¿Estas ahí?
Eso me preguntaba, cada que pronunciaba tu nombre con amargura, ya que siempre caía en oídos sordos e inmaduros, en cuanto a sentimientos se tratase. Ignorabas mis súplicas, mis lamentos, eras el mártir, que por desgracia mi ser aguantaba, aún que mi cuerpo y mente se cansarán.
¿Por qué no me fui?, eso me preguntaba cada noche. A tu lado, no era más que infeliz, persiguiendo un recuerdo dulce de un pasado, inexistente.
7 días, 7 noches, ni un beso suave, ni una despedida modesta, que amargura el haber esperado más... Que inocencia he de decir, eras lo que anhelaba, pero el anhelar tiene un precio, porque empecé a idealizarte, justificarte, amarte y desalarme de la misma forma. No sé puede vivir de una ilusión, una farsa y un anhelo.
Dueles, pero de forma distinta, porque fui yo, quien jugo a la casita aún sin saber mantenerme en pie.