El mundo no explotó…
Considerando la mística y misteriosa maldición que aqueja a los Black me imaginaba tormentas, cielo aun mas nublado, lluvia desastrosa… No sé algo genial, pero no ocurrió nada de eso.
Jasper deslizo sus manos a mi cintura apretándome más hacía él, cuando nos separamos apenas unos centímetros ninguno de los dos habló.
- ¿Eso quiere decir que ya somos pareja? – Pregunte, Jasper soltó una risa
- Acabamos de besarnos. – Dijo obvio
- Eso no responde a mi pregunta
- Soy una Black, con un juramento inquebrantable me basta. – Dije mirándolo con una sonrisa, él estaba confundido lo que me causo una risa. – Olvídalo, yo me entiendo… ¿entonces si somos pareja?
- Sí Lyra, me encantaría que fueras mi novia. – Dijo acariciando mi mejilla
- Bueno, sino tengo mas opción. – Dije dando un suspiro haciendo que Jasper ría
- ¿Sabes que es lo peor? – Me preguntó luego de unos segundos, negué con la cabeza. – Que es posible que Alice ya se haya enterado.
- Eso no es lo peor. – Dije soltándolo para sentarme. – Tenemos que decirle a mi padre. –
Que Alice se enterará era lo de menos, podía soportar una Luna norteamericana, pero mi padre era otro asunto, en ocasiones ese hombre se dejaba dominar por el animal que tiene dentro y dado los últimos acontecimientos Remus no se quedaría callado y era cuestión de horas para que mi padre estuviera en Forks pidiendo explicaciones.
***
- Vamos Jasper. – Dije ya un poco exasperada. – No quiero asesinarte, no voy a matar a mi primer novio.
- Es fue... ¿soy tu primer novio? – Preguntó con una sonrisa demasiado grande para mi gusto
- Provengo de una familia asesina, créeme cuando te digo que las citas no me llovían además de que Cedric me espantaba a todos. – Dije girando los ojos. – Ese no es el punto, tenemos que ir con mi padre antes de que él venga aquí
- No es mejor que lo enfrente en mi territorio. – Pregunto
- Valoraría más que lo enfrentaras en el suyo, además es un prófugo no es como si pudiera hacerte algo allá. – Lo tomé de la mano para guiarlo hacía la chimenea que usaríamos como trasporte.
- Sigo sin estar de acuerdo con esto. – Dijo retrocediendo. – Además podemos ir corriendo, tendríamos que nadar, pero nada del otro mundo. – Añadió como si nada, lo mire incrédula.
- Kreacher. – Llamé al elfo, consideré en un inicio a Kreacher, pero dado que este odia a todo el mundo iba hacer difícil convencerlo de llevar a Jasper. – Mira solo ignóralo sí, es así con todo el mundo no es nada personal. – Le avise a Jasper
- Ama... Kreacher ha acudido al llamado de la ama, como es su deber. Aunque Kreacher no entiende qué hace la ama rodeada de... cosas raras. – Dijo mirando al vampiro con asco
- Kreacher, necesito que nos lleve a casa a los dos. – Mandé
- ¡Oh, la pobre casa de los Black! La casa de la noble señora de Kreacher, ahora invadida por extraños... Y ahora la ama quiere que Kreacher lleve a una criatura fría... Kreacher puede olerlo, sí no tiene sangre, no respira. ¡Qué vergüenza para la línea de los Black si la señora lo viera! – Dijo dando un paso hacia atrás
- Tranquilo, pequeño no tengo intenciones de dañar a tu ama, ni a tu casa. Solo necesitamos viajar rápido. – Dijo Jasper agachándose a su altura, esa es una muy mala decisión. Kreacher solo lo analizo en silencio
- ¡Trucos mentales, magia extraña y mugrienta! El monstruo de mármol intenta engañar a Kreacher... Pero Kreacher es fiel a la ama. – Dijo levantando la mano, de inmediato me interpuse antes de que desmembrará a mi reciente novio.
- Kreacher llevamos al número 12 de Grimmauld Place. – Dije dando la orden. – Ahora
- Si la ama lo ordena Kreacher no puede hacer más que obedecer las ordenes su preciosa ama. – Dijo el elfo. – Solo una advertencia el asqueroso hombre de piedra es pesado, Kreacher siente como si tuviera que cargar una estatua del ministerio.
- ¿Estás segura de esto? Mi cuerpo es... considerablemente más denso que el tuyo. No quiero que este pequeño termine partido en dos en el espacio. – Tan bello
- Tranquilo Jasper, la magia de Kreacher no es como la mía, los elfos son poderosos. – Informe
- Sujétese fuerte, ama. Y usted... cosa de mármol, no se mueva. El viaje a Londres no es para estómagos débiles. – Dijo el elfo llevándonos hacía la posible muerte de Jasper.
Unos segundos después estábamos en mi antiguo cuarto en la mansión Black
- Kreacher ha cumplido. - refunfuñó el elfo, soltando la mano de Jasper con una sacudida de dedos llena de asco—. Kreacher regresa a las cocinas... a limpiar el rastro de suciedad que las alimañas traen a la casa de mi pobre ama Walburga... – La verdad Kreacher algunas veces me causaba gracia
- Por eso no quería llamarlo, pero tú le tenias miedo a un poco de fuego. – Dije sentándome en mi cama.
- ¡MANCHAS EN LA SANGRE! ¡TRAIDORES A SU PROPIO LINAJE! —comenzó a gritar a todo pulmón el retrato de mi abuela la gran Walburga Black, con los ojos desorbitados por la furia—. ¡Mi nieta, la descendencia del deshonroso Sirius, profanando los salones de mis antepasados con una... una aberración de la noche! ¡Un monstruo sin sangre! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza en la noble y ancestral Casa Black! – Ya se estaba tardando
- Lyra... - murmuró Jasper manteniendo su voz baja y aterciopelada a pesar del caos. - Sé que dijiste que tu familia era... intensa. Pero, ¿los cuadros de tus antepasados siempre intentan linchar a las visitas? – Pregunto confundido
Antes que pudiera responder una varita iluminada se hizo presente frente a la puerta de mi habitación dejando ver a mi padre y Remus Lupin.
- Cállate madre. – Dijo papá lanzando un hechizo silenciador y cerrando las cortinas. - Así que... Forks, dijiste que ibas a Forks por un cambio de aire, Lyra. No mencionaste que traerías a una estatua de jardín como recuerdo. – Sirius miró la mano de Jasper en mi cintura levantando una ceja, mire a Remus pidiendo ayuda.