Entre páginas y balones

Capítulo 9 | Ethan

| ETHAN |

Enero

La sala tecnológica olía a vainilla y el aire acondicionado estaba encendido. Los nueve jugadores estábamos en nuestras posiciones habituales, cada uno con su computadora portátil abierta. Garret estaba a mi lado, pero no estaba distraído con su novia. Hoy estaba inquieto, moviendo los dedos sobre la mesa como si estuviera tocando un tambor invisible.

El entrenador miraba su carpeta en el escritorio ejecutivo al fondo.

—Garret —dije, en voz baja—. ¿Qué te pasa?

—Nada —respondió, pero su tono era dubitativo—. Solo que tengo un mal presentimiento.

—¿Sobre qué? —pase mis dedos sobre mi teclado como costumbre.

—No sé. Pero Jade dijo que hoy haríamos algo diferente.

—Diferente como… ¿qué? —puse mi codo sobre el escritorio.

—No lo sé. Pero cuando una profesora dice “algo diferente”, nunca es bueno.

Garret siempre exageraba. Pero hoy, algo en su tono me hizo sentir que tal vez tenía razón.

La pantalla se iluminó. Jade apareció en el centro, con su sonrisa cálida, voz amable y uniforme ejecutivo.

—Buenas tardes a todos. Hoy vamos a hacer algo diferente. Vamos a practicar cómo manejar una rueda de prensa simulada. Elegiré a cinco estudiantes al azar. Harper, como periodista deportiva, hará las preguntas.

Mis piernas se tensaron en un instante.

¿Una rueda de prensa?

—Harper —dijo Jade—, ¿estás lista?

—Lista —respondió ella, con una sonrisa profesional. Sus ojos verdes brillaban frente a la cámara.

—Elegiré a cinco participantes ahora —continuó Jade, pasando su mirada por la lista— Garret, Alex, James, Liam y Ethan. Ustedes cinco serán los protagonistas de hoy.

Sentí que la sangre no daba vueltas por mi cuerpo.

—Ethan —susurró Garret, a mi lado—. ¿Estás bien?

—Solo…no esperaba que me eligieran.

—Tranquilo. Solo responde lo que sabes. No es una entrevista real.

—Lo sé. Pero no me gustan las cámaras.

—No son cámaras reales —se acomodo en la silla— son pantallas.

Jade nos dio indicaciones breves. Los cinco encendimos nuestros micrófonos. Las caras de los otros estudiantes aparecieron en mi pantalla. Alex y James parecían tranquilos. Liam, sentado con seguridad. Y yo, sintiendo que el sudor comenzaba a formarse en mis manos.

—Empecemos con Garret —dijo Harper, con su voz profesional—. Garret, eres titular en el equipo, ¿verdad? ¿Cómo manejas la presión de ser uno de los jugadores más importantes?

Garret sonrió mostrando sus dientes blancos impecables.

—La presión es parte del juego. Pero cuando amas lo que haces, la presión se convierte en motivación. Además, tengo un gran equipo detrás de mí. Y un gran amigo a mi lado —dijo, refiriéndose a mí.

Sonreí levemente. Garret sabía cómo llevar las cámaras y le daba igual que una imagen saliera con mal ángulo.

La chica continuó con las preguntas. Habló con Liam, Alex y James. Todos respondieron con seguridad, aprovechando el momento frente a la simulación de cámaras.

Y entonces, Harper se concentró en mí.

—Ethan —dijo, con su voz suave—. He investigado un poco sobre el equipo. Tú eres suplente, ¿verdad?

Sentí que el aire se me escapaba y una gota de sudor bajaba por mi camiseta gris sin compasión. Viajaba por mi cuerpo, dejándome solo para responder.

—Sí —respondí, con la voz tenue.

—¿Cómo llevas ser suplente? —preguntó Harper—. ¿Te gustaría ser titular algún día? ¿Sientes que estás aprovechando al máximo tus oportunidades?

Silencio.

Mis dedos se movieron nerviosos sobre el teclado. Sentía que todas las miradas de la clase estaban puestas en mí. No solo las de mis compañeros de aula, sino de todos los estudiantes. Alemania. México. Brasil. Colombia.

—Ethan —insistió Jade—. ¿Estás ahí?

—Si —respondí, tragando saliva—. Estoy…estoy aquí.

Me pase la mano por la tela de mi camiseta. Mis dedos se movieron sobre la mesa.

—No es fácil —admití—. Quiero decir…todos queremos ser titulares. Pero entiendo que el equipo tiene jugadores con más experiencia. Y yo…solo quiero seguir mejorando.

—¿Y sientes que estás aprovechando al máximo tus oportunidades?

—Intento hacerlo. Pero a veces no es suficiente. A veces necesitas más tiempo en la cancha para demostrar lo que vales.

Herper sonrió, como si hubiera conseguido lo que quería.

—Interesante respuesta, Ethan. Estaremos atentos a tu evolución.

—Gracias —dije, y apagué mi micrófono.

Garret hizo lo mismo y puso su mano sobre mi hombro,

—Tranquilo —susurró—. Lo hiciste bien.

Pero me sentía incomodo. Expuesto. Vulnerable. Débil. Como si Harper hubiera dado justo en mis inseguridades frente a todos.

Recordé que Susan también estaba viendo.

Ella me vio. Ella escucho mi respuesta.

Eso no me hizo sentir mejor.

La actividad terminó. Jade agradeció a todos los participantes y pasó a la siguiente parte de la clase. Pero yo no podía concentrarme. Solo quería que la clase terminara.

Tan pronto Jade nos permitió salir, cerré la computadora con más fuerza de la necesaria. Me levanté, pero sentí las piernas pesadas. El cansancio del entrenamiento de la mañana se mezclaba con las preguntas.

—Ethan —dijo Garret, a mi lado—. ¿Estás bien?

—Sí —mentí—. Solo cansado.

—Tienes la cara pálida —, me quedo mirando con sus ojos cafés a detalle.

—Es la luz —señale hacia las bombillas.

—No es la luz. Vamos, camina.

Caminamos detrás de mis compañeros, pero mis pasos eran más lentos que los de ellos. Garret se dio cuenta y redujo la velocidad para quedarse a mi lado.

—¿Seguro que estás bien? —preguntó.

—Seguro.

—No te creo

—No tienes que creerme.

Garret suspiró. El grupo avanzaba por el pasillo iluminado hacia la puerta de salida. Yo caminaba más despacio, sintiendo que cada paso requería más esfuerzo del que debería.




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