Entre Muros y Sueños

Capítulo 45: Urgencia en la Oscuridad

Mientras Luka y Mati corrían por el pasillo, la preocupación por la desaparición de Anto se apoderaba de sus mentes. Un silencio inquietante los rodeaba, cada zancada larga en su carrera parecía resonar en el aire tenso. La ausencia de guardias era palpable; sentían una desolación perturbadora que envolvía cada rincón, tan opuesta al bullicio de momentos anteriores que aún reverberaban en sus memorias, llenos de gritos y risas reprimidas. "¿Dónde podría estar Anto? ¿Estaría bien?" ,esa incertidumbre era desesperante.

—Luka, esto se siente extraño —dijo Mati, lanzando una rápida mirada alrededor. —¿Por qué no hay guardias? No me gusta esto, es raro.

Luka asintió.

—Es como si hubiese estado todo preparado... No huele a bien.

Sus pasos resonaban sobre el frío suelo, cada golpe del calzado era una mezcla de ansiedad y esperanza mientras avanzaban hacia la enfermería, donde deseaban encontrar respuestas y, por encima de todo, ayuda para Elisa. ¿Estaría Anto allí también?, se preguntaba en silencio Luka. Al llegar, el ambiente era caótico, el tipo de caos que podía sentirse en el aire, casi tangible. La enfermera Silvia, joven pero empática, luchaba por estabilizar a Elisa, quien yacía sobre una camilla, su respiración un leve susurro en medio de la tormenta. Los chicos ayudaban, alcanzando gasas y vendas que ella solicitaba con celeridad.

—¡Necesito más gasas! —exigió Silvia, mientras limpiaba la herida de la joven inconsciente y cubría la zona afectada con esmero. — ¡Y que alguien llame al hospital pidiendo asistencia urgente! ¡Ahora!

—¡No hay tono en este teléfono de mierda!!— dijo uno de los chicos al levantar el tubo del teléfono.

—¿Cómo es posible eso? que dices?...— respondió exageradamente Silvia.

Luka, sintiéndose un poco más útil, pasó a un lado de la camilla donde el Pájaro y otros dos chicos estaban intentando ayudar asistiéndola a buscar los suministros requeridos. Cada movimiento de Silvia era calculado; su rostro mostraba no solo juventud sino una autoridad y experiencia que transmitía confianza.

—Elisa, aguanta un poco más, por favor —decía Silvia en voz baja, tratando de mantenerla consciente, mientras sus manos temblaban de adrenalina.

Finalmente, logró acercarse tras acomodar el vendaje en su cabeza y tomar el tubo de teléfono que tenía en la mano el chico, solo para darse cuenta, con una punzada de desesperación, que no había tono.

—Esto es una locura... ¿Cómo haré para que envíen una ambulancia para trasladar a esta chica? —dijo la enfermera, su preocupación palpable ante la situación.

El sudor perlaba su frente y sentía que el tiempo se esfumaba entre sus dedos. Sabía que cada segundo contaba. Sus palabras eran un reflejo de la desesperación acumulada, mientras luchaban por estabilizar a Elisa. Luka, al lado de Mati, sintió el nudo en su estómago; ambos compartían la angustia, preguntándose si la ayuda sería suficiente y a tiempo.

—¿Enfermera, cree que es grave? —preguntó Mati. El miedo hacía eco en su mente.

Silvia, asumiendo la responsabilidad del momento, respondió con la determinación de alguien que había enfrentado situaciones difíciles antes.

—Estoy haciendo todo lo posible para que no lo sea. Pero necesitamos actuar rápido.

La enfermera Silvia miró a Luka y Mati con preocupación, su voz tensa cortó el aire cargado de incertidumbre.

—¿Qué sucedió? —preguntó, sus ojos escaneando a los chicos con un destello de seriedad. — Necesito saber qué pasó para poder ayudar.

Luka, agitado, sintió cómo las palabras se precipitaron de su boca, obligándose a ser claro.

—Elisa... al parecer, la golpearon los guardias que entraron a agredirnos. Hay otros chicos heridos por los golpes. La situación se volvió un desastre en el ala de hombres, pero no sabemos con exactitud qué ocurrió en el sector de las mujeres —respondió, sintiendo que cada palabra pesaba, como si estuviera reportando una tragedia que no podía ignorar. Su voz resonaba con la gravedad de las circunstancias, cada sílaba tenía una carga que no podía evitar. Silvia, al escuchar su relato, evidenció la preocupación en su rostro. Sus cejas se fruncieron y la expresión seria reflejaba la urgencia del momento.

—Esto es crítico— murmuró entre labios cerrados, consciente de la gravedad de la situación.

—Necesitamos llevar a Elisa a un hospital inmediatamente; no puedo hacer más aquí. Las pruebas que se necesitan son urgentes, además, hay que ver si hay más chicos heridos de gravedad... ¿por qué nadie me avisó nada?—exclamó frustrada e indignada, mientras organizaba el material médico en la mesa, sintiendo cómo la presión aumentaba a su alrededor.

El pánico comenzaba a apoderarse de Luka.

—¿Por qué no hay guardias? —preguntó el chico que había asistido a la enfermería con Pablo "el pájaro", la incertidumbre se palpaba en su voz. —No entiendo por qué...

Silvia se volvió hacia ellos, y sus ojos se abrieron de par en par, sintiendo el peso de la declaración.

—¿Como que no hay guardias?.

La angustia era palpable, resonando en el aire y mezclados con la preocupación de los jóvenes. Luka miró a Mati, a los demás chicos que intentaban ayudar, y una sensación de desasosiego se apoderó de él.

—Nos están eliminando uno por uno—murmuró, la realidad de su situación se tornaba abrumadora.

Los murmullos de la sala se transformaron en un grito sutil, un eco que resonaba con la preocupación compartida. El grupo comenzó a comentar entre ellos sobre la extraña ausencia de guardias, la inquietante situación en la correccional y la atmósfera de incertidumbre que, lentamente, iba llenando cada rincón del lugar. En la enfermería, la atmósfera destilaba tensión y urgencia. Silvia, con el rostro pálido por la preocupación, miraba a Luka y Mati, cuya preocupación se delataba en cada uno de sus gestos. La herida en la cabeza de Elisa era grave, y ella necesitaba atención médica inmediata. Sin embargo, el temor por la inusual ausencia de guardias pesaba en el ambiente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.