Lo empujó para levantarme y agarrar mi daga y apuntarle con ella - No te me acercas o juro que te la entierro
No te atreverías de hacerlo - dice mientras se levanta del suelo - Joder se me rasgo la capa - dice mirándola - ya que igual no me gustaba y se la quita de encima
Egocéntrico como siempre - me digo a mí misma mientras lo miro con desprecio.
Él se sacude el polvo de los hombros como si nada hubiera pasado, luego me clava la mirada, esa maldita mirada de lobo herido que siempre parece a punto de devorar o de huir.
Vas a dejar de apuntarme con eso - dice señalando la daga con un gesto de la barbilla- Te tiembla la mano.
No me tiembla, me estoy conteniendo - le digo
Ah, entonces esto es contención... interesante - su sonrisa ladeada en un insulto y dice-. Pensé que la princesa de los valles tenía más temple.
Y yo pensé que el supuesto heredero sabía pelear sin caer al piso - le escupo, acercándome un poco más.
Por un instante, su expresión cambia, algo oscuro le cruza por los ojos. No miedo, no del todo… algo más cercano a un desafío.
Mátame entonces - susurra, bajando apenas la voz- Vamos hazlo - me esta retando que imbécil
No le respondo y el silencio entre nosotros se vuelve espeso solo se escucha la respiración agitada de ambos y el filo de la daga tiembla entre mis dedos.
No me hagas darte ese placer - respondo al fin, bajando la daga con rabia
Se relaja apenas, y entonces da un paso más cerca, ignorando por completo mi espacio personal.
Lo vas a tener que hacer tarde o temprano, princesita - escupe con esa voz baja y áspera que odiaba
Y tú vas a tener que dejar de llamarme así, ya no soy una niña llorando por caerse del caballo - le espeto, retrocediendo apenas para guardar la daga en el cinturón.
No, ahora solo eres una mujer con una daga y demasiado rencor, pero no te engañes Helena. Sigues siendo la misma niña que se escondía detrás de los muros de Valdoria cuando tenía miedo a las tormentas - dice, con un deje de burla y mirando así los lados para ver si no se acercaba nadie
Idiota - le escupo - tu y tu padre no se cansan de hacer la guerra
Se ríe - agradecele a tu padre que fue el primero que nos traicionó - dice con desprecio mientras sigue caminando
En ese punto si tenía razón, mi padre fue el primer en traicionar, a veces no entiendo la razón del porque hizo eso, no estaríamos en esta situación
Te vas a quedar ahí parada como una estatua o vas a caminar - me saca de mis pensamientos
Contigo no - le digo mirando hacia otra dirección para avanzar - me voy por otro camino
No, te vienes conmigo - dice mientras se acerca a mi a paso rápido - no puedes estar caminando por un bosque que no conoces
Prefiero mil veces perderme que ir contigo - le digo mientras sigo mi camino sin prestarle atención, pero no se como llego tan rápido a mi, que de la nada siento que me jala el brazo
No te vienes conmigo, tenemos que regresar al castillo para le trato
Qué trato - le digo girandome en su dirección.
No sé, mi padre solo dijo que iba hacer un trato con tu padre para que la guerra entre ambos reinos se acabará - me dice mientras me sigue jalando de brazo.
Qué - digo atónita - Sueltame yo puedo caminar sola - me aparto de el pensando en lo que dijo... un trato, qué raro mi padre sabra ya de este trató o ya sabía desde un principio de el y no me dijo nada, tengo que llegar rápido al castillo para saberlo.
Mientras camino veo todo el desastre que está a mi alrededor, soldados heridos o muertos, sangre y fuego por doquier, el aire huele a hierro quemado y cenizas. Cada paso que daba me pesaba en el alma, por que el lugar donde crecí estaba echo un desastre
A medida que me acerco al castillo, las puertas ya están abiertas, extraño, nadie las deja abiertas en tiempo de guerra, mi corazón late con fuerza y una sensación en el pecho que es tan pesada como una piedra.
Entro al patio principal y todo está demasiado... en silencio, demasiado perfecto.
¿Dónde están todos? - le preguntó aún guardia que se encuentra cerca de la escalera - donde está mi padre.
En su despacho su majestad, pero esta prohibido la entrada - y se me para al frente evitando mi paso.
Cómo - digo mirándolo - esto debe de ser una broma, dejame pasar
Lo siento princesa pero no puedo, me lo prohibieron
Dejala pasar - Dice esa voz que tanto desprecio - haste a un lado y quítate del medio - le dice el con agresividad mientras prácticamente le pasa por encima - camina
Podrías ser un poco más educado con las personas - le digo mientras le paso por el lado
No, necesito ser educado con nadie - dice eso y me pasa por el lado y abre las puertas del despacho
Al entrar veo a mi padre sentado en la mesa con el Rey Erick y el estaba firmando un pergamino
¿Qué está pasando? - mi padre se sorprende y me mira como si no esperara verme tan pronto.
—Hija… llegaste justo tiempo - se le nota el nerviosismo al hablar - pasa ven siéntate
No, gracias no me quiero sentar, quiero saber que esta pasando - exigo
Un trato que traerá la paz - Dice el Rey Erick - y además de que te convertirá en reina.
Mi estómago se revuelve. - Qué
Una alianza por sangre, na boda con mi hijo mayor Nicolás - dice y señalando al muchacho que entra por la puerta.
Lo miro y miro Apolo se le notaba la ira en el rostro y como quería arrancarle le cabeza a su padre y tampoco parecía muy feliz con lo que había escuchado.
No esto es una locura - le digo a mi padre, el se para de su asiento y se acerca a mi
La guerra ha cobrado demasiadas vidas y lo sabes y ya no podemos permitirnos más odio - dice el y lo miro con odio
Y por eso vas a venderme como una solución - le escupo con rabia
No es venderte hija es confiar en ti, en la fuerza qe tienes y en que puedes cambiar lo que nosotros no pudimos - me dice, pero ya no lo escucho más, solo siento la rabia ardiendo en mi pecho, mezclada con una punzada traicionera en el corazón, mi padre el hombre que tanto amo y mi ejemplo a seguir, aceptando un trato que ni siquiera sabía si yo estaría de acuerdo con ello.
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Editado: 06.06.2026