Entre Magia Y Sangre

DEMASIADO PARECIDO

Olor a desinfectante es lo primero que olí, al abrir los ojos vi paredes blancas y estaba conectadas a cables raros. Intenté quitármelos porque no sabía que cosas eran.

- No, no te los quites. – Dijeron tomando mis manos, eleve mi mirada, y ahí estaba… Cedric.

No respondí, solo me quedé mirándolo, no podía ser Cedric, no podía ser él… Estábamos en otro mundo, otro país, además yo lo enterré, vi como lo sepultaban, vi a su familia llorar por él, su cuerpo inerte y sus ojos sin vida.

- ¿Pasa algo? – Preguntó, pero no respondí de nuevo. – Antes… - Se detuvo, como meditando si terminar su oración. - Tú me llamaste Cedric – Dijo

Otra vez, silencio, deje de mirarlo para mirar hacia la puerta.

- ¿En donde estoy? – Pregunté desviando el tema

- En el hospital, la enfermera te derivó hacía aquí. – Informó

- ¿Qué es esto? – Pregunté señalando esa manguera que estaba colgada y estaba unida a mi cuerpo.

- Es una vía. – Dijo extrañado. – Te están pasando suero, la enfermera dijo que estabas deshidratada.

Ya no volví a responder, no entendía nada de lo que me estaba diciendo, debí prestar más atención cuando Hermione me hablaba de sus consultas medicas en el mundo muggle, pero claro en ese momento nunca pensé que algún día yo iba a vivir en él.

- No quiero ser impropio, o demasiado confianzudo, no nos conocemos, pero tú me llamaste Cedric. – Volvió a decir. - ¿Quién es Cedric? – Preguntó

No supe como responder esa pregunta, ¿Qué le iba a decir? Que Cedric fue la persona mas importante para mí después de mi padre, que me sentí morir cuando vi su cuerpo sin vida, y que me enterraron con él ese maldito 24 de junio.

- Alguien a quien enterré. – Respondí después de lo que sentí una eternidad. – Auch. – Exclamé. - Un dolor de cabeza me atacó, conocía ese dolor… Me le quedé mirando intentando entrar a su mente, vi pequeños flashes de una cama de hospital, un sanador rubio, y dolor, se me cerraron los pulmones, con dificultad pude entrar a su mente, nunca me había pasado esto, no con un humano al menos entrar a la mente de los padres de Hermione era demasiado fácil.

El extraño muchacho me seguía mirando fijamente sin parpadear, ¿los humanos pueden estar tanto tiempo sin parpadear? Me quedé mirándolo para poder entrar nuevamente a su mente, pero alguien me interrumpió.

- ¿Edward? – Llamaron. - ¿Aun sigues aquí? – Preguntó el mismo sanador rubio que vi en la mente del doble de Cedric.

- Sí, no quería dejarla sola. – Dijo él. – Aún no viene su contacto de emergencia.

- ¿Llamaron a mi contacto de emergencia? – Consulté. – ¿Respondieron? –

- Sí. – Informó el sanador. – Dijeron que llegarían dentro de poco. – Maldita sea, pensé…

Había puesto como contacto de emergencia a los padres de Hermione ya que son los únicos que conozco que tienen un número real, nunca pensé que me encontraría en esta situación, menos aún que estos le avisarían a mi padre, no llevo ni un día y ya me encuentro hospitalizada.

- Disculpe Srta. Black. – Dijo ese sanador. – Soy el doctor Cullen, y padre de Edward. – Se presentó, la persona delante de mí no parecía tener mas de 25 años, y suponiendo que Edward tiene 16 o más, dudo mucho que sea su hijo. – adoptivo. – Aclaró, Hermione me comentó algo sobre las adopciones muggles y por lo que entendí lo que veía no tenia mucho sentido, o tal vez el Dr. Cullen tomo algo de la piedra filosofal de Flamel, aunque no se vean igual.

- Lyra Lily Black. – Dijeron desde la puerta, por donde entraba mi padre y padrino. Por Merlín

- Hola papi. – Respondí con una sonrisa. – Padrino. – Suplique su ayuda.

- Caballeros, ¿me permiten unos minutos con mi hija, por favor? – Preguntó.

Ambos pares se miraron fijamente, como buscando algo entre ellos, yo también había notado algo raro en ambos Cullen, pero aún no sabía qué. En cuanto estuvimos solos empezó con su discurso, o regaño, mejor dicho, mi padrino solo nos miraba decidiendo el bando supongo.

- Nos iremos. – Sentenció

- No. – Dije. – No me iré. – Respondí. – No puedes obligarme

- ¿No puedo? – Se rio. – Dijo que no puedo. – Miro a padrino señalándome

- No, no puedes. – Volví a decir. –

- ¿Así? – Preguntó. - ¿Y porque no? Eres mi hija.

- ¿Legalmente? No. – Respondí. – Legalmente, mi tutor legal es Remus desde que falleció la abuela. – Avisé, mi padre miró a mi padrino quién asintió

- ¿En que momento? – Preguntó

- En algún momento de tu estadía en Askaban. – Dije utilizando el arma secreta. – Estaba sola, no tenia quien se hiciera cargo de mí. – Mire mis manos. – Como pude busque a mi padrino, sino hubiera terminado con los Malfoy. – Me cubrí la cara con las manos.

- Lo siento hija, he cometido muchos errores, pero sabes que te amo con mi vida. – Dijo consolándome. – Esta bien, puedes quedarte. – Permitió

Hablamos mucho después, sobre el doloroso parecido de Edward con Cedric, pero también lo mucho en lo que se diferenciaban, no sabía explicar lo que ese chico me hacía sentir, confusión, molestia, incomodidad y nostalgia son los sentimientos más próximos a mi sentir. Mi padre se despidió de mi para salir de la habitación de hospital.

- Cuídate. – Dijo mi Remus dándome un abrazo. – Y… excelente actuación, sin duda eres una Slytherin. – Susurró dándome un beso en la frente. – Ese doctor no me agrada, no te le acerques mucho. – Advirtió para después irse.

Un par de minutos después regresó el doctor Cullen ahora solo, nuevamente escanee su mente ahora sí sin interrupción. Ahora sí imágenes claras, sin ese dolor en la cabeza como cuando intenté entrar en la mente de su hijo.

Su mente estaba inundada de gente estirada, me recordaban a los Malfoy, él vestido con ropa antigua, en una cueva, con su familia. Todo él gritaba Hufflepuff, como Cedric.

Estas personas no terminan de encajar pero no se en el qué, ese movimiento de hombros, no parpadean, increíblemente hermosos, que no socialicen con otros, la advertencia de Remus, los Cullen me daban curiosidad, algo en ellos no encajaban y para ser sincera no sabía si quería averiguar que era.




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