Entre Muros y Sueños

Capítulo 32: Revelaciones parte 2

La atmósfera en la biblioteca se volvió tensa mientras el día se desvanecía, tiñendo todo de un amarillo cálido. Clara, al ver que sus alumnos permanecían en silencio, se acercó a los guardias del pasillo, a modo de excusa, para informarle que los chicos se quedarían un tiempo más para repasar .

Luego de unos minutos el Toro, con la mirada fija en el suelo, rompió el silencio.

— Lo que hay en el hoyo... no es solo un castigo ...— comenzó con voz grave. La atención se centró de inmediato en él.

— Hay algo más oscuro que solo el encierro. Lo que hay allí no lo sabe nadie.

Las palabras del Toro reverberaban en el aire, con una carga de verdad que todos podían sentir. Luka, Anto y Mati se acercaron un poco más, intranquilos, intentando absorber el peso de cada palabra.

— El Mauri dirige una operación de distribución de droga dentro de la correccional con algunos aliados en el ala de hombres— continuó El Toro, con la voz temblando de conciencia. Los ojos de Clara se ampliaron, y ella, sintiéndose incapaz de hablar, solo presenció cómo se desarrollaba el relato.

— Yo era uno de ellos. Distribuía la droga entre los que ya eran adictos. Me pagaban con un porcentaje de las mensualidades que los padres enviaban. Era un ciclo de corrupción que me atrapó.— Su mirada se endureció.

— Nunca fui una víctima, simplemente decidí ser parte del juego. Y veía cómo el miedo mantenía a todos callados.

El silencio se sintió pesado. Las palabras del Toro cayeron en el grupo como un peso que nadie esperaba cargar. Luka sintió que le faltaba el aire, perplejo ante la cercanía del horror que ahora conocía.

— Mauri es un ser siniestro. Maneja las drogas tanto dentro como fuera de este lugar. Se especializa en distribuir diferentes tipos de drogas sintéticas, y muchas veces los internos son ratas de laboratorio para probar su efectividad y sus efectos adversos.

Anto apretó la mano de Luka, asustada. La realidad detrás de las rejas se tornaba cada vez más oscura. — ¿Pero por qué nadie lo ha detenido?— preguntó ella, con su voz apretada.

— Todos tienen miedo Anto. Ni siquiera el director debe saber de esto…. Muchos no abren la boca porque temen las represalias. Si uno habla, hay otros que ya saben lo que sucede. y uno sabe cual es el castigo definitivo, y ese sería el fin. — explicó el Toro, su rostro cargado de remordimientos.

— Los que desaparecen no siempre regresan. Y si lo hacen, no son las mismas personas que un día entraron. Pero no se todo lo que sucede allí, creo que hay algo mucho más complejo en ese lugar que ninguno de nosotros imagina.

Los latidos del corazón de Luka resonaban en sus oídos. Las historias que había escuchado ahora tomaban forma, llenas de nombres, de rostros que se desvanecían, y le ofrecían nuevas capas de terror.

— ¿Y tú? ¿Qué hiciste cuando descubriste lo que hacían con los chicos y chicas?— cuestionó.

— Como todos hacemos aquí , me adaptaba. El juego me absorbió. Pero después de entrar al hoyo la última vez, después de ver lo que ocurre... entendí. Comprendí que los que están allí no son solo internos, son experimentos, son olvidados....

Las palabras de El Toro resonaban como un eco entre las paredes. Mati se quedó boquiabierto. Clara se movió un poco, pero continuó escuchando, sintiéndose incapaz de interrumpir lo que sentía que era más que una simple conversación; era un grito de ayuda.

Luka sintió cómo las respiraciones de sus amigos se sobresaltaron en ese instante.

— Nunca imaginé algo así — murmuró, su voz cargada de incredulidad. Anto asintió lentamente, su rostro pálido, mientras la realidad de la situación se instalaba en sus corazones.

— Entonces, ¿qué hacemos ahora? — preguntó Mati, su mirada dura. La determinación comenzaba a formar un manto sobre el miedo.

— Si hay algo que podemos hacer…. — dijo El Toro, su mirada renovada.

— Debemos exponer esta red, reunir pruebas e información. No solo por nosotros, sino por aquellos que quizás aún están atrapados.

Clara observaba, comprendiendo la magnitud de lo que se estaba convirtiendo ante ella.

— Es peligroso — dijo, su voz temblorosa. — Pero si esto es verdad, debemos actuar. No podemos permitir que continúen así.

La sala vibraba con ligeros estremecimientos de inquietante comprensión. Todos sentían que había un nuevo camino por recorrer, guiado por la verdad. Luka, apretando los dientes, finalmente se atrevió a hablar.

— No somos solo un grupo de internos, somos algo más. Nos necesitamos, y aquellos que no están aquí también.

Anto y Mati lo miraron, y en sus ojos revelaron un profundo entendimiento de la lucha que se avecinaba. Había un poder renovado en ellos, un sentido de unidad que no podía ser socavado.

— Juntos, podemos hacer ruido. — dijo el Toro, y la determinación resonante en sus palabras encajaba en el aire a medida que se formaba un pacto entre ellos.

La conversación en la biblioteca se tornó enérgica mientras los jóvenes enfrentaban el oscuro reto que les esperaba. Clara, sintiendo la adrenalina del momento, propuso un plan concreto.

— Tenemos que involucrar a más internos. No podemos hacer esto solos. Necesitamos un equipo, pero hay que hacerlo con mucho cuidado. — Su voz resonaba con determinación, y sus ojos brillaban con un foco inspirador que cautivó a todos.




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