Sasuke no iba a sentirse bien consigo mismo desde que escuchó por boca de Ino que su esposo se ausentaría de su lado sin siquiera molestarse en decirle nada; esto le impactó de gran manera. Era simplemente horrible. ¿Podría aspirar a algo más en su vida que sonreír aunque no lo quisiera y resignarse ante las exigencias de su Alfa?
Aunque toda la velada restante se la pasó con Ino, su mente a veces divagaba: en Neji, en lo tormentosa que era su vida, en la insoportable carga de ser un Omega incapaz de cumplir con la función más básica: engendrar. Ya ni siquiera le emocionaba el sexo; podría decirse que su deseo sexual había disminuido en este año en particular en comparación con los anteriores. La actitud fría de Neji no era provocativa en absoluto; era simplemente abrirse de piernas y dejarlo a él hacer todo, mientras su mente se evadía en otro plano.
A pesar de esta desgana íntima, por increíble que parezca, nunca se le había cruzado por la mente serle infiel con otro Alfa o Beta. ¿Por qué? Sencillamente, su deseo sexual por su esposo estaba por los suelos, aunque no podía negar que Neji estaba súper bien dotado.
Es de esos tipos que te cortan la respiración en cuanto llegan a una habitación; él, sin intentarlo, acapara mucha atención. Pero, desde el año pasado en específico, sentía que la intimidad con su esposo comenzó a cambiar.
También entendía: se casaron demasiado jóvenes, por la necesidad de apresurarse tanto en querer experimentar como cualquier persona normal. Pero en el mundo de Sasuke Uchiha, eso no existía.
A veces se arrepentía tanto por no controlarse mejor cuando su celo se presentó a sus 17 años. ¿Quizás su vida hubiese sido distinta? O, por el contrario, su padre lo hubiese hecho contraer matrimonio con un Alfa desconocido. Por lo menos tenía el consuelo de que conocía a Neji de toda la vida; siempre le pareció atractivo, no iba a negarlo. Le gustaban las atenciones del Alfa. Pero no se imaginaba en una relación con él, siendo honesto consigo mismo, ni mucho menos que se acabarían casando.
Para ahogar el hastío, se empinaba otra copa de vino en esa aburridísima reunión, de la que ya honestamente estaba harto. Estaba loco por quitarse ese traje tan ajustado. Ino parloteaba sin parar, contándole sabe qué cosas sobre las cuales ni siquiera había puesto esfuerzo por escuchar.
Se sentía culpable por eso, y hasta puede reconocer que tiene celos de su amiga Ino; ella está comprometida con un Alfa que la deja ser totalmente como ella es. No ha cambiado lo que es, ni siquiera en su modo de vestirse, por su futuro esposo. Eso es algo envidiable.
No es que haya tenido la oportunidad antes de usar cosas así de escotadas, ni mucho menos; sino por el simple hecho de que Sai no miraba a Ino como un objeto del cual presumir. Siempre tomaba en cuenta lo que ella quería, a pesar de que sus temperamentos fueran a veces bastante distintos. Se veía cuánto quería a su amiga y, aunque se alegraba por ella, también debía reconocer que quería eso para su vida.
Sus sueños de estudiar diseño, abrir su local y vender ropa pasaron a segundo plano, aunque, honestamente, desde que su celo se presentó, sabía que había perdido totalmente la libertad de elegir.
Mientras más pensaba el pobre Omega, más se empinaba copas de vino, y de a poco empezó a resentir los síntomas de embriaguez en su cuerpo. Se sentía atontado, pero extrañamente feliz. No acostumbraba a beber casi nunca, pero especialmente esa noche, ese vino hacía un contraste increíble con la amargura de su corazón.
—Y sé que te encantará conocer a Naruto —dijo su amiga entusiasmada sin percatarse de que Sasuke ni siquiera la había escuchado.
Sintiéndose un poco mareado, se agarró la cabeza brevemente.
—Disculpa, no te escuché... ¿Puedes repetirlo? —Comentó Sasuke, sintiéndose más y más mareado en el proceso.
—Te estaba hablando de Naruto-Kun. Es uno de los mejores amigos de Sai, es un gran fotógrafo, además es dueño de una discoteca, es muy divertido, creo que te caerá bien, ah y también hace tragos muy ricos... —Le informó la Beta contenta, enfocando su mirada en su amiga, y al ver su cara de malestar, su sonrisa se cortó: —¿Te sientes mal, Sasuke-Kun? —Preocupada, se inclinó hacia su amigo.
El Uchiha parpadeó varias veces y dio un largo respiro.
—Discúlpame, Ino, creo que me pasé con las copas de vino —Comentó con las mejillas sonrojadas, pues el alcohol ya se le había empezado a subir a la cabeza.
Ino miró a todos lados por si alguien estaba pendiente de mirarlos. No era propicio que Sasuke hiciera un show ante todos. Pudo respirar tranquila al ver que todos estaban tan absortos en sus propias conversaciones banales como para prestarles atención.
Gracias a eso, tomó a Sasuke del brazo y con mucho cuidado lo llevó al baño. Agradecía que, pese a su embriaguez, Sasuke caminaba bien, y pudieron llegar al baño sin muchos contratiempos.
Al entrar, cerraron la puerta tras de sí. Por suerte no había nadie. Sasuke se inclinó en el lavabo e Ino le echó agua en la cara. Repitió el proceso varias veces hasta que le pasó una toalla para secarse. Luego de unos minutos, ya se le veía un mejor semblante, a lo que le dedicó una sonrisa tensa.
—Lo siento —Murmuró la Beta afligida. —Si hubiese sabido que contarte que Neji se iba de viaje no te hubiese dicho nada.
Sasuke esbozó una sonrisa que no le llegó a los ojos, y tomó las manos de Ino delicadamente.
—No tienes la culpa de que para mi esposo solamente sea un trofeo y nada más. Me sentí mal de enterarme, no lo niego, pero me sentiría peor de no haberlo sabido antes. Gracias, así puedo superar mejor la decepción.
—Lo siento tanto —Repitió triste, presionando fuerte sus manos. —No mereces estar viviendo esta situación, Sasuke. Mereces ser feliz.
—Vivo lo que merezco, Ino, y tengo que hacerlo con dignidad. No puedo renegar de lo que tengo. Tengo, ya sabes, una buena posición económica. No tengo ni que molestarme por tener lo que quiero... —suspiró, soltando el agarre de su amiga.