Entre Los SueÑos

capitulo 8 el viaje que cambia todo

El murmullo en el salón era imposible de ignorar. Todos hablaban al mismo tiempo hasta que la maestra levantó la voz.

—¡Atención! —dijo—. La próxima semana tendremos viaje escolar a la playa como cierre de semestre.

El salón explotó en gritos.

—¡SÍÍÍ!
—¡Por fin!
—¡Necesito ese viaje!

Hanani abrió los ojos, sorprendida, y sin querer volteó a ver a Damon. Él ya la estaba mirando.

Sus miradas se cruzaron... y ambos sonrieron.

En el receso, Rut caminaba emocionada junto a Lukas.

—Imagínate, la playa, el hotel, las fogatas —decía Rut—. Esto va a ser romántico.

Lukas rió.
—Sobre todo para algunos...

Miraron a Damon y Hanani, que caminaban uno al lado del otro sin tocarse, pero demasiado cerca.

—Oigan —dijo Rut—, ¿ya pensaron con quién se van a sentar en el autobús?

Hanani se puso nerviosa.
—Pues... no sé.

—Yo sí sé —respondió Rut con una sonrisa traviesa—. Tú con Damon.

Hanani se sonrojó.
—Rut...

Damon carraspeó.
—Si... si quieres.

—Sí quiero —respondió ella rápido... demasiado rápido.

Ambos rieron nerviosos.

Desde lejos, Rosa observaba la escena con rabia.

—No pienso quedarme mirando —murmuró.

Se acercó decidida.
—Damon, ¿puedo hablar contigo?

Hanani sintió un nudo en el estómago.

—Claro —respondió él, serio.

Rosa respiró hondo.
—Voy a sentarme contigo en el viaje.

Damon frunció el ceño.
—No.

—¿Por ella? —preguntó Rosa, señalando a Hanani.

—Sí —respondió Damon sin dudar—. Porque me importa.

Rosa apretó los puños.
—Esto no se queda así.

Se fue sin mirar atrás.

Hanani se acercó.
—No tenías que hacer eso.

—Sí tenía —respondió Damon—. No quiero mentirme más.

Hanani sintió el corazón acelerarse.

Esa tarde, Noa estaba sentado en el techo de un edificio, fumando, mirando el cielo.

—¿Sigues pensando en ella? —preguntó su amigo Manuel.

—Siempre —respondió Noa—. Pero ella ya eligió... aunque aún no lo sepa.

—¿Entonces?

Noa apagó el cigarro.
—Voy a protegerla... incluso de mí.

Esa noche, Hanani volvió a soñar.

Estaba sentada en la arena. Alguien se sentaba a su lado.

—El mar nos llama —dijo la voz.

—¿Por qué siempre tú? —preguntó ella.

—Porque siempre fui yo.

Hanani despertó con lágrimas en los ojos.

Al día siguiente, Damon la esperaba afuera de la prepa.

—¿Dormiste bien? —preguntó.

—Soñé contigo —admitió ella.

Damon se quedó en silencio.
—Yo también.

Caminaron juntos.

—Tengo miedo del viaje —confesó Hanani—. De lo que pueda pasar.

Damon se detuvo.
—No te prometo que no cambie nada... pero sí que voy a estar contigo.

Hanani sonrió, con los ojos brillantes.
—Eso me basta.

Desde una esquina, Noa los observaba por última vez antes de darse la vuelta.

—Cuídala, Damon —susurró—. O volveré.

Esa noche, Hanani preparó su maleta con manos temblorosas.

El viaje no solo los llevaría al mar...
los llevaría directo a la verdad.




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