—¿Qué?—Balbuceó aturdido el omega, abriendo los ojos de par en par y sintiendo el amenazante ardor en sus mejillas.
Se sintió confundido por la sinceridad de las palabras de Naruto, y completamente turbado por la desvergonzada situación. La música comenzaba a molestarle... Su estómago se apretó, y por primera vez en la noche, notó que tal vez él no debería estar en un sitio como ese.
Apenas pudo mantener el contacto visual con el alfa.
El alfa parpadeó confuso un momento, pero luego retomó su pose coqueta y segura de sí mismo.
—Pues, verás, Ino me platicó sobre tu situación marital—comentó con simpleza mientras se servía un trago. Después de probarlo, añadió:—Por ti preparé mis mejores cocteles y la mejor música. Es por y para ti, dulzura. Podemos divertirnos mucho, como te dije; yo estoy casado, pero mi matrimonio no me impide gozar de lo bueno.
Tras escucharlo, el omega abrió los ojos con rabia e impotencia, y no pudo desviar la mirada mientras se perdía en sus pensamientos.
Que Ino fuera por ahí contándole su vida marital a cualquier loco, y más aún a una persona tan promiscua como Naruto, lo desconcertaba. «¿Tan mal me ve Ino como para buscarme a alguien con quien acostarme?» Ese pensamiento lo golpeó, amargándole totalmente la noche.
Solo salió de su pesar porque sintió al alfa carraspear.
No tuvo más remedio que mirar al alfa, quien lo veía de nuevo como si él fuese el lobo feroz y Sasuke la pobre Caperucita.
Solo en ese momento se percató de lo azules que eran sus ojos y de las extrañas marcas que tenía en las mejillas. Como todo un zorro. Se detuvo en su sonrisa, esa estúpida y ridícula sonrisa que le demostraba una total seguridad en sí mismo.
«Cómo me gustaría borrarle la sonrisa de un puñetazo», pensó malhumorado, y no pudo evitar mirar al alfa con su cara de mala leche.
Aunque no era con él con quien quería desquitarse precisamente... «Ino, en cuanto la vea», gruñó el omega, llamando la atención de Naruto.
—¿Qué pasa? Has estado demasiado silencioso.—Dijo el alfa mientras daba otro sorbo a su trago.
El omega parpadeó, frunciendo el ceño.
«Literalmente acaba de decirme que Ino los presentó con el propósito de que engañe a su esposo, ¿es que no ve lo grave de la situación?»
Sasuke volteó a ver a su alrededor. Todos bailaban y bebían con tranquilidad. Entonces, devolvió la mirada al alfa, que lo miraba expectante, y resopló.
—No sé de qué carajos hayas hablado con Ino sobre mí, pero... ¡Olvídalo totalmente! ¡No me acostaría contigo! —Murmuró el omega, mirando fijamente al alfa.
Al contrario de lo que podría pensar tras negarse tan abruptamente, el alfa solo se puso de pie y se acercó lo suficiente como para que Sasuke sintiera su aliento. Olía a alcohol. Lo vio sonreír abiertamente y carraspeó.
—¿Por qué? Oh, vamos, Sasuke, ¿me dirás que amas y respetas a ese tipo? —Exclamó el alfa, haciendo una mueca burlesca mientras se acercaba aún más a él.
El omega, al ver la cercanía, retrocedió dos pasos, sintiendo su corazón latir con fuerza.
—Lo quiero y lo respeto. Es absurdo estar discutiendo esto contigo ahora, cuando ni siquiera te interesa.
El alfa avanzó nuevamente hacia el omega, y este, de nuevo, retrocedió dos pasos más, haciendo que Naruto pusiera los ojos en blanco, irritado.
—No sé por qué te niegas. Tu cuerpo habla por ti, de otro modo no estarías huyendo de mí y de tu propio deseo
—espetó con voz ronca, ahora sí acercándose aún más a Sasuke.
Sonrió al ver al Uchiha sin escapatoria, pues la barra había terminado y solo quedaba una pared. Aunque al principio el omega forcejeó, Naruto lo inmovilizó con su cuerpo y soltó sus feromonas.
Dejó al omega en un estado de embriaguez, si podría decirse así.
Lo aprisionó contra su cuerpo y, tal como lo esperó, lo escuchó gemir.
Luego sintió levemente un exquisito olor a miel. Tras detallar un poco más su rostro, notó esos bellos ojos negros y sus rasgos delicados. Sasuke poseía una belleza andrógina sin igual. Naruto no pudo resistirlo por mucho más tiempo y rodeó su cintura con firmeza, pero sin llegar a apretar demasiado, mientras que con su otra mano acariciaba el bello y delicado rostro del omega. Cada que sentía al omega gemir, no podía dejar de sonreír.
La piel tan suave y pálida se vería totalmente hermosa roja y sudorosa encima de él. Solo por sentir la buena aceptación del omega a su toque a pesar de su negativa, tomó la iniciativa de besarle. Fue acercando lentamente sus labios al cuello de Sasuke, donde lo sintió gemir un poco más alto. Naruto lamió la exquisita y suave piel del omega con mucha paciencia, hasta que llegó a su mentón y, lentamente, a los labios del azabache, que seguía perdido por sus feromonas y no dejaba de gemir.
Esa situación, debía admitir, lo estaba calentando más de la cuenta, pues con solo unos besos, sintió cómo su miembro empezaba a despertar, algo inusual, que normalmente pasaba ya después de un juego previo.
«¿Tan así de tanto le atrae Sasuke?», rió sin poder evitarlo. Agradecía tanto a Ino y a la tormentosa situación marital del Uchiha.
Abrió los ojos de par en par cuando sintió ahora no su miembro, sino el miembro de Sasuke que, parcialmente, también había comenzado a despertar.
No pudo evitar sonreír orgulloso.
Así que, decidido, tomó el mentón del Uchiha y lo sintió temblar un poco, hasta que el sonido de un celular los interrumpió. El Uchiha abrió los ojos, desconcertado.
Se removió en el brazo del Alfa , luchando por tomar aire y recuperar el control que las feromonas le habían robado. Con la fuerza repentina del shock que el rubio desconocía totalmente, lo empujó con dureza. El alfa se quedó mudo tras ver el arrebato de Sasuke y cómo su bello rostro parecía un tomate.
Con manos temblorosas, sacó el celular de su bolsillo y lo puso en su oído.
No sabía con exactitud qué era lo que estaba escuchando, pero ahora Sasuke se veía más pálido que antes.