Entre páginas y balones

Capítulo 4 | Ethan

Nota de la autora: ¡Hola! Este libro es un romance lento. Estoy trabajando en los capitulos y puede parecer muy lento hasta el capitulo 30. Cuando haga la revisión detallada, trataré de resumir más los escritos para no aburrrir. Es que todo me parece lindo de abarcar, pero puede ser cansado para los lectores.

Gracias por su comprensión.

-Loreth Mor

| ETHAN |

Enero

El sábado había llegado, tan pronto termine de desayunar en el comedor familiar tras haberme tomado mi ducha con agua caliente y tener el cabello mojado. Marqué el número de Arthur.

Al tercer timbre, contestó.

—Arthur. Buenos días. Necesito una reunión contigo hoy —dije tan pronto me contesto.

—Ethan. Claro, puedes venir a mi casa para revisar lo que necesites —respondió con amabilidad —¿también quieres contarme en persona sobre el susto del entrenamiento como Garret?

—¿Garret te habló sobre eso?

—Garret siempre habla, es muy comunicativo —rió al otro lado de la línea.

—Quiero ver algo que me asusta —confesé en voz baja incluso estando solo en la sala—mis cuentas personales, quiero ver como estoy a detalle.

—Entiendo —dijo con una voz baja —Ven a eso de las tres a mi casa, y lo verificamos.

—Gracias. Nos vemos en un rato.

Colgué el teléfono y alcancé mis caja donde estaban mis crucigramas y los lapiceros que uso para llenarlos. Me enfoqué en eso un rato para distraer la mente.

—¡Ethan! ¿Ya desayunaste algo? —preguntó Ivy ajustándose una diadema de brillantes.

—Ivy —sonreí—. Sí, ya desayuné hace un rato. Manzanas, jugo, frutas.

—Perfecto. Entonces haré mi desayuno. —caminó hacia la cocina.

—¿Y cómo te has sentido estos nuevos días en los entrenamientos? —preguntó abriendo la nevera y sacando una jarra de leche.

—Preocupado. Tengo que hacer el diplomado del equipo y empieza la próxima semana.

Puso leche en un vaso de cristal.

—¿El diplomado que tanto decías? ¿Y por qué preocupado? —preguntó, tomando un sorbo.

—Porque es luego de entrenamientos. Es de 4:00pm a 5:00pm. Una hora más dentro de las instalaciones. —me puse un lapicero en mi oreja— Así que llegaré más tarde, así hasta marzo.

—Auch —hizo una mueca incomoda—. Entonces cenaremos más tarde, hasta que llegues de tus clases.

—Gracias hermana —añadí con cuidado—. Y Garret se inscribió a tomar clases conmigo. Dominic Cross se enojo por eso. Pero se fue por unas reuniones. Así que tendré a Garret. Seremos diez en total tomando clases en la sala tecnológica. —expresé lo que recordaba—. Y debo llevar mi computadora.

—¿Tu computadora? ¿con tu cargador incluido? —preguntó mordiéndose la uña con nerviosismo.

—Claro. Las computadoras deben llevar el cargador —respondí.

—Eh… perdí mi cargador en alguno de los laboratorios de clases…de nuevo —confesó seguido de ello—. Y he estado usando tu cargador mientras estas en los entrenamientos, por lo general llegas a dormir.

—¿Otra vez? —me incomodé —Ivy, llevas cuatro cargadores perdidos cuando llevas tu computador a la universidad —toque mis dedos haciendo las cuentas—. En los últimos seis meses.

—Pero…no ha sido mi intención —susurró con tristeza—. Las últimas clases piden entregar los laboratorios antes de acabar la hora. Y yo me enfocó en eso, que termino perdiendo los cargadores…

—¿Y tu amiga Chloe no te ayuda a guardarlo?

—Ella cuida mi computador, pero también se distrae cuando se trata del cargador —. Hizo una sonrisa forzada.

Me lleve la mano a la cabeza pensando en que hacer.

Ivy no se puede quedar sin cargador, y yo necesito llevar el mío.

—Trae mi cargador —ordené a Ivy con amabilidad.

Ella corrió por las escaleras haciendo caso. Mientras volvía, saqué mi billetera del bolsillo. La abrí, dos tarjetas y un billete de veinte libras. Era lo único que tenia disponible.

Ivy corrió con el cargador hasta extenderlo en mis manos. Y puse mi billetera sobre el cuaderno de crucigramas.

—Lo siento, Ethan.

Miré en el reloj de la pared, indicaba las diez de la mañana con sus agujas silenciosas.

—Ivy. Iremos al centro comercial. —mencioné—. Arréglate rápido. Debo irme rápido a donde Arthur.

—¡Voy, voy! —. Corrió de nuevo y su diadema de brillantes se iluminaba.

Guardé mis cuadernos, lapiceros y los puse a un lado de la mesa, alcancé mi billetera. Mientras Ivy bajaba, me acerqué por una bolsa de tela en la cocina y luego al perchero donde estaba una chaqueta abrigada y puse mi billetera.

En segundos, Ivy tenía otra diadema de color azul marino que terminaba de ajustar con cuidado. Siempre llevaba una. Siempre.

Salimos de casa y caminamos hasta el paradero de buses con rapidez. El frio de Leeds se colaba por el cuello de mi chaqueta. Tan pronto llegó el autobús, nos subimos. Ivy sacó su tarjeta de estudiante y pagó por ambos con un gesto rápido.

—¿Y bien? —, pregunto, sentándose al lado de la ventana. Yo me quede mirando a los asientos. Unas personas tenían cansancio en sus ojos. Un hombre leía el periódico. La vida cotidiana de Leeds.

—Iremos a comprar un cargador para el computador. —dije sentándome a su lado, con voz baja- Necesito tener el mío disponible para mis clases del diplomado.




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