porque no quería apartarme.Quizá porque él tampoco lo hizo.O quizá porque, durante unos segundos, pensé que iba a besarme.

Y una parte de mí quería que lo hiciera.Me tapo la cara con las manos.

-Alba.

Esto no puede estar pasando.

&&&

A la mañana siguiente, Martina entra en mi habitación sin llamar.

-Buenos días.

-Buenos días.

Me mira.

Se queda quieta.

-¿Qué?

-Tienes cara rara.

-Gracias.

-No era un cumplido.

-Ya.

Deja la mochila en el suelo.

-¿Qué te pasa?

-Nada.

Entrecierra los ojos.

-No.

-¿No qué?

-No te creo.

-No pasa nada.

-Alba.

-Martina.

Se sienta a mi lado.

-Habla.

-No tengo nada que contar.

-Entonces dime por qué llevas treinta segundos mirando la misma página.

Miro el libro que tengo abierto.

Ni siquiera sé qué estoy leyendo.

-Estaba pensando.

-¿En qué?

-En cosas.

-¿Qué cosas?

-Cosas.

-Eso no es una respuesta.

-Lo sé.

Martina me observa durante unos segundos.

Después sonríe.

-Es Gael.

Levanto la cabeza demasiado rápido.

-¿Qué?

-Es Gael.

-No.

-Sí.

-No.

-Alba.

-¿Qué?

-Te conozco.

Suspiro.

-No es nada.

-Claro.

-De verdad.

-Entonces cuéntame.

Me quedo callada.

Martina espera.

-Ayer quedé con él.

-Eso ya lo sé.

-Fuimos a una cafetería.

-También lo sé.

-Después fuimos a una librería.

-Ajá.

-Y luego al parque.

-Ajá.

-Y...

Me callo.

Martina se inclina un poco hacia mí.

-¿Y?

-Pasó algo.

Sus ojos se abren.

-¿Qué pasó?

-Nada.

-Alba.

-Bueno.

Me muerdo el labio.

-Casi me besa.

Silencio.

Martina me mira. Yo la miro. Y entonces grita.

-¿¡QUÉ!?

-¡Cállate!

-¿¡CÓMO QUE CASI TE BESÓ!?

-¡Baja la voz!

-¡NO PUEDO BAJAR LA VOZ!

Me tapo la cara.

-Martina.

-¡¿Y TÚ QUÉ HICISTE?!

-Nada.

-¿Nada?

-No hice nada.

-¿Te apartaste?

Niego con la cabeza.

-¿Él se apartó?

-Sí.

-¿Por qué?

-Alguien se rió al otro lado del parque.

Martina se queda mirándome.

-No.

-¿Qué?

-Eso es demasiado de película.

-Ya.

-¿Y luego?

-Nada.

-¿Nada?

-Dijimos que hacía frío y nos fuimos.

Martina se deja caer hacia atrás.

-Dios mío.

-No es para tanto.

-Alba.

-¿Qué?

-Estuvisteis a punto de besaros.

-Ya.

-Y tú querías.

La miro.

-No sé.

Martina arquea una ceja.

-Eso ha sonado muchísimo a sí.

-No sé.

-¿Querías que te besara?

Me quedo callada.

No quiero responder.

Porque sé que si lo digo en voz alta, se vuelve real.Pero también sé que Martina ya conoce la respuesta.

-Sí.

Lo digo tan bajo que casi no se escucha.

Ella sonríe.

-Sabía que sí.

-No pongas esa cara.

-¿Qué cara?

-Esa.

-Estoy feliz por ti.

-No hay nada por lo que estar feliz.

-Casi te besas con un chico que te gusta.

La miro.

-No sé si me gusta.

-Alba.

-¿Qué?

-Llevas hablando de él desde hace semanas.

-Porque me cae bien.

-Y quieres volver a quedar con él.

-Sí.

-Y ayer no te apartaste cuando estuvo a punto de besarte.

-No.

-Y ahora llevas toda la mañana pensando en ello.

Me quedo callada.

-Vale.

-¿Vale?

-Quizá me guste un poco.

Martina sonríe.

-Un poco.

-No te emociones.

-No estoy emocionada.

-Lo estás.

-Muchísimo.

Me río.

-Eres insoportable.

-Y tú estás cayendo.

-No.

-Todavía.

Le lanzo un cojín.

-¡Cállate!

Se ríe.

&&&

Unos minutos después, nos sentamos en el suelo con los apuntes delante.Aunque ninguna está estudiando.

Martina juega con el cordón de su sudadera.

-¿Te escribió después?

-Sí.

-¿Qué te dijo?

-Que le había gustado mucho la tarde.

-¿Y tú?

-Que a mí también.

-¿Y?

-Me dijo que podríamos repetirlo.

Martina sonríe.

-¿Y tú qué dijiste?

-Que me gustaría.

-Alba.

-¿Qué?

-Eso no es precisamente sutil.

-No quería serlo.

Martina se queda callada.

-Vaya.

-¿Qué?

-Nada.

-Dilo.

-Creo que de verdad te gusta.

Miro los apuntes.

-Puede ser.

-¿Y él?

-No lo sé.

-Alba.

-No lo sé, Martina.

-¿Después de ayer?

-No quiero asumir cosas.

-Eso está bien.

Sonríe.

-Pero tampoco hace falta ser idiota.



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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