Entre Magia Y Sangre

FORKS

- ¿No se supone que me tienes que pedir permiso para esto? – Preguntó mi padre entrando por al dormitorio

- ¿Lo vas a impedir? – Respondí empacando mis cosas, después de lo de Cedric me negué a seguir usando magia, después de todo, esta me lo quitó

- No cariño, no te haría eso, después de lo que has pasado. – Dijo quitándome una blusa para abrazarme. – ¿A dónde iras?

- Forks. – Respondí. – Te escribiré, lo prometo. – Dije mirándolo

- Lo sé, de lo contrario, iré yo mismo a buscarte. – Dijo bromeando. – Te amo hija

- Y yo a ti papá. – Dije volviéndolo a abrazar. – Tengo que despedirme

- Se enojará.

- Lo sé. – Susurré. – Pero ya no puedo quedarme

Después de dejar todas mis cosas listas, arreglar todo lo necesario para mi mudanza a ese pequeño pueblo de Norteamérica, despedirme de los Wasley, de Harry, de mis amigos, de mi vida, tuve que despedirme una parte de Cedric que siempre tendré.

- Hola. – Dije sentándome a su lado

- Hola. – Respondió él mirando al frente, la tumba de Cedric. – Te iras. – Acusó. – Me vas a dejar como él

- No puedo quedarme más Connor. – Respondí. – Lo intenté, por ti, por mi padre, pero necesito hacer esto por mí. – Dije dándole un abrazo de lado. – Y espero que lo entiendas. - él no respondió. – Que entiendas, que por mas que quisiera, no puedo llevarte conmigo.

- ¿Por qué no? – Preguntó mirándome. – Mi padre no me hace caso, estoy siempre solo

- Solo tienes 12 años Connor, las leyes mágicas son muy diferentes a las leyes muggles. – El solo asintió. – Te quiero mucho Connor, te prometo que te voy a escribir seguido, además si necesitas algo, sabes que puedes contar con el inepto de mi primo. – Dijo golpeándolo de juego, el guardo silencio.

- Yo también te quiero Lyra. – Dijo abrazando sus piernas con la mirada baja, nos quedamos unos minutos en silencio. – Lo extraño mucho. – Dijo llorando

- Yo también. – Le susurre abrazándolo.

Pasamos esa tarde hablando sobre Cedric, sobre lo sobreprotector que era con nosotros, lo divertido y leal que era, lo buen hermano que fue con Connor, conversamos de todo, recordando la estupenda persona que fue en vida.

****

- Bienvenida a Forks, soy Eric Yorkie, ¿tú debes ser Lyra Black, cierto? – Preguntó el muggle parado frente a mí

- Sí. – Dije sonriendo. – Soy yo

- Sígueme. – Dijo avanzando hacía la escuela. – Tienes suerte, no eres la única nueva, pero ella aún no llega. – Avisó. – Recogeremos tus horarios y luego daremos un recorrido para que no pierdas en esta gran escuela de sabiduría. – Bromeo

Hicimos exactamente eso, durante las clases estuve un poco, mucho, perdida después de todo nunca he estado en una escuela muggle, pero la idea de Hermione de justificarlo con TDAH y otras patologías de aprendizaje muggle sirvió de mucho pues me tuvieron mucha paciencia.

Me dirigía hacia el comedor de la escuela, no es como el gran comedor de Hogwarts, pero cumplía su función supongo, Eric me llamó a lo lejos para sentarme en la misma mesa que ellos.

- Hola Lyra, mira ellos son Jessica, Mike y Angela. – Presentó a cada uno de ellos. – Y ella es Isabella de la que te hable en la mañana, es nueva igual que tú. – Agregó

- Mucho gusto. – Salude a todos. –

- ¿Eres de aquí? – Pregunto Jessica Stanley, las mentes de estas personas eran agradable, menos la de ella e Isabella, no me agradaban; las clases de legeremancia con la abuela sirvieron de algo, no pensé agradecerle algo a esa vieja.

- No, de Inglaterra. – Respondí con una sonrisa fingida

- Oh eres británica. – Hizo un asqueroso intento de imitar mi acento. –

- Sí. – Respondí un poco incomoda.

- ¿Quiénes son? – Pregunto Isabella cambiando de tema

- Los Cullen. – Respondió Angela

- Los hijos adoptivos del doctor Cullen, se mudaron aquí hace unos cuantos años. – Continuo Jessica

- Es que no socializan con otros. – Dijo Angela

- Es que andan juntos. – Juzgó Jessica, son adoptados... Si supiera que mis abuelos eran primos reales se muere pensé. – Sí andan juntos. – Remarcó, ya entendimos voltee los ojos

- La rubia es Rosalie, y el de cabello oscuro es Emmet. – Presentó, levante mi mirada para poder verlos, trague saliva al ver algo raro en ellos... Pálidos, ese color de ojos, increíblemente hermosos, no socializan... sospechoso. – Son como pareja, ni si quiera sé si eso es legal

- Jessie, ellos no son parientes. – Dijo Angela, me desconecte por un momento, la verdad nada de esto me importaba, menos lo que Jessica diría, solo estaba juzgando, no me agrada, su mente estaba llena de envidia.

- Es guapísimo obviamente, pero nadie es suficiente para él. – Dijo Jessica

- ¿Cuántas veces te rechazó? – Susurre no lo suficientemente bajo porque me escucho, pero prefirió ignorarme. – Bueno me tengo que ir, que disfruten su almuerzo.

Me levanté dispuesta a irme, pero al voltear choque con alguien, me dispuse a disculparme con esa persona.

- Disculpa, no te vi. – Dije mirándole quedándome helada.

- Si me di cuenta. – Dijo mirándome. - ¿Estas bien? – Preguntó

- Cedric. – Susurré

- Soy Edward. – Aclaró

- Cedric. – Volví a llamar

No podía creer lo que mis ojos veían, ¿es Cedric realmente? No, no puede ser, yo vi cuando lo estaban enterrando, vi su cuerpo inerte y sin vida, no puede ser mi Cedric, me sentía mareada, me faltaba la respiración.

- ¿Lyra? – Preguntó ¿Cómo sabía mi nombre? Lo volví a mirar, la vista me empezó a fallar, fue lo ultimo que vi antes de perder el conocimiento.




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