Entre miradas y silencios

Capitulo 11: El regalo perfecto

Diciembre había llegado mucho más rápido de lo que esperaba, tanto que a veces ni siquiera sabía en qué día estaba viviendo , y lejos de molestarme era algo que me fascinaba y es que desde que era niña este siempre ha sido mi mes favorito pues es una época llena de colores, casas decoradas e iluminadas y sobre todo llegan los momentos de unión familiar .

Si me preguntaran a mi cuáles son mis dos cosas favoritas referente a esta festividad diría que es la comida , sobre todo la parte de postres y cosas dulces como la ensalada de manzana y los aguinaldos, y los regalos. Cuando era niña me costaba dormir por ponerme a pensar si Santa me iba a traer justo lo que había pedido o si iba a cambiar el plan , de cualquier forma siempre terminaba emocionada cuando abría los obsequios y me ponía a jugar todo el día con ellos,.

Claro eso era antes, porque ahora desafortunadamente parece que Santa ya ni se acuerda de mi

Desventajas de crecer, que feo pero bueno

Y hablando de regalos, yo tenía que preparar uno pues faltaban exactamente 6 días para el convivio de la escuela donde entregaríamos los regalos y yo no tenía la más mínima idea de que iba a comprar.

Debí dejar que Isabella se encargará de eso .

—Fer , ya está listo el desayuno

—Si ya voy mamá

Bueno al menos con el estómago lleno podría pensar mejor

Mamá preparó uno hotcakes de un tamaño considerable para no pedir demasiados , no como aquellos que venden que son diminutos y en mi opinión no satisfacen a nadie , además que la simetría estaba casi perfecta

—¿En qué tanto piensas Fer?

—En que voy a acabarme todo porque huele delicioso

Mamá sonrió

—Tengo que ir al centro a comprar unas cosas ¿Me acompañas?—mamá preguntó cómo siempre que tiene que salir a algún lado, aunque la respuesta era obvia, ella y yo siempre andamos juntas para todos lados

—Sabes que si , a parte yo también tengo que comprar algo

—¿Qué?

—El regalo del intercambio

—Cierto ¿ Y ya sabes que vas a comprar?

Justo ahí estaba el problema

—No

—¿Tú la que lo planea todo siempre aún no sabe que comprar?—mi mamá hizo una mueca de sorpresa —Conociéndote yo esperaba que lo tuvieras listo desde la primera semana .

Si lo sé, y es que no es que no lo hubiera pensado durante todo esté tiempo es más bien que no se me ocurría nada especial

Digo nada que fuera perfecto

No tampoco

Solo no se me ocurría nada

—Si es solo que la escuela me ha tenido ocupada y no he tenido tiempo de pensar —mentí, y es que reconocer que lo había pensado de más era algo que no quería admitir ni siquiera para mí misma — Pero ya que vamos a ir juntas, tú podrías ayudarme a decidir

—¿Y que me vas a dar a mi a cambo de la ayuda

Me levanté de mi lugar y la rodeé con los brazos

—Un fuerte abrazo y muchos besos

Mamá se empezó a reír y me devolvió el abrazo

—Pues como que no me convence pero bueno , hay que apurarnos entonces

Y justo eso hicimos aproximadamente 3 horas después ambas ya nos encontrábamos fuera de casa y ya habíamos comprado todo lo que mamá necesitaba , ahora solo faltaba la parte difícil, el regalo.

Ir de compras con mi mamá siempre había sido una experiencia bastante entretenida pero al parecer hoy no estaba siendo la mejor para ella, de hecho todo lo contrario parecía directamente un atentado contra su paciencia.

—¿Entonces sí o no? —me preguntó por cuarta vez, sosteniendo una caja que llevaba veinte minutos en sus manos—. Fernanda, ya pasamos por este pasillo tres veces.

Y no solo por este pasillo, también ya habíamos recorrido varias tiendas más de una vez y la cara de mi mamá decía que estaba luchando con todas sus fuerzas por no dejarme ahí

—Es que no sé —respondí, cruzándome de brazos frente al estante—. No es eso.

—¿Y qué es eso? —insistió, con esa voz que ya venía cargada de amenaza.

Suspiré. ¿Cómo le explicaba que no buscaba un regalo, sino el regalo?

Algo que no gritara me gustas porque eso no era lo que sentía por el ¿Verdad?, pero tampoco sonara a lo compré en cinco minutos, necesitaba algo que fuera Leo sin ser demasiado obvio, fácil, clarísimo, nada complicado. Ajá.

—Tiene que tener sentido —dije por fin.

—¿Sentido para quién? —preguntó mi mamá—. Porque para mí ya perdió todo.

Ignoré el comentario y seguí caminando, tocando cosas que no iba a comprar, analizando opciones como si mi vida dependiera de eso.

Una bufanda. No, muy íntimo.

Una taza. Demasiado básica.

Algo práctico. No, aburrido.

—¿Desde cuándo te cuesta tanto decidir? —dijo mi mamá, deteniéndose frente a mí—. Tú eres la reina de las listas, la que planea hasta lo que va a comer en dos semanas.

Y ahí estaba el problema.

—Desde que el regalo no es para cualquiera —murmuré.

Mi mamá me miró de verdad.

Esa mirada que las mamás tienen cuando ya entendieron todo aunque tú sigas fingiendo que no, y fue ahí cuando me dí cuenta de lo que había dicho, intenté pensar algo para corregir pero honestamente mi mente quedó totalmente en blanco

—Ah—dijo lentamente—. Ya veo.

—No es nada solo quiero que sea algo adecuado, hay que quedar bien con los compañeros de clase

—Claro —sonrió, divertida—. Adecuado para alguien que claramente te importa.

Me giré hacia otro estante solo para evitar su sonrisa.

Seguimos caminando yo dudando y repitiéndome mentalmente que era solo un regalo más nada importante Ella suspirando. Yo regresando sobre mis pasos. Ella contando mentalmente hasta diez.

—Fernanda —dijo finalmente—, si sigues así, voy a comprarle una playera al azar y decir que fue idea tuya.

—¡No! —exclamé, horrorizada—. Eso sería un desastre.

—Exacto —respondió—. Así te sientes tú ahora mismo.

Odiaba cuando las personas me conocen tanto y no podía debatir o protestar

Entonces lo vi, no era lo más caro ni lo más detallado pero era él.




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