Acaricias mi mejilla con tanta dulzura, me miras fijamente a los ojos con esa expresión de que no sabes cómo sentirte con respecto a mí y a mis sentimientos tan intensos.
Intensos e inmensos, como el mar y sus profundidades, como el mar y sus olas que rompen contra la costa de forma inoportuna e inesperada.
Pero te entiendo, sé que quizás tengas miedo de esto que siento por ti, porque es demasiado como para que puedas soportarlo. Porque quizá, de cierta forma, te sientas responsable cuando rompas mi corazón en mil pedazos.
Una y otra vez.