Entre páginas y balones

Capítulo 2 | Ethan

| ETHAN |

Enero

El entrenador tenía su mirada fija en mi mientras yo recorría la cancha a velocidad con un balón delante de mí. Él sostenía un cronometro en su mano llena de experiencia.

—¡Muy bien Ethan! ¡Has ido mejorando velocidad en el último mes! — dijo parando el cronometró —Siguiente, Smith.

Smith es uno de los jugadores más populares de la selección de futbol, siempre está en el ranking cinco de las listas en revistas deportivas y los videos siempre hablan sobre él para generar más vistas.

Él camino hacia el punto indicado por el entrenador con el balón para hacer lo mismo que. Pero claro, con una agilidad de rayo para poder conseguir eso. Me moví cinco pasos para darle campo libre a su prueba.

—¡Cámara! —, gritó Garret.

Era una alarma para mí.

Miré como una reportera con carnet de permiso corría con su cámara a velocidad para llegar al mismo sitio donde estaba yo. La diferencia, sus ojos brillaban por tener tan cerca a Smith. Él miró a la cámara y le sonrió.

Uno, dos flases instantáneos.

La chica rubia de ojos grises se giró hacia mí. Me ofreció una sonrisa mientras Smith ubicaba su balón.

—¡Lo siento! ¿También quieres que te tomé una foto? —, preguntó señalando la camará con tres lentes superpuestos.

—No. No. Gracias —me pasé la lengua por mis labios húmedos —. Así estoy bien. No soy de disfrutar las cámaras.

Ella me miro con un ceño fruncido que trato de evitar se notará. Pero mis ojos captaron su micro expresión. Yo hice un movimiento de cejas leve.

—Ethan no es un…futbolista de cámaras —indicó Garret interrumpiendo la conversación al poner su mano en mi hombro —. Pero Smith sí. ¡Mira! ¡Allí está de nuevo!

Los ojos de ella voltearon hacia el entrenador quien pedía a Smith repetir el ejercicio. Ella asintió feliz y regreso el lente de su cámara a Smith.

Garret y yo caminamos sigilosos como gatos hacia atrás para alejarnos e ir al centro del campo de juego.

Mis otros compañeros miraron la escena y se rieron del asunto.

—Ethan… El fútbol es un mundo de cámaras —dijo uno que ya llevaba años de titular acostumbrado a esa vida —. Debes aprovechar la atención de las revistas para tener más popularidad.

—Son cosas de futbolista —mencionó otro con una sonrisa amable— ya deberías estar algo acostumbrado.

Asentí a sus opiniones. Aunque llevaba años en el mundo del fútbol me sentía bien sin tener todos los focos sobre mí. Pero sería muy extraño decirlo de forma constante estando dentro de un equipo local.

—¿Creen que la gente se pregunta a que huelen los futbolistas? —, preguntó Garret cambiando el tema.

—¡Garret! —nos reímos —¿Qué son esas preguntas?

El levanto los hombros y se rio como es de costumbre.

Llamaron a mis compañeros a su prueba y Garret, quien ya la había hecho se quedó a mi lado poniendo sus manos a modo de jarrón sobre sus caderas.

—Oye, aunque no te gusten mucho las cámaras como a los demás, haces parte del equipo, somos parte de este lugar —dijo Garret mirándome a los ojos con seriedad —la importancia no está en las cámaras, está en como haces las cosas en la cancha.

Sus palabras sonaron a sabiduría llena de experiencia tras llevar dos años más en el equipo, antes de que yo llegara al equipo.

—Gracias hermano —le sonreí.

Él se giro a mirar hacia la periodista que ahora tomaba fotos a otros del equipo.

—¿Pero crees que las personas se preguntan a qué olemos o no? —, preguntó rascándose la nuca

—¡Garret! —Reí mientras movía mi cabeza al escuchar su tercera pregunta del día.

Afortunadamente el entrenamiento del día se estaba llevando bien desde las ocho de la mañana que ya estábamos en las instalaciones del equipo. Las pruebas avanzaron por más de una hora.

Mientras unos hacían pruebas, otros practicábamos los pases para aprovechar el campo extenso a nuestros pies. Mi mente se incomodaba con cada flash que la periodista hacia a mis compañeros.

—Los partidos de la temporada —murmuraba yo en voz baja de forma repetida.

Algunas gotas de sudor se desprendían de las puntas de mi cabello y aterrizaban en el césped.

Cuando el entrenamiento termino cerca del medio día y caminamos al restaurante para comer el almuerzo. Garret se sentó a mi lado como era la rutina de ambos.

—Este año será genial, tengo esa sensación —. Puso su bandeja en la mesa.

—¿Por qué lo dices? —. Saqué los utensilios de mi bandeja.

—Porque somos jugadores, tenemos el torneo en junio y eso nos puede dar oportunidades a todos —. Llevo un sorbo de jugo a su boca —. Podemos aprovechar estos meses para lograr muchas cosas.

—Este es mi último año en el equipo —, le recordé a Garret con sutileza.

—Es el último de ambos. Por eso debemos aprovechar estos meses para que nos fichen.

El entrenador se levanto de su mesa de directivos y ejecutivos con traje formal que estaba varios metros de distancia.

—¡Chicos! —dijo para que le prestemos atención —. Tras el almuerzo, debemos ir al salón de jugadores, es sobre el diplomado. Nos vemos allí a las dos de la tarde.

Tomó asiento y empezamos a hablar entre jugadores. Unos con nervios, otros más tranquilos concentrados en comer las porciones de proteína en sus platos.

—¿El diplomado? No me acordaba de eso —, dije a Garret tratando de hacer memoria.

—Yo menos. Me la pasé en la navidad con mi novia, que me olvidé de todo este tema

—Dicen que es obligatorio para todos los equipos si queremos pasar a fase de grupos en el torneo —. Se unió uno a la conversación.

—Tenemos mucho con los entrenamientos —menciono uno que se había caído hoy —Ahora con un diplomado va a ser peor para el ritmo que llevamos.

—Apenas es enero —dije mirando mi balón—. Esto va a ser largo.

Los compañeros de mesa asentimos con incomodidad.




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