Entre miradas y silencios

Capitulo 2: La chica nueva

Leo Rivas

Nunca he sido bueno para empezar cosas.Ni cuadernos nuevos, ni temporadas de fútbol, ni lunes.Mucho menos años escolares. Pero ahí estoy, a punto de comenzar el último trimestre del segundo año de secundaria, yo fui uno de los muchos compañeros que nos incorporamos a clases presenciales desde agosto y es que seguir en mi casa con clases en línea no tenía mucho sentido, ahí solo tenía a mis hermanos y de vez en cuando a mi mejor amigo, pero debo admitir que esa dinámica era bastante aburrido sin nadie con quién bromear o a quien hacer reír , así que en cuanto vi la oportunidad de regresar a la escuela y socializar de nuevo la tomé , así que aquí estoy medio dormido si también, caminando por el pasillo principal de la escuela mientras mi mochila se descuelga de un solo hombro, el cierre atorado desde quién sabe cuándo. Mi mamá dice que la arregle. Yo digo que la gravedad la mantiene en su lugar. Gravedad 1, responsabilidad 0.

—Bro, ¿sí viniste? —pregunta Nico, mi mejor amigo, desde que tengo uso de razón por lo que es difícil definir como empezó nuestra amistad chocándome el hombro con el suyo. Él es la versión mejorada de mí: igual de desordenado, pero con neuronas que sí hacen contacto entre sí. Yo a veces creo que va a terminar siendo presidente o algo, porque sabe improvisar como si tuviera un guion secreto.

—Ni modo —respondo bostezando—. No puedo abandonar a mi equipo en este infierno.

Nico se ríe y revuelve mi cabello, que ya estaba lo suficientemente maltratado.Seguimos caminando mientras él me cuenta como me fue en su entrenamiento de ayer , yo escucho a medias porque estoy ocupado peleándome con mi mochila y porque el pasillo está lleno de gente . Uno ya no puede mantenerse distraído en paz.

Estoy buscando mi horario arrugado cuando, sin querer, mi mirada se frena.

Ella

La chica nueva. Va entrando por la puerta principal como si todavía no estuviera segura de dónde está parada. Lleva los audífonos puestos, pero no parece escuchar nada; está demasiado ocupada observándolo todo, como si estuviera memorizando una escena. Camina recto, pero sus ojos van de un lado a otro, analizando, estudiando, reconociendo.

No es una de esas entradas cinematográficas que detienen el mundo. Es más… real. Como cuando ves algo interesante sin entender por qué.

—¿Qué miras? —pregunta Nico, siguiendo mi vista—. ¿La nueva?

—Ni siquiera sé por qué la vi —respondo rápido, como si él me hubiera acusado de un crimen.

—Tranquilo, nadie está diciendo que te enamoraste —se burla.

—Porque no pasó.—Ya, campeón. —Como tú digas.

Rodé los ojos, aunque él no está tan equivocado: no fue enamoramiento ni nada parecido, solo… curiosidad. Como cuando ves un libro volteado y quieres acomodarlo bien. No es personal. Solo molesta verlo fuera de lugar.

Nico me cachetea el brazo.

—Enfócate. Tenemos que llegar a tiempo a clases.

Entramos al salón. Yo voy soltando mis cosas por el camino: la mochila cae en mi banca, la sudadera en el respaldo. Si existiera una medalla al desorden, seguro la tendría repetida.

Nico se sienta a mi lado, perfectamente acomodado, bolígrafos alineados como si fuera examen final. Me pone una mirada que dice “por favor compórtate”, lo cual, sinceramente, es pedir demasiado antes del desayuno.

Cuando levanto la cabeza, ella aparece otra vez.

La chica nueva entra al salón con un paso más firme que hace un rato. La chica nueva se sienta hasta atrás con otra chica con la cual la vi estar ayer así que supongo que es su amiga .No es cerca de mí, así que no habría razón para que yo siga observándola… pero supongo que la costumbre de fijarme en lo que llama la atención se activa sola.Ella acomoda sus cosas con cuidado. Perfecto contraste con mi desastre organizado. Está concentrada en su cuaderno, como si el resto del salón fuera ruido blanco.

Nico me empuja con el codo

.—Ya deja de mirarla que solo está existiendo.

—No la estaba viendo. Estaba… eh… pensando.

—Claro.

La clase empezó y yo seguía viéndola, tenía el cabello corto, usaba lentes , teniauna expresión de saber lo que hace pero también cara de esas que dicen no me hagas enojar porque no respondo y por alguna extraña razón sentí curiosidad de ver más allá de esa cara fría y distante.




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