Entre lo que fuimos y no pudimos ser

Capitulo 1

FUE EL

Camila

A veces me pregunto si el primer amor deja de doler...

O si uno simplemente aprende a caminar con el vacío que deja.

Eithan apareció en mi vida como una casualidad, no dijo nada extraordinario. No hizo nada fuera de lo común. Solo sonrió. Una sonrisa ligera, espontánea, como si el mundo le perteneciera. Esa sonrisa fue suficiente para que el corazón de Camila la traicionara. No fue como en las películas. No hubo una escena dramática ni un cruce de miradas lentas con música de fondo.

Fue el primer día de clases en el Instituto Colver, y yo no sabía que ese lugar, con sus pasillos húmedos y olor a libros viejos, sería el escenario donde viviría mis primeras veces... y mis primeros vacíos.

Entré al salón 1-C con la mochila a un hombro y el corazón latiéndome en las manos. No conocía a nadie, no sabía si alguien me hablaría, ni siquiera sabía si estaba en el lugar correcto. Sólo sentía el peso de lo nuevo, esa mezcla de miedo y expectativa que te sacude por dentro.

Lo vi antes de que él me notara. Estaba junto a la ventana, con la cabeza apoyada en la mano y una expresión perdida. No era el típico chico que llama la atención: no era el más alto, ni el más llamativo. Pero había algo en él... una especie de tristeza tranquila, como si cargara secretos más grandes que su edad.

—¿Está ocupado? —pregunté con voz baja, señalando el asiento a su lado.

Negó con la cabeza y apenas alzó la mirada. Me senté sin esperar más. No quería parecer desesperada por un lugar, aunque por dentro sentía mariposas y no sabía por qué.

Durante los primeros minutos no hablamos. Yo fingía leer mi horario, él dibujaba líneas distraídas en su cuaderno. Pero el silencio entre nosotros no era incómodo, era... curioso. Como si los dos supiéramos que algo estaba empezando sin nombrarlo aún.

—¿Eres nueva? —preguntó al fin.

Asentí.

—Sí, me mudé hace poco. Todo esto es nuevo para mí.

Él sonrió apenas, como si entendiera más de lo que decía.

—Colver es un lugar extraño. Pero uno se acostumbra... o al menos lo intenta.

Ese fue el principio de nuestras pequeñas conversaciones. Breves al principio, largas después. Compartíamos gustos por películas, silencios. Nunca fue ruidoso nuestro vínculo, pero sí profundo.

Ese fue el principio de nuestras pequeñas conversaciones. Breves al principio, largas después. Compartíamos gustos por películas, silencios. Nunca fue ruidoso nuestro vínculo, pero sí profundo.

Pero fue una tarde fría la que marcó todo. Esa vez yo temblaba. No dije nada, pero él lo notó.

—Toma —me dijo, quitándose su suéter azul.

Me lo puso sobre los hombros sin esperar respuesta.

Aquel suéter, viejo y suave, olía a él. Y en ese momento me sentí... cuidada

Mi diario pronto se llenó de frases sobre él.

"El chico colver", lo llamaba al principio.

Luego fue simplemente Eithan.

Recuerdo la tarde en que me tomó de la mano por primera vez. Estábamos en el patio, hablando de cosas sin importancia, y sus dedos tocaron los míos, suaves, casi con miedo. Pero cuando entrelazó su mano con la mía, supe que algo se había sellado en mí para siempre.

Fue él el primero en hacerme sentir que era suficiente.

El primero que me hizo pensar: quizás esto sí es amor.

También fue él el primero que me enseñó lo que era extrañar a alguien que está a unos pasos.

El primero que me hizo escribir poemas sin querer.

El primero que me hizo llorar sin entender por qué.

Porque también fue él...el primero que me rompió el corazón.
.
.
.
.
.



#3182 en Novela romántica

En el texto hay: desamor, primer amor

Editado: 27.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.