Entre miradas y silencios

Capitulo 17: En tu mundo

Leo Rivas

Las clases de arte siempre han sido realmente divertidas, y no precisamente porque las actividades que ponga la maestra lo sean sino todo lo contrario, por lo regular casi nunca deja trabajo de esta materia por lo que podemos aprovechar el tiempo para platicar,, y si está de muy buen humor poner una película o salir a jugar a la cancha.

Sin embargo el día de hoy parecía que iba a ser la excepción, pues desde ayer nos había encargado materiales que nos representarán, algo así como recortes de cosas que nos gusten, frases interesantes, hojas de colores, entre otras.

Las instrucciones fueron claras, que sea algo que les guste lo cual suele llevar a dos tipos de personas, los que planean todos desde un día antes y busquen cada detalle a la perfección o los que agarran lo que se les atraviese en el camino cinco minutos antes de salir de casa, yo normalmente pertenecía a ese segundo grupo, sin embargo esta vez fue diferente, pues tenía muy claro que era lo que me representaba: el fútbol y para ser más específicos un jugador argentino, Messi .

Así que imprimí fotos de diversas jugadas, diferentes momentos y el escudo de su equipo, y si sé que muchos no lo entenderán y creerán que solo es una obsesión, pero no importa pues esto es mi pasión, además que no soy el único pues Nico también imprimió fotos de él y otros futbolistas

Yo seguía pensando en cómo hacer mi carpeta hasta que escuché a la maestra hablar.

—Recuerden que hoy empezamos el proyecto —dijo, escribiendo en el pizarrón con esa calma sospechosa que siempre tienen los maestros cuando creen que algo es buena idea—. Ya les había pedido material desde ayer.

Varias personas soltaron el clásico:

—Ay no…

—Se me olvidó…

—¿Era para hoy?

—La actividad es sencilla —continuó la maestra—. Van a decorar su carpeta con imágenes, frases o lo que ustedes quieran, pero tiene que representar algo importante para ustedes.

—No quiero ver trabajos básicos —añadió—. Quiero ver creatividad.

Eso ya sonaba más peligroso.

Porque “creatividad” en un salón como este significaba dos cosas: O alguien hacía algo increíble o alguien pegaba cualquier cosa y lo llamaba arte.

No había punto medio.

—Tienen toda la clase para empezar y terminar—

Y eso vasto para que el salón explotara en ruido, desde sillas arrastrándose hasta conversaciones cruzadas, y gente cambiándose de lugar como si eso fuera a mejorar mágicamente su creatividad.

Al poco tiempo la maestra dejó la pistola de silicón sobre su escritorio como si fuera cualquier cosa.

Error.

En menos de dos minutos ya había fila, porque claro, nadie había pensado en cómo iba a pegar nada hasta ese momento.

Yo esperé,no por paciencia solo porque no tenía sentido competir por un lugar cuando todos estaban desesperados., así que tomé mis cosas y me levanté.

El escritorio de la maestra estaba al frente, cerca del pizarrón, ahí había un contacto , el l único de hecho

Caminé entre las mesas, esquivando mochilas y sillas mal acomodadas, hasta llegar, conecté la pistola y esperé en medio del silencio relativo que había en el salón , pues había el típico ruido de fondo de la clase.

Pero algo faltaba o más bien alguien. Apoyé una mano en el escritorio y miré alrededor no sé por qué, instinto quizás pero la busqué.

Fernanda estaba del otro lado del salón cerca de la pared y lejos de mi , para ser honesto demasiado lejos para lo que me parecía cómodo en ese momento. Ella estaba concentrada completamente inclinada sobre su carpeta, acomodando algo con cuidado, los mechones que salían de su coleta cayendo en su frente tenía la mirada fija como si todo lo demás hubiera dejado de existir.

Fruncí un poco el ceño no por algo malo más bien porque no era la primera vez que la veía así, de hecho siempre parece estar concentrada en todo, calculando cada movimiento, y no podía negarlo se veía bien, demasiado bonita, concentrada, tranquila tan metida en lo suyo como si el mundo no pudiera distraerla.

Y no sé en qué momento pasé de estar esperando que se calentara la pistola a querer ver si eso era cierto y si realmente no se distraía y nada la sacaba de ese estado.

Sonreí un poco.

Mala idea.

Probablemente.

Pero no lo pensé demasiado.

—Fer

Grité fingiendo otro tono de voz para intentar disimular

Levantó la cabeza y miró a su alrededor buscando y cuando su mirada pasó por donde yo estaba me volví hacia el escritorio como si no tuviera nada que ver.

Silencio.

Sentí su mirada no directa pero sí presente como si supiera que fui yo

Esperé unos segundos.

—Fer

Levantó la mirada de inmediato y buscó otra vez más rápido, más atenta y justo cuando iba a girar hacia donde yo estaba me moví un poco solo lo suficiente. para que no me atrapara mirándola.

Sonreí, esto ya era divertido y claramente yo no era la única persona consciente de lo que estaba pasando porque ahora cada vez que decía su nombre no tardaba tanto en reaccionar como si ya supiera y solo estuviera esperando el momento

—Fer.

Esta vez lo dije más suave, casi como si fuera una broma privada, ella levantó la mirada inmediatamente y esta vez no miró a todo el salón miiró directo a mi, nuestros ojos se encontraron por un segundo y no me moví, no esta vez.

Sostuve la mirada, ella entrecerró los ojos un poco como si confirmara lo que ya sabía y dijera sin palabras “sí eres tú”, no dijo nada y no necesitaba hacerlo porque su expresión lo decía todo y entonces sonrió tal como lo hizo la primera vez que le hice una broma, y entonces confirmé lo que ya sabía , estaba pérdido por esa chica .

Respondí igual sin pensarlo y en ese momento el ruido del salón dejó de importar, la fila, la pistola de silicón, el proyecto, todo, absolutamente todo

Porque de alguna forma eso había sido más interesante que cualquier otra cosa en toda la clase.




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