- ¿Puedes dejar de mover el pie? – Preguntó Ron Weasley – Me estas poniendo nervioso
- Mi mejor amigo esta apunto de entrar a una prueba en donde posiblemente salga gravemente herido. – Respondí
- El mío también y estoy tranquilo
- El tuyo ya sobrevivió a peores cosas, estas acostumbrado a la sensación. – Dije recordándole todo lo que Harry tuvo que pasar desde su ingreso a la escuela
- No tengo nada que debatir en contra de eso. – Dijo mirando hacía un lado. – Pero vamos, es Cedric sabe perfectamente lo que hace, salió bien de las otras pruebas.
- Iré a verlo antes de que entre a ese horrible laberinto. – Me despedí para luego bajar las escaleras del podio.
- ¿Vienes a darme mi beso de la suerte? – Dijo mirándome con esa sonrisa que siempre maneja.
- No, vengo a golpearte por preocuparme así. – Dije dando un suspiro. – Cedric por favor cuídate, no pongas en riesgo tu vida por nadie.
- Estaré bien, deja de preocuparte por todo. – Dijo acercándome a él. – Después del torneo podemos ir a casa a festejar porque gané o puedes consolarme porque perdí. – Dijo riendo
- Ganaras, estoy segura de eso. – Le dije abrazándolo. – Suerte Cedric, no mueras por favor, porque te aseguro que te revivo para matarte nuevamente. – Dije dándole un golpe en el estómago.
- Ay. – Se quejó. – Que violenta, pero sí, te lo prometo. – Dijo dándome un beso en la frente para luego separarse porque ya iba a empezar el torneo. – Lo volví a abrazar para después despedirme nuevamente de él, saludé a su padre y volví a mi asiento junto a Ron.
- ¿Mejor? – Pregunto
- Mucho. – Respondí sentándome pues nos esperaba una larga espera mientras avanzaba la prueba
- Campeones, prepárense. – Gritó Dumbledore. – A la cuenta de 3. – Empezó a contar, cruce miradas con Harry.
- Cuídalo. – Susurré, el me dio un asentimiento. – Y cuídate tú, inepto. – Volví a susurrar, me sonrió.
***
- Regresaron. – Me sacudió Ron. – Es Harry. - Dijo festejando
- Parece que tendré que consolarlo. – Dije riendo
- La pregunta es cómo. – Dijo con una sonrisa, ganándose un golpe de Hermione.
Todos se encontraban festejando hasta que escuchamos el grito de Fleur.
- ¿Qué pasó? – Pregunté, todo el mundo estaba alterado, vi al Sr. Diggory bajar corriendo, intenté bajar, pero Ron no me dejo.
- No, no bajes. – Dijo cortándome el paso, pero lo aparte.
No sé en qué momento bajé esas escaleras, veía claramente a Harry, pero Cedric no se movía, todo el mundo gritaba, pero yo solo escuchaba silencio, ese silencio perturbador cuando entiendes lo que pasa, pero te niegas a aceptarlo.
Recuerdo escuchar el grito desgarrador del padre de Cedric, mi propio grito, mis lágrimas calientes bajando por mi rostro, recuerdo cuando los profesores intentaban tranquilizar a todos, su cuerpo inerte, esos hermosos ojos brillantes sin vida, recuerdo todo de esa terrible noche, la ultima noche que vi a mi mejor amigo con vida.