Entre mentiras y deseos

Intereses Cruzados

Después del vergonzoso encuentro con Robert Blackwood en el ascensor, Emma decidió trabajar el resto de la semana de forma remota. Argumentó que no se sentía bien, aunque la realidad era que no podía enfrentarlo tan pronto después de lo ocurrido. La incomodidad de recordar sus mejillas ardiendo y la sonrisa burlona del CEO la perseguía más de lo que quería admitir.

Aprovechando la distancia, organizó una reunión con Olivia para revisar los números de Soul Marketing. El crecimiento de la agencia era sólido, y las nuevas estrellas ascendentes de TikTok e Instagram que habían fichado estaban comenzando a despegar. Sin embargo, la verdadera estrella de Soul seguía siendo Sophie, su hermana menor, cuya presencia en redes había explotado al punto de estar nominada en los TikTok Awards.

—Si Sophie gana, las marcas van a duplicar su interés en nosotros —comentó Olivia mientras revisaban proyecciones en su laptop—. Ya tenemos campañas grandes en puerta, pero esto nos pondría en otro nivel.

Emma asintió, aunque algo la inquietaba. Por muy bien que estuvieran, aún competían con agencias más grandes y con conexiones más fuertes en la industria. Para seguir en la cima, necesitaban estrategias inteligentes y movimientos calculados.

El viernes en la tarde, mientras revisaba correos en su departamento, una notificación captó su atención.

📩 Asunto: Colaboración Blackwood Inc. & Soul Marketing

Emma arqueó una ceja antes de abrirlo.

El correo era una invitación formal para que Soul Marketing colaborara con Blackwood Inc. en un nuevo proyecto. Querían a Sophie y a Archie, el joven cantante al que habían acogido recientemente, en una campaña conjunta. Archie se especializaba en entrevistas y contenido musical, por lo que la idea era que Sophie lo ayudara a ganar notoriedad con su influencia.

Pero había algo extraño en todo esto.

Blackwood Inc. tenía acceso a creadores más grandes. Podían pagar a cualquier influencer de renombre para este proyecto, incluso a figuras con audiencias más amplias. Entonces, ¿por qué querían específicamente a Sophie?

Emma sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Había aprendido a desconfiar de todo lo que venía de Robert Blackwood. Y esto olía demasiado a algo que tenía una intención oculta.

Mientras Emma analizaba el correo de Blackwood Inc. con creciente sospecha, en el otro lado de la ciudad, dentro de las lujosas oficinas de la compañía, Archie caminaba de un lado a otro en la oficina de su tío.

—Vamos, tío. Solo necesito una oportunidad para trabajar con ella —insistió Archie, con un tono casi suplicante—. No quiero algo forzado, solo… una excusa para que podamos colaborar.

Robert Blackwood, sentado en su enorme escritorio de caoba, lo observó con una expresión inescrutable. Sus dedos tamborileaban lentamente sobre la superficie, evaluando la situación con su mente estratégica siempre en alerta.

Archie no era solo un artista en ascenso. Era su sobrino.

Muy pocos lo sabían. La familia Blackwood siempre había sido reservada con sus asuntos personales, y Robert se había asegurado de que Archie pudiera labrarse su propio camino sin la sombra del apellido.

—Déjame entender esto —dijo finalmente, con voz pausada—. Has estado insistiendo durante días en que haga esto solo porque una chica llamó tu atención.

Archie se encogió de hombros con una media sonrisa.

—No es cualquier chica. Es Sophie.

Robert se apoyó en el respaldo de su silla, observándolo con diversión.

—Y, ¿cómo demonios terminaste fijándote en ella?

—Nos presentaron en el estreno de la nueva serie de Netflix —respondió Archie, entusiasmado—. Y fue… increíble. Es divertida, auténtica, nada que ver con las influencers plásticas que suelen rondar la industria. Pero no pareció impresionada conmigo, y ahora necesito que me vea de otra manera.

Robert exhaló lentamente, su mente trabajando en más de un nivel a la vez.

Por un lado, ayudar a Archie con su enamoramiento infantil le parecía una pérdida de tiempo, pero por otro… esto podía ser una oportunidad interesante.

Soul Marketing estaba creciendo a pasos agigantados, cerrando contratos con marcas que antes pertenecían exclusivamente a Blackwood Inc. Su ascenso era imposible de ignorar, y Robert necesitaba entender qué los hacía tan efectivos.

Si lograba acercarse a ellos bajo el pretexto de esta colaboración, tendría la oportunidad de estudiar desde adentro a la competencia.

Sonrió, con ese gesto calculador que tan bien dominaba.

—Está bien, Archie. Hagámoslo.

El joven cantante casi salta de la emoción.

—¡En serio! Gracias, tío. No te arrepentirás.

Oh, claro que no me arrepentiré, pensó Robert, mientras ya trazaba su próximo movimiento en este nuevo juego.




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