Entre Recuerdos Y Armas

Epilogo

Mi cuerpo se siente mucho más pesado que antes.

Desearía decir que está más ligero, que finalmente las heridas cerraron y que el pasado que llevaba a cuestas se aclaró. Que después de tanto tiempo buscando respuestas, cada una de ellas fue finalmente respondida y pude destapar cada recoveco oculto de mi existencia.

Pero no es así.

Nuevas heridas fueron abiertas.

Y yo, nuevamente, camino sangrando mientras sigo adelante con mi vida… o al menos intento hacerlo.

Mi padre ya no es el mismo de antes.

No sé si clasificar esto como algo bueno o como algo malo. Estoy muy confundida todavía. Sigue siendo el padre amoroso de toda una vida, pero a solas —entre su mundo y dentro de su oficina— se ha vuelto un hombre marcado. Marcado por un pasado tormentoso que, tristemente, ambos tenemos que compartir.

Mi teléfono suena.

El nombre Harriet Zimmermann, una vieja amiga, la hermana de Luca, a quien no había tenido el valor de contactar hasta después de que la tormenta terminó por completo, aparece en el identificador de llamadas.

Su característico cabello rojo viene a mi mente al ver su nombre.

Intento sonreír.

Después de cuatro meses completos de duelo emocional, finalmente la sonrisa se siente un poco menos falsa.

Contesto la llamada y su voz llega en un tono emotivo y fraternal.

—Wavy Bo —me saluda.

Pongo los ojos en blanco, reprimiendo otra sonrisa.

—Hoy pienso pasar al cementerio a dejar flores para Luca. ¿Me acompañas?

—Claro —respondo—, pero necesitamos hacer una parada antes, ¿sí?

—Vale. Paso por ti en cinco minutos. Adiós, te quiero amiga.

Cuelga antes de que pueda responder.

Suelto un largo suspiro y dejo el teléfono sobre la mesa. Me pongo de pie, me calzo los zapatos y camino hasta el clóset para sacar uno de mis anoraks.

—¿Vas a salir?

La voz profunda de mi padre llena la habitación.

Lo veo caminar hacia mí con la mirada.

La mirada de no vas a salir sin Eli a tu lado.

—Sí, papá. Harriet va a venir por mí. Iremos juntas a visitar a Luca… y a mamá.

Asiente lentamente, listo para empezar el sermón de siempre sobre lo peligroso que es salir sola después de todo lo que ocurrió.

—Tranquilo, papá. Eli, tu superguardaespaldas, vendrá con nosotras.

Su expresión se relaja.

Camino hasta él y lo abrazo con fuerza. Su mano pasa por mi cabello y besa mi frente con esa mirada protectora de ojos oscuros.

Abre la boca para hablar, pero el timbre de la puerta lo interrumpe.

Me separo sonriendo.

—Te amo, papá.

Vuelve a besar mi frente.

—Te amo, hija.

Luego frunce el ceño con fingida severidad.

—No tardes mucho.

Me guiña un ojo antes de salir de la habitación.

Me quedo sola en medio del cuarto.

Mis ojos se posan nuevamente en la carta de mamá sobre la mesa.

Después de leerla trece veces solo este mes, camino hacia ella y la tomo entre mis manos, presionándola contra mi pecho.

—¿Waverly, vienes?

La voz de Harriet suena desde la puerta y luego su cabello increiblemente rojo y increiblemente crespo cubre el umbral de mi alcoba.

Asiento mientras guardo la carta en mi bolso.

Siempre la llevo conmigo.

Es como si mamá siguiera caminando a mi lado cada vez que la tengo cerca.

Mi adorada Wavy:

Amor mío, probablemente cuando leas esta carta yo ya no estaré contigo en este mundo, al menos no de manera terrenal.

Con todo el dolor de mi corazón, debo pedirte que no juzgues las decisiones que tomé. Todo fue parte de un plan muy elaborado que, tristemente, tuve que ejecutar bajo la sorpresa de todos.

Te amo. Eres la mejor casualidad que llegó a mi vida.

Sé que cometí muchos errores. Sé que no estuve presente en los momentos más importantes de tu vida, pero siempre existió una conexión entre nosotras.

Ese piano de cola negra que me escuchaste tocar miles de veces cuando eras pequeña…

Los miles de recuerdos que compartimos…

Nuestros ojos azules.

Tu carácter.

Tu sentido del humor que, tristemente, no pude disfrutar todo lo que habría querido.

Te debo una disculpa.

Lamento profundamente tener que dejarte nuevamente con tu padre después de lo que hice.

Es como una estalagmita clavada en mi corazón.

Pero lo hago por ti.

Porque quiero que tengas una nueva vida.

Después de todo el sufrimiento que viviste, mereces que tu historia no empiece ni termine conmigo.

Mira a Luke. Mira en lo que su obsesión por tenerme terminó convirtiéndolo.

Quiero que tu vida empiece donde debió empezar desde el principio.

Como un arcoíris después de la tormenta.

Y después de mí… llegará ese arcoíris que siempre mereciste.

Dile a tu padre que lo quise mucho. Que esos siete años con él fueron los mejores de mi vida. Que, aunque no lo amé como él lo merecía, a su lado encontré la verdadera felicidad.

Verte crecer fue el lugar donde siempre quise quedarme.

Pero me llevo hermosos recuerdos conmigo.

Y eso se lo debo a ambos.

A mi pedacito de cielo.

Y al mejor hombre que pudo existir.

Los amo.

Espero que encuentren la verdadera felicidad.

Siempre estaré con ustedes.

Con tus abuelos.

Con mi hermana.

Con nuestra familia.

Aun cuando no puedan verme.

Esa es mi promesa eterna.

Te ama, te amó y te amará siempre,

Tu madre.

Cuando levanto la mirada después de leer la carta en voz alta, Harriet tiene los ojos llenos de lágrimas.

—¿Ya terminaste? —me burlo suavemente.



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En el texto hay: abandono, drama, experiencias de vida

Editado: 07.08.2020

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