La hora del mate y la planificación
Entre tantas charlas informales que nacen en la hora del mate, hay una que siempre vuelve, casi sin que nos demos cuenta: la planificación.
En ese espacio simple, tibio y cotidiano, algo cambia. No es solo una bebida caliente pasando de mano en mano. Es un momento donde las ideas toman forma, donde los sueños se dicen en voz alta y, por un instante, parecen posibles.
En la ronda del mate no solo hablamos: proyectamos.
Ahí estructuramos deseos, organizamos pensamientos y, muchas veces, definimos rumbos. Es un pequeño laboratorio de decisiones humanas. Un espacio donde el presente se mezcla con el futuro y la intención empieza a transformarse en acción.
A veces la resolución aparece de golpe, como si hubiera estado esperando el momento exacto para decirse en voz alta:
— “Hasta acá llegué. Si vuelvo a vivir esta situación en el trabajo, renuncio.”
— “Hoy empiezo a cuidarme. No mañana, hoy.”
— “Hagamos algo propio… ¿y si armamos un negocio?”
— “Quiero aprender trading y cambiar mi realidad.”
El mate no garantiza que esas decisiones se cumplan. Pero les da algo fundamental: existencia.
🧭 Planificar en compañía
Cuando el mate se comparte entre amigos, la conversación se expande. Aparecen mapas imaginarios, destinos soñados y proyectos que nacen con la misma naturalidad con la que se ceba otra ronda.
Se planean viajes a lugares que aún no conocemos, pero que ya sentimos cercanos. Se sueña con emprendimientos, con nuevas formas de vivir, con versiones futuras de nosotros mismos.
También aparecen ideas audaces: hacerse millonario en pocos pasos, invertir dinero que todavía no existe o cambiar radicalmente el rumbo de la vida. No importa si esos planes se concretan o no. Lo valioso es el impulso vital que despiertan.
El mate nos permite imaginar sin permiso.
❤️ Planificar en pareja
Cuando la ronda se da en pareja, el mate se convierte en un espacio de revisión y construcción de vida compartida.
Se cuestiona la relación, se evalúan tiempos, se imaginan futuros posibles. Se habla de hijos, de casa, de viajes, de promesas y también de dudas. El mate, silencioso testigo, escucha sin juzgar.
Y entre decisiones trascendentales aparece siempre el dilema más urgente y universal:
¿Qué vamos a comer?
Se proponen opciones. Muchas. Las primeras cinco o seis son descartadas casi de inmediato. Queremos algo rico, pero no sabemos qué. Ese pequeño ritual revela algo profundamente humano: decidir también es elegir entre incertidumbres.
🏢 Planificar el mundo desde el trabajo
En el ámbito laboral, la hora del mate tiene un poder casi mágico. En pocos minutos se resuelven problemas complejos, se reorganizan empresas enteras y se diseñan estrategias perfectas.
Bastan un par de despidos imaginarios, una reestructuración jerárquica bien pensada y una inversión cuya procedencia aún es un misterio… y todo parece solucionado.
El mate no cambia la empresa, pero cambia la perspectiva de quien la observa.
🌤 Dos momentos esenciales del mate
Existen, sin embargo, dos momentos donde la planificación se vuelve especialmente profunda.
El primero ocurre en el día libre. Ese mate tranquilo, sin urgencias, compartido con uno mismo o con personas cercanas. No es un día extraordinario ni tampoco un mal día. Es simplemente un día posible.
El mate está caliente, el tiempo parece detenerse y la mente se mueve entre pensamientos difusos. Se mira a la nada mientras se piensa en todo… o en nada en particular. Es un instante suspendido entre la acción y el descanso, donde una decisión silenciosa puede inclinar el rumbo:
¿Aprovecho el día o vuelvo a la cama?
El segundo momento es el mate de ruta.
El sol en la cara, el movimiento constante, la sensación de que algo está por comenzar. Hay una mezcla de expectativa, aventura y futuro abierto. La noche anterior costó dormir porque el viaje ya había empezado en la imaginación.
Ese mate no solo acompaña el camino: lo inaugura.
🌱 La planificación como acto humano
La hora del mate no es solo conversación. Es un espacio de ensayo de vida. Un lugar donde se prueban decisiones antes de vivirlas, donde los sueños encuentran palabras y donde el futuro, por un instante, parece cercano.
Tal vez muchas de esas promesas queden en la ronda. Tal vez otras se conviertan en acciones reales. Pero todas cumplen una función esencial: recordarnos que siempre podemos elegir.
Y en esa elección comienza el cambio.
Esto es solo una parte de lo que nace en la hora del mate. Apenas el comienzo de una conversación que nunca termina.
Si te identificaste con alguna de estas escenas o querés sumar tu propia experiencia, te invitamos a compartirla.
Mate Time es un espacio que se construye entre todos.
📩 matetime.uruguay@gmail.com
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Editado: 19.02.2026