Entre miradas y silencios

Capitulo 22: Regresos inesperados

⚽⚽⚽⚽⚽Leo Rivas⚽⚽⚽⚽⚽

Durante el resto de la mañana no pude concentrarme en nada , ni en las exposiciones, ni en el crucigrama , ni siquiera en lo que yo mismo decía que ya era mucho decir la vedad, todo porque mi cabeza seguía atorada en el mismo momento, en ella, en lo cerca que estuvimos, en cómo no se alejó y en cómo yo tampoco quise hacerlo.

Y por más que quería sacar la escena de la mente cada vez que intentaba pensar en otra cosa volvía ahí, a sus ojos mirándome directo, a la forma en la que bajó la mirada apenas un segundo, a ese silencio raro que ya no se sentía incómodo.

Y al hecho de que por un momento de verdad pensé que iba a pasar la iba a besar y honestamente si Isabella no hubiera aparecido probablemente lo habría hecho.

La idea me hizo sonreír involuntariamente.

Genial ya ni siquiera podía disimular conmigo mismo.

Antes podía convencerme de que esto solo era un juego, divertido y pasajero pero ya no , no después de verla preocuparse por mí, no después de cómo me miraba cuando creía que no la veía y definitivamente no después de casi besarla atrás de una exposición sobre el medio ambiente.

Qué escena tan ridícula y aun así no podía dejar de pensar en ella.

—Todavía tienes esa cara de idiota —dijo Nico apenas nos alejamos del grupo.

—¿Qué cara?

—La cara que tienen todos los enamorados

—Cállate

—Yo solo digo la verdad

Me quedé callado porque técnicamente si estaba diciendo la verdad, nos quedamos un rato en silencio en cuál yo seguí pensando en todo lo que acababa de pasar hace unos minutos y decidí contárselo porque si no lo hablaba con alguien claramente iba a explotar.

—¿CASI SE BESAN?

Varias personas voltearon a vernos a por el grito de Nico

Perfecto, lo que me faltaba

—Te odio.

—NO, ESPÉRATE. EXPLÍCAME BIEN.

Nico se quedó en medio del patio procesando lo que acababa de pasar, después de unos segundos lo jalé del brazo para seguir caminando y no hacer más el ridículo

—No grites.

—¡¿CÓMO NO QUIERES QUE GRITE?!

—Porque no quiero que todos sepan.

—Yo sí quiero saber.

Suspiré pero terminé riéndome un poco porque honestamente yo tampoco podía creerlo del todo, además de que si fuera al revés y él estuviera en mi lugar probablemente yo haría lo mismo e incluso puede que hasta peor , así que si tocaba soportar

—Estábamos atrás arreglando el crucigrama —empecé.

—El crucigrama que por cierto te quedó horrible.

—Oye no me quedó tan mal

—Mal es poco , quedó espantoso, sino hubiera sido porque lograron arreglarlo eso hubiera sido un desastre,es que se veía tan…

—Si sigues insultando mi trabajo súper elaborado no te cuento nada

Nico se calló en ese instante, y levantó las manos en son de paz .

Es sorprendente lo que hace con tal de escuchar un chisme

—Pues resulta que estábamos atrás del grupo arreglando el crucigrama y empezamos a hablar y…

—¿Y?

—Pues nos quedamos muy cerca.

—¿Qué tan cerca?

Lo miré.

—Mucho.

Nico abrió los ojos exageradamente.

—¿Y nadie se alejó?

—No.

Se llevó una mano al pecho.

—¿Y entonces por qué no pasó?

—Porque Isabella llegó para avisarnos que ya nos tocaba pasar con el crucigrama y ahí se rompió el momento

Nico se quedó completamente serio.

Dos segundos.

Tres.

Y luego

—NOOOOO.

Me reí un poco.

—Sí.

—NO PUEDE SER.

—Pues sí pudo.

—¿JUSTO EN ESE MOMENTO?

—Sí.

—La timing de esa niña es aterradora.

Negué riéndome mientras él se llevaba ambas manos a la cabeza dramáticamente.

—Leo… estaban a nada.

—Ya sé.

—¿Y Fernanda qué hizo?

—Nada.

—¿Nada de nada?

—Nada de alejarse.

Nico abrió los ojos todavía más.

—Bueno eso confirma que cuando le pidas que sea tu novia va a decir que si

—No podemos estar seguros de eso

—Claro que podemos, si no quisiera algo contigo ya te habría empujado.

Solté una risa baja.

Porque honestamente una parte de mí también había pensado eso.

—Y luego, cuando Isabella los interrumpió… ¿qué hicieron?

—Separarnos como personas normales.

—Cobardes.

—Nico.

—Estoy diciendo la verdad, se pudieron haber dado un beso rápido y después ir a lo que les tocaba

Negué otra vez pero seguía sonriendo y eso era peligroso porque últimamente bastaba pensar en Fernanda para hacerlo.

Seguimos caminando y después de unos segundos de silencio me miró otra vez.

—Bueno, ahora explícame otra cosa.

—¿Qué?

—¿Por qué llegaste tarde?

Sabía que iba a preguntar eso tarde o temprano.

—Porque no estaba haciendo el crucigrama.

—Eso ya lo noté.

—Estaba haciendo otra cosa.

—¿Qué cosa?

Lo pensé un segundo y terminé sonriendo sin querer.

—La sorpresa.

Nico dejó de caminar otra vez

—No.

—Sí.

—¿TODO EL FIN DE SEMANA?

—Sí.

—¿Por eso hiciste el crucigrama horrible?

—Oye.

—RESPONDE.

—Sí.

Se empezó a reír solo.

— Estás enamoradísimo.

—Cállate.

—¿Qué hiciste?

Metí las manos a los bolsillos.

—Pues… llevo días organizando todo.

—¿TODO qué?

—Lo del 17.

Se quedó viéndome fijamente.

—¿Ya tienes un plan completo?

—Más o menos.

—Leo, necesito detalles o voy a explotar.

Suspiré.

—Quiero que sea algo especial.

—Ay no.

—¿Qué?

—Ya habla como protagonista enamorado.

—Idiota.

Se rió.

—Continúa.

—Quiero llevarla al salón después de clases.

—Ok…

—Estoy preparando cosas ahí.

—¿Como qué?

—Fotos… notas… recuerdos… cosas que le gusten.

Nico abrió la boca exageradamente.

—¿ERES TÚ?

—Cállate.

—¿Y luego?

—Le voy a dar un dije.

—¿HAY DIJE?

—Sí, que por cierto tú me vas a acompañar a comprarlo al rato




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.