Entre Luna y Sangre

Cap.9 Cuándo el aire cambia

La luz entraba por la ventana en líneas suaves, pero no lograba calmar el peso que llevaba en el pecho.

Mikel no había dormido nada.
Caminaba de un lado a otro de la habitación, deteniéndose ocasionalmente frente a la mesa.

Las dos tazas de té aún se encontraban en el mismo lugar, inmóviles.

––En dos días espero que tomes una decisión... ¿Qué rayos estaba pensando? ––murmuró Mikel, tocándose el rostro.

––El tiempo apremia. Dijiste lo que debías, como debías ––respondió una pequeña mariposa que se encontraba posada en el marco de la ventana.

––Tal vez fui muy agresivo... Digo, ¿realmente es realista que aparezca de la nada y decida seguirme?

––¿Qué te atormenta tanto? ¿Que rechace ayudarte con el reino o que te rechace a ti?

Mikel no respondió.

Exhaló lentamente.

––Esto sería más fácil si solo fuera política... ––murmuró.

Pero no lo era. Si lo fuera, no habría duda.
No habría nervios. No habría esa sensación constante de que algo importante estaba fuera de su control.

––Mikel... ¿de verdad estás seguro de lo que estás haciendo? Tienes una responsabilidad, recuerda.

––Estoy seguro, Yara. Es la elección correcta.

––¿Como rey o como... hombre?

––Como...

Un golpe seco en la puerta lo interrumpió.

Mikel levantó la mirada.

No era ella. Lo supo de inmediato.

Se acercó y abrió la puerta, aún maltratada.

––Eres tú, ¿en qué puedo...?

Lily entró. No pidió permiso. No dudó.

Sus ojos recorrieron la habitación rápidamente antes de detenerse en él.

Lo evaluó. Lo midió.

Y no encontró en su postura nada que la intimidara.

Eso... la irritó un poco más.

––Así que un príncipe.

––Próximo a ser rey ––respondió Mikel con seguridad.

––Lo dices así, tan fácil, esperando que te creamos.

––Si no lo crees, ¿a qué has venido?

––A comprobar que mientes.

Durante unos breves segundos hubo un silencio, no incómodo, sino tenso.

––No lo hago.

La respuesta llegó sin prisas, simple, sin esfuerzo por justificar. Eso no ayudó.

––Claro ––respondió ella con una leve sonrisa irónica––. Porque los mentirosos suelen admitirlo cuando se les pregunta.

Mikel sostuvo su mirada.

No se inmutó.

––Tienes razón.

Eso la hizo fruncir el ceño.

––¿Qué?

-Que no tienes motivos para creerme ––se detuvo un momento––, pero tampoco los tengo para mentirte.

Lily inclinó ligeramente la cabeza.

Eso no era lo que esperaba.

––Le estás llenando la cabeza con historias ––continuó Lily, más firme––. Con cosas que ni siquiera entiende.

––No le dije nada que no fuera verdad.

––¿"Verdad"? ––repitió con escepticismo-. ¿Que es especial? ¿Que es diferente? ¿Que debe irse contigo?

Mikel negó levemente.

––Que es lo que es.

––¿Y qué es exactamente?
Sus miradas chocaron.

––Un Alfa.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Lily no reaccionó de inmediato.

––Ja, eso es conveniente.

––No lo es.

––Claro que lo es. La hace encajar perfectamente en tu historia.

––No es una historia.

––Entonces demuéstralo.

Mikel exhaló suavemente.

––No vine a convencerte. Vine a buscarla.

––¿Y qué si no acepta?

Mikel desvió la mirada un instante.

No por debilidad. Por honestidad.

––Entonces... me iré.

Lily lo observó fijamente, esperando más.

Pero no hubo más.

––¿Solo así?

––Que la necesite no significa que no respete su decisión.

Eso... no encajaba con la imagen que Lily quería tener de él.

––¿Y todo esto? ¿El reino? ¿La reina Alfa? ¿Tu gran plan?

––Sigue en pie.

––¿Sin ella?

Mikel hizo un breve silencio.

––No sería lo mismo. Pero hay responsabilidades que debo cumplir.

Ahí estaba.

No era estrategia.

Era verdad, y Lily lo notó.

Eso la incomodó más que cualquier mentira.

––Una Alfa, ¿eh...? ––dijo Lily suavemente, recordando lo que había sentido la noche anterior.

Las manos de Meghan temblando.

La madera astillándose bajo sus pies.

Esa presión en el aire.

––Eso mismo.

––Según tu alucinante historia, tú también eres un Alfa, ¿cierto? ––lo miró fijamente––.
Si es así, prueba que no mientes.
Muéstrame.

––No es algo que se use como espectáculo.

––No te pedí un espectáculo ––su tono se endureció-. Te pedí la verdad.

Se acercó a él.

––Porque si voy a dejar que ella tome esta decisión... ––sus dedos se tensaron apenas-,necesito saber a qué se está enfrentando.

Eso... sí importó.

Mikel exhaló lentamente.

––No estás preparada para sentirlo.

––No me subestimes.

Mikel notó en sus ojos no desafío, sino seguridad.

––Aléjate un poco... ––advirtió.

––No lo haré ––Lily se plantó frente a él.

Mikel exhaló lentamente y cerró los ojos.

Por un instante... nada pasó.

Y luego...

El aire cambió.

Sutil al inicio.

Casi imperceptible. Pero estaba ahí.

Una presión. No física. Más profunda.

Como si algo invisible comenzara a ocupar espacio.

Lily frunció el ceño.

Su respiración se volvió ligeramente más pesada.

El suelo no se movió. No hubo ruido.

Pero su cuerpo... reaccionó.

Se tensó sin querer. Sus dedos se cerraron.

Su instinto gritó algo que su mente no entendía.

Retrocede.

Pero no lo hizo. No podía.

Mikel abrió los ojos.

Y por un segundo... no eran los mismos.

Había algo más detrás.

Algo antiguo. Firme. Dominante.

No agresivo. Pero... imposible de ignorar.

Lily dio medio paso atrás, sin darse cuenta.

––Eso... ––susurró.

Su voz no salió igual.

––Eso es lo que sentiste en ella.

No fue una pregunta.

Fue una confirmación.

Mikel no aumentó la presión. No necesitaba hacerlo.

Lily tragó saliva.




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