Entre risas, Cicatrices y Amor

Mensaje que nunca debí leer

Dicen que la curiosidad mató al gato. Pero nadie te advierte que también puede romperte el corazón. Era temprano en la mañana, no recordaba en qué momento me había quedado dormida, pero sí recordaba todo lo que había pasado. El silencio en la casa era diferente, como si el aire se hubiera vuelto más pesado de la noche a la mañana.

Camila seguía dormida en el sofá, abrazando una almohada como si fuera un salvavidas. Verla ahí me dio un poco de paz. No estaba sola... aunque por dentro me sintiera vacía.

Tomé mi celular, lo miré durante varios segundos.

Sabía que no debía hacerlo.

Sabía que era mala idea.

Sabía que iba a doler.

Pero aún así, lo hice.

Abrí nuestra conversación. Ahí estaban todos los mensajes, los ''buenos dias, amor'', los ''te extraño'', los planes que hicimos, las promesas que juramos cumplir. Cada palabra era como una pequeña aguja clavándose lentamente en mi pecho.

Deslicé la pantalla hacia arriba.. y hacia arriba... y hacia arriba.

Buscando algo.

No sabía exactamente qué.

Tal vez una señal de que sí me había querido.

Tal vez una prueba de que todo no había sido una mentira.

Y entonces lo encontré.

Un mensaje viejo.

Uno que había olvidado por completo.

''Siempre voy a estar contigo, pase lo que pase''.

Sentí un nudo en la garganta.

-Qué facíl es prometer-. murmuré.

Mis ojos comenzarón a llenrse de lágrimas otra vez. Era increíble cómo unas simples palabras podían doler tanto tiempo después. No era solo el mensaje... era el recuerdo de lo que significaba en ese momento.

Seguí leyendo.

Fotos.

Audios.

Recuerdos.

Cada cosa que veía me hacía sentir más confundida. Una parte de mí quería cerrar el celular y olvidar todo, pero otra parte necesitaba entender en que momento todo cambió.

De repente, escuché una voz detrás de mí.

-¿Otra vez mirando eso?

Me giré.

Mi amiga estaba de pie en la puerta, con el cabello desordenado y los ojos medio cerrados, pero con esa expresión seria que solo aparecía cuando estaba preocupada.

-Solo estaba revisando...- respondí, intentando sonar tranquila.

Ella cruzó los brazos.

-Revisar mensajes viejos es como rascar una herida. No la cura... la vuelve a abrir.

Sus palabras me golpearón fuerte, porque en el fondo sabía que tenía razón. Miré el celular por última vez.

Respiré profundo.

Y tomé la desición de borrar la conversación. El corazón me latía rápido mientras aparecía la pregunta en la pantalla.

¿Estas segura que desea borrar este chat?

Mis manos temblaban.

Era solo un botón... pero también era un paso.

Un paso pequeño, doloroso, pero necesario.

Cerré los ojos.

Y presioné Sí.

En ese momento entendí algo importante, soltar no siempre se siente bien, a veces duele... pero también libera.



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En el texto hay: comedia, romance, drama

Editado: 28.03.2026

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