Entre Magia Y Sangre

RECUERDOS

- Así que aquí estabas escondiéndote. – Dijo Cedric entrando por la puerta de baño de mujeres.

- Chismosa. – Le susurre a Myrtle

- Me cansé de escucharte llorar. – Dijo la de anteojos. – Y eso ya es mucho viniendo de mí. – Terminó por decir para luego irse hacía su retrete.

- ¿Entonces? – Preguntó Cedric sentándose al lado mío

- ¿Por qué tienes que participar en ese estúpido torneo? – Pregunte molesta. – Puedes morir, ¿no piensas en tu padre? ¿en Connor? – Dije omitiendo mi nombre en esa oración

- Vaya. – Susurro. – Todavía no empieza y ya me das por muerto. – Dijo riendo. - ¿Crees que te dejaría sola? – Pregunto abrazándome. – Ay pequeña serpiente, ¿Qué sería de ti si yo muero? – Dijo bromeando, no respondí pues las ganas de llorar eran muchas, no quería imaginar ese escenario

- Y no solo tú, Harry también esta en esto, ese pequeño idiota. – Exclamé. – Ya se lo dije a mi padre, pero no me responde. – Agregué después de un tiempo en silencio

- No voy a morir. – Dijo después de lo que sentí una eternidad. – No podría dejar a mi padre solo, ni a Connor. – Dijo sonriendo. – Ni a ti. – Susurró mirándome. – Aún tenemos mucho camino por recorrer. – Me abrazo de lado acomodándome a su costado.

Nos quedamos mucho tiempo en esa misma posición, solo éramos los dos, como siempre habíamos sido, desde aquel momento en el que me defendió porque se estaban burlando de mí por culpa de mi padre.

- ¿Recuerdas cuando le hicimos esa broma a Draco? – Pregunto después de un rato

- Claro que sí. – Dije riendo. - ¿Recuerdas lo rojo que se puso? - Pregunte de vuelta

- Claro que sí, creo que no me hechizo porque sabe que soy importante para ti, de lo contrario yo ya no estaría aquí. – Dijo riendo también. – Siempre tuve curiosidad ¿nunca le dijo nada a su padre?

- No, Draco es genial si no fuera por la influencia de sus padres. – Dije suspirando. – Después de todo somo familia, es mi primo y lo quiero. – Dijo cerrando mis ojos acomodándome en su hombro. – Pero si le dices que dije esto, la que te va a matar seré yo. – Amanece.

- Te creo totalmente, después de todo sigues siendo Slytherin. – Dijo bromeando.

****

Cuando abrí los ojos tenía dos personas en frente de mí, el doctor Cullen y una chica que no sé quien es.

- Hola, soy Alice. – Dijo la pelinegra feliz. – Soy hija adoptiva del doctor Cullen, también tu compañera de instituto, aunque aun no se que clases tenemos juntas, pero me encantaría ser tu amiga, podemos ir de compras juntas. – Dijo sonriendo, genial otra Luna pensé

- Tranquila Alice. – Dijo el doctor. – No la abrumes. - ¿Los hijos del doctor se pasean tan liberales por el hospital? – En un par de minutos te daremos el alta. – Volvió a decir mirando un artefacto que desconozco. – Tu padre ya firmó tu alta médica, pensé que quizá mi hija podría acompañarte a tu casa para que puedas descansar.

- Ahmn sí gracias. – Susurré

Después de lo que me pareció una eternidad por fin pudimos salir de ese hospital, ya en el carro le indiqué mas o menos donde vivía porque aun no me memorizaba la dirección, durante todo el camino no paró de hablar de uno de sus hermanos, sino supiera que la esclavitud ya se abolió en este país pensaría que me lo quería vender, y la verdad lo hacía tan bien que ya lo estaba considerando.

Cuando me despedí de ella, entre a mi casa, el silencio me recibió, al menos en el bullicio de Alice había olvidado lo sola que estaba, agarré una fotografía de Cedric y yo juntos de ese día en el baño, cuando solo estábamos los dos solos, igual que siempre, riendo como siempre hacíamos.

- No quiero estar sin ti. – Susurré a la nada, abrazando ese recuerdo feliz de los dos, ese recuerdo que perdí para siempre, porque al perderlo a él, me estoy perdiendo a mi misma.

***

No entiendo porque tengo que aprender cómo es la composición de la sangre muggle, no tenía ninguna gana de hacerlo sinceramente, así que con un poco de ayuda logre salir de esa horrorosa clase, no entendía porque tenían que atravesarse la piel para sacarse un poco de sangre, es horrible.

- Lyra. – Gritaron a lo lejos, voltee para encontrarme con Alice y un rubio a su lado. – Lyra. – Volvió a decir ahora abrazándome. - ¿Cómo estás? – Preguntó

- Mucho mejor. Gracias por preguntar– Dije sonriendo.

- Mira, él es mi hermano Jasper. – Dijo feliz. – Del que te hable ayer. – Lo empujo un poco hacía delante, el muchacho frente a mí, ahora Jasper, solo cerró los ojos fuertemente, pobre, seguramente estaría avergonzado.

- Hola Jasper, soy Lyra Black. – Me presenté estirando la mano, podía oír la voz de mi abuela reprendiéndome por darle la mano a un muggle.

- Mucho gusto Srta. – Dijo con una voz ronca. – El gusto es mío. – Agarró mi mano para besarla como en los muchos libros robados de Hermione que leí. Contuve la respiración.

Cuando me reencontré con mi padre, me habló de mi nombre, de la única tradición que tomo de los Black, el nombre una constelación. En mi familia se dice que cada uno de nosotros nacemos, estamos destinado a todo relacionado con la astrología después de todo los nombres de mi familia son así.

Mi padre me contó sobre una leyenda de los Black, bueno lo que yo consideraba una leyenda porque no le creía… Todos los Black nacen con una pareja destinada, algún tipo de vinculo que te une a la persona con la que estarás por siempre, sinceramente nunca lo creí.

El dijo que cuando lo vieras sentirías que todo encaja por primera vez, que al tocar su mano no habría más dolor, el latido errático de mi corazón me decía que quizá esa persona estaba frente a mí.

- Alice me ha hablado mucho de ti. – Volvió a decir, aun sin soltar mi mano. – Espero podamos conocernos mejor. – Dijo dando un apretón en ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.