Observo desde mi ventana el cielo nublado de la capital, a pesar, y sin importar, de que sea verano. Lima, por supuesto, es demasiado impredecible con respecto a su clima, así como yo con los sentimientos que tengo al fondo de mi corazón.
Sintiendo de más solo contigo, de manera intensa, liberadora, con esas tremendas ganas de impregnarme en tu piel. Acariciando cada espacio de ti hasta que no exista más que solo mis caricias, siendo este un intento desesperado de querer sentir que ya estás aquí conmigo.
Pero no, no es así.