No puedo mentir; estuve emocionado los siguientes días, porqué pasaría más tiempo en su compañía y serviría de alivio a esa presión, pero cuando llegamos.
Era una plaza pequeña, no un parque, la llamaban: "Plaza Triángulo", le hacia honor a su nombre, habíamos llevado mate para tomat juntos, me decepcione. Pero no lo mencione porque parecía contenta mientras me contaba de su día, en un momento fuimos a las hamacas, ella reía al zon del viento por mis chistes tontos, esta vez no me pidió cambiar mi comportamiento, cuando nos detuvimos, Cam se quedó levemente paralizada con esa mirada perdida que alguna vez vi dirigida a una fuente, seguí su mirada y me encontra con la de un chico.
– Leo... –Ella susurro, como un suspiro en invierno que me dejo la piel de gallina, más que cualquier torneo en lluvia torrencial.
– Leo? –Repetí, se parece a mi, pensé, hasta que lo mire bien, cabello castaño, vestimenta neutra que yo veía como deprimente y aritos de... plata.
Caí en cuenta que... yo me parecía a él.
Todo este tiempo, ella estuvo manipulando mi forma de vestir, mi comportamiento, ¿Para ser igual a el?. Esto es retorcido, no fui más que un reflejo de su pasado.