| SUSAN |
ENERO
El martes amaneció con un sol tímido que se asomaba entre las nubes. Pero mi cuerpo dolía por los cólicos menstruales, así que me levanté quince minutos luego de mi alarma habitual y mi cabello estaba opaco. Lo lavé, pero demoraría en secarse.
Las gotas de agua caían sobre mi blusa rosada de flores. Esa mañana, cambie el café por una infusión caliente sobre el escritorio, me dolía el abdomen, pero, aun así, me aliste para tomar las clases. De esa manera, el cabello se secaría para peinarme mi coleta antes de ir al restaurante.
Eran las 9:55 a.m. La clase empezaría en cinco minutos.
Me tomé un sorbo de infusión y abrí la plataforma del diplomado. La cuadrícula de rostros apareció en mi pantalla. Pero antes de ver su rostro, ya me dio un dolor que puse mi mano en el abdomen y respiré hondo.
Ethan estaba allí, con su camiseta gris y su cara de no haber dormido bien. Sus ojos tenían ojeras más marcadas que ayer. Parecía que apenas se había levantado.
—Buenas tardes a todos —dijo Jade, en el centro de la pantalla—. Hoy vamos a hablar sobre la comunicación deportiva en teoría y luego haremos una actividad práctica.
Noté algo. La marquilla de la camiseta de Ethan asomaba en el cuello. Estaba al revés.
¿No se dio cuenta?, me pregunté, poniendo mi mano en el abdomen que dolía por dentro.
Era un detalle tan pequeño, tan humano. Cualquier persona podría haberlo notado, pero yo lo vi. El tenia los ojos azules cansados tratando de mantener la concentración en la pantalla.
Jade explicó conceptos, mostró ejemplos. Yo no tomaba notas hoy por el dolor interno, pero de vez en cuando mi vista se desviaba hacia el recuadro de Ethan. Así que escribí todo en las notas de mi computadora con lentitud
El bostezaba. Una. Dos. Tres veces.
Definitivamente no durmió bien, pensé.
En el chat privado, apareció un mensaje:
Ethan: ¿Qué haces?
Susan: Ver las clases ¿y tú?
Ethan: Yo también. ¿y tú cuaderno?
Susan: Conmigo. Pero quiero escribir en la computadora hoy.
Y entonces, Jade dijo algo que me hizo poner la atención sobre ella:
—Susan, ¿qué experiencia has tenido con los niños y el deporte?
Mi oído se quedo enfocado en la última palabra de Jade y yo tenia que responder.
No tengo experiencias con el deporte, yo no se jugar.
—Bueno —respondí en inglés, tragando saliva—. He tenido experiencia al cuidar niños en diferentes ocasiones… En el deporte, conocí a un niño estaba emocionado por tener una pelota plástica azul, él decía que el cielo es azul, aunque haya nubes.
Cuando terminé de hablar, una gota de agua de mi cabello cayó directamente sobre la cámara. Mi imagen se distorsionó por un segundo, como si estuviera mirando a través de un lente borro bajo el agua.
Cerré el micrófono con vergüenza. Jade me miró al otro lado de la pantalla.
—Excelente respuesta, Susan. Muy acertada —miró hacia la lista— Vamos con Harper.
Al parecer si entendió mi inglés. Me quedé en silencio y me llevé el vaso a la boca para tomar varios sorbos.
La rubia tenia su cabello rubio liso brillante que resaltaba en la pantalla. Me toque mis mechones, algunos seguían húmedos.
—Yo trabajé en el proyecto de entrevistar a los niños de las pequeñas ligas, todo financiado por una empresa multinacional. Así que tengo mucha experiencia con este mundo. —siguió hablando, resaltando sus logros— De hecho… eso me ayudó a ser entrevistas con pases VIP en estadios a jugadores.
Carajo. Ella parece que tiene una capsula mágica para tener oportunidades cerca, y yo luchando por apenas ingresar al mundo corporativo nacional.
Alcancé un mechón con fuerza media, y salieron algunos cabellos. Era la costumbre, se me tendía a caer el cabello de cualquier manera.
Y entonces, en el chat privado, Ethan escribió:
Ethan: Esa fue una buena respuesta.
Susan: ¿En serio?
Ethan: Sí. Se nota que hablas con niños.
Susan: Pero no sé mucho de deportes como Harper.
Ethan: Ella está en el mundo deportivo, tú con los niños.
Susan: Pero tú eres futbolista.
Ethan: Sí, pero no convivo con niños demasiado.
La clase continuó. Ethan bostezó dos veces más.
Garret estaba haciendo algunos gestos, moviendo la lengua levemente, girándose de perfil, mordiéndose los labios. Y entonces, comenzó a imitar a un pez. Abría y cerraba la boca como si estuviera masticando aire. Luego, pasó a tocar una guitarra invisible.
—Garret —dijo Jade con seriedad—. Ya que disfrutas de hacer gestos en clase. Cuéntanos, ¿qué experiencias has tenido con niños?
El hizo una sonrisa incomoda y encendió el micrófono.
—He tenido varias. Cuando he tenido mis partidos he conocido a niños escolta que me han acompañado. —se extendió en su respuesta—. Así que ellos son felices al entrar en la cancha conmigo. Hay videos de eso en línea.