Entre Luna y Sangre

Cap.6 Lo que eres

La habitación se encontraba en completo silencio, apenas interrumpido por el sonido de algunas aves que entraba por las ventanas.

Ambos estaban sentados uno frente al otro, con la espalda recta en sus sillas y una taza de té rojo frente a cada uno.

Meghan, con una sonrisa de incredulidad, no le quitaba la vista de encima.

Mikel la miraba con un atisbo de nervios, esperando una respuesta.

-Stirum...

-Así es...

-¡STIRUM! -exclamó Meghan con insistencia y una risa sarcástica.

-Sí, Mikel Stirum...

-De la casa Van Stirum... claro... Hijo del rey Lionel. Eso te hace un príncipe. Heredero del trono... okay, ya entiendo todo.

-Bueno... la verdad, no creí que te lo tomaras de forma tan relajada, pero sí, es correcto -expresó Mikel, aliviado.

-Sí, no hay problema. dijo ella, levantando una mano-. Solo déjame ordenar esto.

Se inclinó hacia adelante, como si armara una historia en su cabeza.

-Entonces tú eres el príncipe del reino. Estás aquí recolectando historias para entender a tu pueblo. Los vampiros que nos atacaron... claro, asesinos enviados contra ti. Los lobos que nos salvaron... tu guardia real. Y... -sonrió con ironía- tienes un interés especial en mí. ¿Lo dije todo?

-Sí, es todo... pero...

Meghan se levantó abruptamente de su silla, interrumpiendo a Mikel.

La risa volvió, más libre ahora. Caminaba alrededor de la mesa, mirándolo de reojo, como si lo estuviera estudiando... o desmontando.

-¿Te estás burlando de mí...? -preguntó Mikel, inseguro.

-He escuchado historias -respondió ella, sentándose otra vez-. Tipos que viajan por los pueblos, embaucan chicas... y luego las venden o esclavizan.

Dio un sorbo a su té.
Tranquila. Demasiado tranquila.

-No soy un esclavista, Meg...

-Claro. -lo interrumpió-. Por eso confié en ti tan rápido. Debes ser muy bueno manipulando.

-Meg, creo que deberíamos calmarnos y-

-Dios... soy una tonta -se llevó una mano a la frente-. Eres atractivo, sí, pero debí desconfiar. No había razón para confiar así.

-Meg, escúchame

-Y además -continuó, ignorándolo-, ni siquiera soy el tipo de chica que alguien querría esclavizar. Deberías buscar a alguien más bonita o...

-¡MEGHAN! -interrumpió Mikel, perdiendo la paciencia.

Meg lo observó con una mueca de confusión.

-Solo escúchame, ¿sí? Sé que lo que acabo de contarte puede parecerte un chiste o algo muy difícil de creer. Lo sé, lo entiendo, es complicado de asimilar, pero es la verdad.

Meghan tomó otro sorbo de té, se cubrió la cara con las manos, suspiró y se acomodó los mechones de cabello que le caían en la frente.

-Supongamos que te creo... ¿qué quieres de mí?

-Seré directo. No pienso seguir con rodeos ni misterios. Vine por ti.

Meghan lo miró con una sonrisa nerviosa, casi incrédula.

-Mi padre, el rey, murió hace poco más de dos años.

-¿Qué? ¡Eso es imposible! La noticia de la muerte del rey se habría extendido por todo el reino -exclamó, sorprendida.

-La situación política es muy complicada actualmente. Hay tensiones con otros reinos, sobre todo el vampírico, así que la noticia se ha mantenido en suma discreción y es de conocimiento únicamente de las más altas esferas. Como es natural, yo debo asumir el trono, pero no quería hacerlo sin antes hacer algo.

-¿Hacer qué?

-Un reino que únicamente tiene a un rey o una reina es... débil, al menos ante la opinión pública. Así que decidí embarcarme en un viaje buscando a la persona que pudiera ayudarme a gobernar y darle fortaleza a la corona.

-Woow... o sea que saliste de viaje buscando alguna chica que te gustara para llevártela contigo como quien sale al mercado a elegir manzanas. Debo decir que no es solo arrogante, sino de mal gusto, como si por ser de la realeza tuvieras el derecho de tomar a quien tú quieras -

Increpó Meghan, dando un nuevo sorbo a su té.

-No salí a buscar a cualquiera... vine por ti.

-Ja, no hay ninguna razón válida para que me hayas elegido a mí. Para empezar, ni siquiera te creo. Solo estamos suponiendo.

-Tal vez si te explico algunas cosas me creas. ¿Recuerdas que te dije que tenía una habilidad para encontrar personas especiales? Bien... como príncipe, soy un lobo Alfa. ¿Sabes lo que es un Alfa, verdad?

-Sí, es la jerarquía de lobos más alta que existe. Tienen habilidades extraordinarias, bla, bla... y todo eso.

-Los lobos Alfa únicamente nacen en familias reales.

-Eso suena muy conveniente para la realeza -dijo Meghan, frunciendo el ceño.

-No todos los miembros del linaje real son Alfas, pero sí a la inversa. Hay muy pocos casos -extremadamente raros- en la historia conocida donde un lobo que no pertenece a una familia real es Alfa. Son casi mitos.
Explicó Mikel

-Es una bonita clase de historia y política, me gustan esos temas, pero... no entiendo el punto -preguntó Meghan, mirando su taza vacía.

-Tú eres una loba Alfa, Meg.

Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y comenzó a reír, al punto de que las lágrimas salían de sus ojos.

-No, espera... oye... de verdad no deberías tomarte tantas molestias para engañarme...

-Ya estás otra vez burlándote... -suspiró Mikel-. Desde hace tiempo sentí tu energía. Llevo mucho tiempo observando. Estoy completamente seguro de que tienes poder Alfa dentro de ti. Pero jamás te has preparado; por lo que vi, ni siquiera era costumbre transformarte. Te juro que lo que te estoy diciendo es completamente en serio.

La sonrisa de Meghan desapareció, dando paso a una expresión seria y confundida.

Un cosquilleo recorrió su nuca.

Un calor extraño subió por su espalda.

Sus dedos se tensaron sobre la taza vacía.

-No... -murmuró-. No, eso no es gracioso.

-Sé lo que eres. Soy un lobo Alfa también. Mi cuerpo y mi poder reaccionan a tu presencia. Debe haber algo en ti que también reaccione a la mía. Un Alfa identifica a otro; son dos poderes demasiado grandes, incapaces de ignorarse mutuamente.




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