2: Reglas.
20 años después...
Taylor:
«Estoy harto de esta mierda»
Estoy aquí en una reunión en contra de mi voluntad. Al parecer el hombre que se hace llamar mi padre quiere que esté presente en cada una de las reuniones que no me interesan, es fastidioso escuchar a vejetes hablar de negocios que no me llaman para nada la atención.
«Necesito un respiro, maldita sea»
—Joven Nobéli. ¿Está usted de acuerdo con el negocio? —salgo de mi disociación cuando uno de los viejos me habla. Veo a Denzel sin expresión alguna y su mirada está por matarme, entonces eso me indica que debo estar de acuerdo con el negocio.
—Sí, estoy de acuerdo.
—¿Acepta el negocio? —pregunta otro.
—¿Qué no escuchó? —me obstino y Denzel se levanta rápidamente sin dejar su porte elegante para así empezar a terminar el papeleo.
Él se acerca a mí en un momento, me quejo cuando pone su mano en mi hombro. Odio con todo mi corazón el contacto físico, lo detesto.
—Vete a mi oficina, tú y yo tenemos algo de que hablar —lo veo mal, me quería ir a descansar algo—. Me interesa una jodida mierda que me veas así, ahora anda a mi oficina. En cinco minutos llego.
Sin más tomo mi agenda y celular para salir de la sala de juntas. Todos los empleados se ocultan de mi cuando notan mi presencia, yo solo puedo reír en mi interior por lo estúpidos que son.
Cuando entro a la gran oficina del jerarca me detengo al ver cierto hombre rubio de ojos marrones, una extraña combinación, sí. Veo por un momento a la ventana con una especie de resignación, si Farrell está aquí y Denzel me quiere a como dé lugar para hablar conmigo eso significa que estos dos me joderán la vida.
—¿No te alegras de verme? —él se ríe y yo le saco el dedo del medio. Se levanta de su sitio y me abraza, es uno de los pocos que le acepto abrazos—. Tienes una cara de querer matar a alguien… como siempre.
Se separa de mí y ambos tomamos asiento.
—¿Qué haces aquí? —suelto la pregunta con irritación—. No quiero sonar mal, eres mi mejor amigo y tú presencia no me molesta, pero el que estés aquí cuando Denzel me ha solicitado para hablar conmigo significa que están tramando algo.
Farrell se lleva una mano al corazón.
Aquí va…
—Dijiste que soy tu mejor amigo —ruedo los ojos con gran fastidio mientras me toco el puente de la nariz. Él solo se ríe a carcajadas de mi, siempre es así… y no sé por qué demonios quiero tanto a este hombre, quizás porque fue el único que estuvo para mí cuando ni mis tales padres estuvieron.
No le da oportunidad de hablar debido a la presencia de Denzel entrando a su oficina. Toma asiento frente a nosotros y se me queda viendo, trata de sacarme algún pensamiento, lo sé. Pero no le daré el gusto, nunca se lo he dado cuando él mismo me entrenó con mis tíos.
—Reflejas cansancio —comenta.
—¿Por qué será? —le reboto el comentario.
—Respeta, soy tu superior y padre.
—Por favor… —murmuro sarcástico.
Denzel toma una bocanada de aire para no mandarme a Groenlandia como lo hizo una vez a mis quince años por haberme portado mal. Por unos segundos nadie comenta nada hasta que Farrell saca de su portafolio una carpeta, Denzel la toma para checarla y luego entregármela a mi con fuerza.
«Siempre tan delicado conmigo»
—¿Los De Mayo? —veo a ambos—. ¿Para qué quieres hacer convenios con Alexander?
—Taylor, siempre hemos tenido convenios con ellos, pero ahora quiero que sea un negocio más cercano, que trabajemos ambas familias en un gran proyecto —explica Denzel.
—¿De preferencia? —pregunto.
—Deportiva —Farrell me informa y yo veo a ambos como si estuvieran locos.
—No pongas esa cara —Denzel me advierte y vuelvo a mi estado estoico—. Los De Mayo a lo largo de estos veinte años no solo tienen las industrias AUTUMN, ya Alexander posee las empresas de Asia, incluso hizo más empresas como en Latinoamérica también. Ese hombre la pensó bien, tiene empresas que se basan en todo tipo de proyectos.
—Como las de nosotros —asiente y sigo viendo la carpeta—. ¿Y esta mujer?
—Es su hija, estará con él en este negocio. Tiene un gran historial profesional y actualmente se encuentra estudiando, al parecer su meta es crecer y crecer, como tú —veo a Farrell por su comentario.
—¿Ella será la heredera de la línea de los De Mayo? —dejo la carpeta en el escritorio de caoba.
—Sí. En algún momento ya no será Alexander y mi persona, sino Flor y tú —suelto una risita sin creerme nada.
—¿Una mujer? No soy machista ni nada, ¿Pero una mujer mandando todo ese imperio? —me levanto ajustándome el traje. Voy a la barra y me sirvo un poco de güisqui para pasar el malestar en mi garganta.
No me gusta este tema, no me gusta la idea de tener una mujer a mi lado durante seis meses porque eso es lo que dura nuestro negocio deportivo. La secretaria de Denzel entra pidiéndole su presencia en otro lugar y él se levanta sin quitarme la mirada de encima.
—Nunca aceptaré un no como respuesta —su voz grave como de costumbre me llega hasta la última neurona del cerebro—. Lennox te mostrará cada detalle del proyecto y con quién vamos a trabajar. Dentro de dos días vendrán Alexander y Flor para firmar el acuerdo.
Sale de la oficina dejándome con Farrell. Me bebo todo el güisqui de golpe y lo veo.
—¿Me podré acostar con ella? —es lo primero que le pregunto.
—Estás enfermo de la cabeza —se pasa una mano por su cabello.
—Entonces no aceptaré el negocio —tomo la botella del güisqui y la empino hacia mi boca para tomar como si se tratara de agua. Siento unas manos por el cuello de mi camisa—. ¿¡Estás loco!?
—¡Loco estás tú por estar pensando eso! Esa mujer no se toca, ¿Me entiendes? No. Se. Toca —termina de decirme por sílabas como si yo fuera un bruto.
—¿Y tú no te acuerdas de quién soy yo? Puedo hacer lo que se me da la gana —me arrebata la botella—. ¡Dame la botella!