Nico Torres
Las vacaciones de Navidad siempre me han parecido una mentira bien decorada.
Todo el mundo dice que son para descansar, pero en realidad son para convivir con tu familia completa y eso en mi caso significaba venir de visita a la casa de mis abuelos dónde se reunían todos tíos chismosos, primos poco tolerables y personas que seguía sin entender que parentesco se supone que tienen conmigo Aun así, ahí estaba yo.
En modo hijo responsable.
Bufanda mal puesta.
Con frío.
Siguiendo a mi mamá que caminaba más rápido que mi papá mi hermana y yo por una calle llena de luces que claramente no compensaban el viento que hacia
—Entramos aquí rápido y salimos —dijo ella, señalando una librería.
Error.
Las librerías nunca son rápido y salimos, mi mamá amaba leer y por eso aprovechaba cada oportunidad que tenía para buscar libros nuevos, los estantes de mi casa estaban demasiado llenos y había libros de todo, poesía , romance, aunque podía quejarme también había unos cuantos de ficción, y misterio que estaban bastante interesantes.
Apenas crucé la puerta, el olor a papel se impregnó en mi nariz
Calefacción, justo lo que necesitaba , bueno si así iba a ser la cosa quizás no tendría tanto problema en quedarme aquí durante horas
Silencio.
Libros acomodados con una precisión que mi vida emocional no conoce.
—No tardes —dijo mi papá mirando a mamá mientras ella se perdía en los estantes.
Papá se sentó en un pequeño sofá junto a mi hermana, yo en cambio decidí explorar un poco el lugar.
Debo confesar que estar aquí sin Leo era demasiado aburrido, aunque probablemente si Leo estuviera aquí ya nos habrían corrido pues hubiéramos hecho un total desastre o simplemente por reírnos a carcajadas de alguno de nuestros chistes.
Ay si definitivamente extrañaba a Leo, y es que no lo había visto desde hace una semana cuando fui a despedirme a su casa , y aunque hemos estado hablando por teléfono seguido , no es lo mismo.
Aunque claro, él no me extraña solo tiene mente para Fernanda, aunque no lo quiera admitir.
Me preguntó ¿Cuánto tiempo se tardará en hacer algo al respecto?
Pensé en eso durante un rato y fue cuando se me ocurrió una idea , debía de buscar un libro que dijera algo tipo cómo hacer que tú mejor amigo admita lo que siente sin morir en el intento, quizás así podía ayudarlo a hacer algo.
Así que me puse a buscar por todo el lugar con la esperanza de que hubiera una persona sensata que ya hubiera escrito ese libro, porque si no el que iba a morir iba a ser yo , pero de desesperación porque Leonardo Rivas no sabe cómo decir lo que siente.
Sabe hablar, de eso no tengo ni la más mínima duda pues cuando habla lo hace hasta por los codos, así que no su problema no era de lenguaje.
Y por una parte intentaba entenderlo, tenía miedo y yo mejor que nadie sé que antes ya lo han lastimado pero también sé lo que puede perder si nunca se atreve a hablar.
Pasé demasiado tiempo buscando, pero no encontré nada
Genial iba a tener que aguantarme más tiempo escuchando “ no siento nada”. “ es solo una compañera “ y un montón de idioteces más
Salí de la librería bastante decepcionado de no haber encontrado lo que buscaba, y es que en el taxi camino a la casa de mis abuelos también busque por internet y tampoco había nada
Si existiera un manual para lograr que tu mejor amigo dijera lo que siente, yo ya habría comprado uno.
Varios, de hecho.
Edición básica.
Edición premium.
Edición “urgente porque el idiota no entiende indirectas”.
Uno físico, uno digital, uno con ilustraciones y otro con advertencias en letras rojas tipo “NO IGNORAR ESTA SEÑAL, IDIOTA”.
Incluso habría pagado envío exprés.
Pero no.
Aquí estoy., sin manual, sin instructivo y sin botón de “actualizar sentimientos”.
Porque la vida decidió que yo fuera el mejor amigo del chico menos expresivo emocionalmente… justo cuando está viviendo algo que claramente lo sobrepasa.
Cuando llegue a casa de mis abuelos, mi madre se puso a cocinar juntos con mi abuela y mis tías, así que salí al jardín con una libreta y un lapicero en mano pues si nadie había escrito aún ese manual, pues me tocaba hacerlo a mi
Manual básico para que tu mejor amigo diga lo que siente
Por Nico.
No certificado, no aprobado por ningún profesional.
Escrito desde la desesperación.
Capítulo 1: Si tienes que preguntarte si sientes algo, ya sientes algo
Leo cree que mientras no lo diga en voz alta, no cuenta.
Como si los sentimientos necesitaran contrato firmado.
Error.
Si piensas en alguien cuando estás distraído, si sonríes solo, si recuerdas detalles absurdos… felicidades. Estás perdido. Bienvenido al club.
Capítulo 2: El abrazo no fue normal. Supéralo.
No.
No fue “un abrazo cualquiera”.
Los abrazos normales no se recuerdan con precisión quirúrgica.
Los normales no te hacen replantearte tus vacaciones.
Los normales no hacen que cuides un balón como si fuera evidencia de un crimen emocional.
Capítulo 3: El sarcasmo no es un escudo, es una cortina
Leo cree que mientras bromea, nadie nota nada.
Spoiler: se nota más.
El sarcasmo no es ausencia de sentimientos.
Es miedo con buen sentido del humor.
Capítulo 5: No decidir también es decidir
Esta parte no le gusta.
Porque quedarse quieto parece seguro.
Pero no lo es.
Las historias no esperan a que te sientas listo.
Avanzan con o sin ti.
Capítulo final: Si lo pierdes por decirlo, igual lo habrías perdido por callarlo
Esta es la parte que no quiere leer.
La que evita.
La que le duele.
Pero es verdad.
Y algún día, cuando esté listo… lo va a entender.
Cerré mi libreta después de un rato convencido de que nadie me había pedido ayuda y de que, si alguien la pedía, probablemente ya sería tarde. Aun así, el manual seguía ahí, creciendo en notas sueltas, como si tuviera vida propia.