Las cosas no van bien por acá, el ministerio esta tratando de interferir en la escuela, Dumbledore ya no dirige la escuela, ahora es una extrañar mujer odiosa su nombre es Dolores Umbridge, es nefasta, tú la odiarías. No nos están enseñando a defendernos de tú sabes quién y Harry cada vez esta mas inestable, dice que ve cosas… ¿Recuerdas los carruajes? Dijo que ve animales tirando de ellos, no lo sé… Solo espero que a ti te vaya mejor que a nosotros… Y no te preocupes por Connor, estamos cuidando bien de él. Espero que Kreacher te haga llegar esta carta, te quise enviar una antes pero tu elfo me regresó la carta diciendo que no ensuciara a su querida ama. Cuídate Lyra, todos te extrañamos. Además, aún no encuentro lo que ya sabes qué, pero no te preocupes seguiré buscando en la sección prohibida.
Leer la carta de Hermione me llenó un poco de esperanza, el que rompiera las reglas por ayudarme y más aun siendo ella como es, me hacía sentir querida, he estado agotada buscando información respecto a los Cullen, pero no lo he encontrado, ya perdí la cuenta de cuantos libros he tenido que leer por nada porque no había nada que pudiera ayudarme, así que aquí estoy siguiendo cual acosadora a Jasper Hale, sentía vergüenza de mi misma.
Lo que mi padre dijo resultó ser cierto, esto esta rallando la locura, y la verdad no quiero terminar como la demente de Bellatrix.
Una semana, una semana había pasado desde aquella clase de Psicología, y aun no encontraba nada que pudiera ser de utilidad, nada que me ayudará a resolver este misterio; por otro lado, me contacte con Andromeda, y me contó muchas cosas interesantes con respecto al hilo ese que unía a mis padres. La maldición Black, pero para ella una bendición que no estar buscando amor en la persona equivocada, claro es fácil decirlo cuando no desconfías hasta de tu propia sombra.
Me encontraba en el comedor para tomar mi almuerzo, lo único que extraño de Hogwarts es la comida, la diversidad de comida deliciosa, aquí solo hay hamburguesas.
- Hola Lyra. – Saludó Alice. – ¿Cómo has estado? Yo muy bien, Jasper me preguntó mucho por ti ya que no te vio mucho durante la semana. – Dijo enredando su brazo con el mío, y dirigiéndome hacia su mesa con sus hermanos. – Mira es un excelente momento para presentarte a toda mi familia, al menos formalmente. – Se rio. – Ella es Rosalie. – Señalo a la rubia hermosa. – El es su novio, Emmett. - Volvió a señalar a la persona al costado de la rubia, un gigantesco hombre de cabello negro, me recordaba al guardián de los bosques de Hogwarts. – Bueno a Jasper ya lo conoces. – Dijo señalando al rubio. – Y finalmente el Anton, mi novio. – Dijo señalando a un pelirrojo que nunca había visto antes. – Estuvo un poco resfriado por eso faltó a clases, y bueno a Edward ya lo conoces, pero ahora no se encuentra Anton le pegó el resfriado así que está en reposo. – Alice me bombardeó con información. Sí claro, todo el instituto ya sabía la extraña e inexistente relación de Isabella con Edward
- Hola. – Dije simplemente, Alice me hizo sentar junto a Jasper.
- Hola. – Dijo el muchacho al lado mío. - ¿Cómo has estado? No te he visto mucho esta semana. – Yo sí, mucho
- Estuve un poco ocupada, descubrí una nueva afición así que estoy siguiéndola.
No hablamos mucho después de eso, al terminar las clases decidí darme un descanso, aunque debía añadir un punto más, los Cullen no comían, fingían hacerlo.
- Ay, otra cosa mas que investigar. – Dije dando un suspiro.
Mire hacia el bosque, aun estaba claro afuera, pasear un poco no me haría nada mal, después de todo nada puede ser mas aterrador que el bosque embrujado de Hogwarts. Me integre en el bosque simplemente caminado, sin dirigirme a un lugar en particular… Llegue a una especie de cascada, era una vista hermosa
- Hola. – Dijo una voz en el fondo que me hizo sobresaltar. – Lo siento, no fue mi intención asustarla. – Volvió a decir Jasper
- Puedes hablarme de tú. – Dije mirándolo. – Tenemos la misma edad. – Respondí con una sonrisa, el me devolvió la sonrisa casi con una risa.
- Supongo que sí. – Respondió. – Aunque la gente no se interna en el bosque normalmente. – Agregó
- ¿Eres parte de “esa gente”? – Pregunté. – Porque si creyeras eso no estarías aquí.
- Estoy acostumbrado. – Dijo encogiéndose de hombros
- Yo también. – Respondí dando un paso hacía él. – Crecí en un internado en Inglaterra, esto no es nada comparado con el bosque prohibido. – Dije rodeándolo
- ¿Bosque prohibido? – Preguntó levantando una ceja volteando para mirarme
- Si te lo contará probablemente no me creías, y pensarías que estoy loca. – Respondí rápido
- Me gustan las personas locas. – Dijo mirándome a los ojos, personas sonreí irónicamente, pero al segundo deje de hacerlo. - ¿Siempre haces eso? – Preguntó
- ¿El que?
- Desaparecer emocionalmente. – Contestó. – Un segundo estas sonriendo, sintiendo algo muy fuerte y al otro es solo silencio, como si apagaras tus emociones. – Sentí mi cuerpo tensarte
- No sé de que hablas. – Respondí… Un momento como ¿Cómo podía saber él eso?
- Sí lo sabes. – Dijo avanzando hacía mí. – Lo siento cada vez que te veo, el como te duele, pero aún no sé que es. – Siguió
- ¿Lo sientes? – Pregunté confundida. – ¿Cómo algo literal? – Volví a preguntar
Él se quedó estático como si hubiera dicho mas de lo que planeaba, y en un segundo ya no podía verlo, esto afirmó lo que ya intuía Jasper Hale no era humano…
Y eso en lugar de alejarme, me atraía aún más.