Entre líneas y planos

Capítulo 20

GAEL

Hay días en los que una persona debería poder dejar de pensar en algo.

Hoy no es uno de esos días.

Estoy sentado en clase, mirando una pantalla llena de planos que llevo viendo desde hace casi una hora.

El profesor está explicando algo sobre distribución de espacios.

Lo entiendo.

Más o menos.

Pero mi cabeza está en otro sitio.

En un parque.

En una tarde de miércoles.

En Alba.

Y, sobre todo, en los últimos minutos antes de despedirnos.

-Gael.

Levanto la cabeza.

El profesor me está mirando.

-¿Sí?

-¿Puedes decirme qué problema tiene esta distribución?

Miro la pantalla.

Silencio.

No tengo ni idea.

Un par de compañeros se giran.

-La entrada está demasiado cerca de la zona de descanso -digo, improvisando.

El profesor me observa durante unos segundos.

-Correcto.

Asiento.

-Gracias.

Vuelvo a mirar la pantalla.

Nico, sentado unas filas más atrás, me mira con una sonrisa.

Lo ignoro.

No pienso darle la satisfacción.

&&&

Cuando termina la clase, guardo el portátil.

Nico me alcanza en el pasillo.

-Te has quedado en blanco.

-No.

-Sí.

-Estaba pensando.

-Ya.

-¿Qué?

-Nada.

Lo miro.

-No me gusta ese "nada".

-Pues te jodes y bailas, chaval.

Suspira.

-Vamos al descanso.

Salimos del edificio y nos sentamos en uno de los bancos del patio de la universidad.

Nico deja la mochila en el suelo.

-Necesito café.

-Tú siempre necesitas café.

-Porque tú siempre estás insoportable.

-Eso no tiene sentido.

-Para mí sí.

Me río.

Nico se levanta.

-Voy a por uno.

-Yo quiero.

-Valep.

Se aleja.

Me quedo mirando el móvil.

No tengo ningún mensaje nuevo.

Abro el chat de Alba igualmente.

La última conversación sigue ahí.

"Quizá la próxima vez no nos pongamos tan nerviosos."

"Aunque no sé si quiero que la próxima vez sea menos nerviosa."

Leo mi propio mensaje.

Ahora me parece bastante más atrevido de lo que me pareció cuando lo envié.

Guardo el móvil.

Nico vuelve con dos cafés.

-Toma.

-Gracias.

Se sienta.

Bebe un sorbo.

Me mira.

-¿Vas a contarme algo?

-¿Qué?

-Llevas toda la mañana raro.

-Estoy normal.

-No.

-Sí.

-No.

-Nico.

-Gael.

Bebe otro sorbo.

-¿Es Alba?

Lo miro.

-¿Qué pasa con Alba?

-Nada.

-Entonces.

-Solo pregunto.

-Pues ya has preguntado.

-Y tú no has respondido.

Suspiro.

-No pasa nada.

Nico sonríe.

-Claro.

Miro hacia delante.

No sé por qué me cuesta tanto decirlo.

Quizá porque, una vez que lo diga en voz alta, dejará de ser algo que solo existe en mi cabeza.

-Ayer quedé con ella.

-Eso ya lo sabía.

-Fuimos a la cafetería.

-También.

-Luego a una librería.

Nico asiente.

-Ajá.

-Y después al parque.

-¿Y?

Lo miro.

-Y nada.

Nico deja el café sobre el banco.

-Gael.

-¿Qué?

-No me hagas sacártelo.

-No hay nada que sacar.

-Llevas cinco minutos hablando de vuestra tarde y todavía no has dicho lo importante.

-No sé qué es lo importante.

-¿Os besasteis?

Me quedo callado.

Nico abre mucho los ojos.

-No.

No respondo.

-Espera.

Se acerca un poco.

-¿Casi?

Lo miro.

Silencio.

Nico sonríe lentamente.

-No me jodas.

Bajo la mirada.

-Casi.

-¡LO SABÍA!

Varias personas del patio nos miran.

-Baja la voz.

-¡Llevo semanas diciéndotelo!

-Nico.

-¡Semanas!

-No grites.

-¿Cómo que casi os besáis?

Me paso una mano por el pelo.

-Estábamos sentados en un banco.

-Ajá.

-Hablando.

-Ajá.

-Y ella tenía un mechón de pelo en la cara.

Nico ya está sonriendo.

-Y tú se lo apartaste.

-Sí.

-Gael.

-¿Qué?

-Eso es literalmente lo más romántico que has hecho en tu vida.

-Cállate.

Se ríe.

-Sigue.

-Le aparté el pelo.

-Ajá.

-Y le toqué la mejilla.

Nico se queda callado.

-¿Tú?

-Sí.

-¿Tú tocaste a una chica en la cara?

-Sí.

-Voluntariamente.

-Sí.

-Sin que estuvieras intentando comprobar si tenía fiebre.

-Nico.

Se ríe.

-Vale, vale.

Me mira.

-¿Y qué pasó?

-Nos quedamos mirándonos.

-¿Mucho?

-Un poco.

-¿Y?

-Estábamos bastante cerca.

-¿Y?

-Pensé que podía besarla.

Nico sonríe.

-¿Y ella?

Me quedo callado.

-No lo sé.

-Gael.

-No se apartó.

La sonrisa de Nico se hace todavía más grande.

-Ah.

-Pero tampoco hizo nada.

-¿Te miró?

-Sí.

-¿A los ojos?

-Sí.

-¿A los labios?

Silencio.

Nico abre la boca.

-¡La miraste a los labios!

-Cállate.

-¡La miraste a los labios!

-Sí.

-Dios mío.

Se deja caer contra el respaldo del banco.

-Estás perdido.

-No estoy perdido.

-Gael.

-No.

-Te gusta.

Miro mi café.

-Puede ser.

Nico se queda callado.

-Vaya.

-¿Qué?

-Lo has admitido.

-No he admitido nada.

-Acabas de decir "puede ser".

-Eso no significa nada.

-Claro.

Le doy un golpe suave con el hombro.

-Deja de decir claro.

-No puedo.

Sonríe.

-¿Y por qué no la besaste?

-Alguien se rio al otro lado del parque.

-¿En serio?

Asiento.

-Y se rompió el momento.

Nico se lleva una mano al pecho.

-Eso duele.

-Sí.

-¿Y luego?

-Nos fuimos.

-¿Sin hablar de ello?



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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