Aturdido, así se encontraba el Omega tras haber sido arrastrado por su amiga Ino a la entrada de la discoteca "Eclipse".
Se vieron obligados a formarse como todos por un brazalete de pase, entregado por unos gorilas que medían dos metros. O quizás el Omega exageraba, pero los cuerpos tan robustos de los Alfas guardias de seguridad no le dejaban más a la imaginación, y dónde veía que varios omegas, betas y alfas dejaban sus abrigos.
Sintieron una presencia a su espalda. Feromonas de cítrico de naranja invadieron el pequeño espacio, haciendo que las personas delante de ellos gimieran en aceptación. El Uchiha no pudo evitar voltear, curioso, para ver quién era el portador o la portadora de tan rico aroma.
No pudo evitar sonreír tras sentirse tan maravillado, pero su sonrisa se cortó de golpe al ver al Alfa rubio sonriéndole de una forma tan coqueta.
Eso lo desconcertó, provocándole una mueca de disgusto, y rodó los ojos.
Se cruzó de brazos mientras su amiga Ino charlaba con otras Omegas que estaban alrededor, lo que le hizo darse cuenta de inmediato que su amiga solía frecuentar, al parecer, este lugar. Tras mirar a su amiga, no pudo evitar perderse en sus pensamientos.
«¿Cómo carajos Sai dejaba a Ino venir a un sitio como este tan tranquilo...? Si tan solo Neji se diese cuenta que él también está acá, no dudaría en que su Alfa armaría el alboroto del siglo.»
Una voz ronca lo sacó de sus interminables pensamientos, y en cuanto volvió a la realidad, notó que el Alfa no dejaba de verlo.
—Las hermosuras como ustedes no pueden estar con la gente común, vengan—les indicó el Alfa, y los gorilas que tenía como seguridad los dejaron pasar.
Ino tomó fuertemente la mano de Sasuke y se encaminaron con Naruto por en medio de la pista de baile, donde apenas podía visibilizar a las personas con tanto humo, luces y música fuerte; todos parecían como sometidos en un trance.
Eso lo hizo fruncir el ceño con dureza mientras Naruto los seguía guiando por unas escaleras para poder llegar a la zona VIP de Eclipse.
Y simplemente lo que vio apenas entró lo dejó honestamente perturbado y con el rostro de mil colores.
Lo que parecía ser un grupo de Omegas con un Alfa besándolos y todos repartiéndose caricias entre sí. Se quedó paralizado viendo la escena.
Lo mucho que todos parecían disfrutar ese suceso lo desconcertaba mucho. «¿Cómo puede ser posible que lo disfruten tanto? Por Dios...» Sasuke había olvidado por completo lo que era disfrutar así un beso, o ser tomado.
No pudo evitar que su corazón palpitara de la excitación... «¿Qué carajos?» se recriminó a sí mismo cuando se percató de que los colores se le subieron al rostro, y de que también se había quedado parado solo, mientras que Naruto e Ino estaban en una mesa apartada, hablando muy animadamente.
Con lo que no contaba el Uchiha es que las preciosas reacciones del Omega fueron todo un espectáculo en cámara lenta para el Alfa.
Lo expresivo que era su bello rostro...
¡Tenía que tenerlo entre sus sábanas a como diera lugar! Estaba convencido: se llevaría a Sasuke Uchiha a la cama como diera lugar. Mientras veía cómo el Omega se acercaba a ellos, se disculpó con Ino diciéndole que vendría en un momento, pues traería las bebidas.
Esta asintió. Justo en ese breve segundo, su mirada y la de Sasuke se conectaron, lo cual al Alfa le pareció una maravillosa eternidad.
No pudo más que sonreír en grande. Mientras veía a un Sasuke algo impactado por su reacción, no pudo evitar relamerse los labios ansioso y con mucho pesar escapó de la mirada del Omega, dejándolo totalmente sin aire.
«¿Por qué le dio la impresión de que Naruto lo miró como si él fuese Caperucita Roja y el Alfa fuese el lobo feroz?» Pfffff.
Por otra parte, Sasuke volvió a sentir aire en sus pulmones. Naruto era un tipo rarísimo. Sin lugar a dudas, se mantendría alejado de él.
Por eso, desechó ese pensamiento casi al instante y, por fin, llegó a la mesa donde Ino estaba. A pesar de no haber bebido todavía ni un poco de alcohol, lucía extrañamente animada, lo cual lo hizo fruncir el ceño mientras se acomodaba en su asiento.
—¿Y tú por qué estás tan contenta?
—Porque viniste y eso me hace muy feliz, Sasuke. Mereces ser feliz.
—Ino, por favor, no tengamos esta clase de conversación aquí—suspiró el Omega, rodando los ojos—Además, siento que tu "amigo" Naruto me mira raro.
—¡Oh por Dios! ¿Ya te cayó mal y apenas lo conoces? ¿No te pareció guapo al menos?—La Beta gruñó, poniendo los brazos en la mesa mientras veía fijamente al Omega, y añadió—:Define raro.
—No es la gran cosa, la verdad. Para como me lo describiste, pensé que era un adonis reencarnado, y no es nada memorable—desestimó el Omega con un leve rubor en sus mejillas.
«No, no podía decirle a Ino algo tan escandaloso como... "Tu amigo me está mirando como si fuese una presa"»
Conociendo a su amiga, sabría que haría una celebración. Incluso un vagabundo le parecería mejor prospecto que Neji, se la tenía jurada y mucho más desde el incidente que no ha querido ni acordarse para no deprimirse.
Ni tiempo le dio de pensar en nada más, pues Naruto llegó con bastantes bebidas y con una ridícula sonrisa. «¿No se cansará de sonreír a cada rato? Es realmente insoportable», resopló con indignación.
Pero Ino chilló como loca, animándole a tomar de las bebidas de Naruto. Aunque se rehusó en un principio, ahí estaba.
No se sabe después de cuántos tragos de vodka con qué diablos preparó eso Naruto, pero si algo debía reconocerle al Alfa es que, sí, preparaba los mejores tragos que había tomado jamás.
Y aunque su conocimiento sobre el alcohol era leve, agradecía tener buena tolerancia al alcohol, pues a pesar de estar pasado de copas, aún estaba consciente, o eso creía él.
Así fue cayendo más la noche, y sin percatarse, Naruto y él prácticamente dejaron sola a Ino y se fueron a la barra del rubio, donde le impuso un ridículo juego. Si algo caracterizaba a Sasuke es que él no era ningún miedosito.