Entre Rosas y Ruinas

Cap 3

El carruaje avanza entre los árboles del bosque de valdora, sus ramas negras se enredan contra el techo y las banderas del carruaje como dedos huesudos intentando atraparnos. El viento entra por las pequeñas rendijas de la ventana lateral y acaricia mi rostro, pero no logra calmar el ardor en mi pecho.

Me duele la muñeca, más de lo que quiero admitir, pero me duele más el orgullo.

Cierro los ojos un momento y respiro hondo intentando imaginar que estoy en otro lugar, en otro tiempo, en uno donde las guerras no me arrebaten la voz, ni la sangre defina mi vida ni el matrimonio, y que todo esto lo que esta pasando es solo un sueño.... Pero no sirve de nada por que al abrir los ojos, sigo en la misma prisión sobre ruedas.

Pongo la vista al frente y veo al bastardo de Nick al lado va su padre, el rey de Elvenhark, con esa expresión arrogante que heredó su hijo Apolo, aunque más fría y más calculadora como si cada paso de este plan fuese apenas una jugada más en un tablero de ajedrez y yo solo soy un peon de su estúpido juego... y a mi lado iba Apolo con su cara de pocos amigos como siempre.

Decido voltear de nuevo hacia la ventana y observo a la escolta de soldados que avanzan en formación, y solo verlos me da náuseas, fijo mi mirada en uno de ellos… ese maldito guardia que me gritó, que me sujetó como si fuera un saco de guerra, espero y la pague caro cuando llegue al reino.

____

Horas después, la comitiva se detiene para descansar en una antigua estación fortificada, la cual está llena de muchos guardias de Elvenhark, decido bajar para estirar las piernas un rato y me ayudan aunque no lo necesite, pero siento que observan cada paso que doy, siento que mi libertad ya no existiera ni siquiera en pensamientos

Te conseguiré algo para la muñeca- dice Apolo apareciendo detrás de mí.

No quiero tu ayuda - le contesto sin rodeos.

No te estoy pidiendo permiso, es una herida y se que te duele - dice mientras avanza no se a donde

Me quedo en silencio porque es verdad, pero me molesta que lo sepa

Vuelve minutos después con un vendaje de lino limpio y una pomada que huele a menta silvestre se agacha frente a mí sin decir palabra, como si entendiera que hablar ahora solo encendería otra discusión.

Tomo aire para negarme, pero cuando sus dedos rozan mi muñeca con tanta delicadeza, la resistencia se me queda atascada en la garganta.

Esto no está bien - murmuró mirándolo fijamente

—¿El vendaje?

Todo esto, tu hermano yo, la boda, la guerra nada de esto está bien - suelto un suspiro

Él termina de vendar y se incorpora se ve cansado como si también estuviera harto de fingir que todo está bien.

Lo sé, pero al menos… quiero que tú estés bien dentro de todo lo que no podemos controlar - dice y esa frase me desarma, no porque sea dulce sino porque suena sincera.

Y por qué te importa tanto cómo estoy - le digo con ostidia

Porque no quiero que me odies o mejor dicho nos odiemos - dice, con una honestidad brutal - Ya es bastante que tenga que cargar con tu presencia todos los días, prefiero que al menos no me mires como si quisieras asesinarme con la mirada.

Lo estoy considerando - le contesto seca y se ríe y por primera vez, su risa no me molesta, me incomoda, porque es real y lo hace un poco menos odioso, por un segundo… me recuerda que debajo de esa armadura de arrogancia hay un joven que tampoco pidió nada de esto - de que te ríes - le replicó

De nada princesita- dice, le iba a replicar pero en ese momento nos llaman para montar os en el carruaje y seguir con el viaje.

El viaje dura más de dos horas, ni se cuánto llevamos en este carruaje, solo se qu el sol estaba empezando a salir y el cielo cambiando su tonalidad sobre nosotros cuando finalmente cruzamos los muros de Elvenhark.

El castillo se alza como una bestia dormida Gótico, inmenso, con torres que tocan el cielo y antorchas que iluminan su piedra gris las banderas del reino ondean con el símbolo del cuervo dorado, y me siento aún más lejos de casa que cuando salimos.

El carruaje se detiene frente a la puerta donde un sirviente nos estaba esperando abre la puerta del carruaje y extiende la mano para ayudarme, pero no le tomo la mano y bajo sola con la cabeza en alto.

Baja Nicolás y sin mirarme se adentra al castillo, después baja su padre y se acerca a mi

Bienvenida a tu nuevo hogar - y sigue de largo

Apolo desciende poco después y me observa de nuevo con una mirada cautelosa

Puedo mostrarte tu habitación - dice, casi en voz baja, como si estuviera pidiendo permiso.

Y si no quiero ver nada, Y si solo quiero desaparecer - le respondo sin mirarlo, mientras comenzamos a caminar, él no contesta solo camina a mi lado, en silencio, hasta que entramos por los pasillos fríos y majestuosos del castillo, las paredes están cubiertas de tapices oscuros, retratos de generaciones anteriores, y candelabros encendidos que no logran quitarle el aire fúnebre al lugar.

Tu madre… - dice de pronto Apolo - Cuando íbamos de partida, su mensajero llegó a mi entragandome una carta para ti, con el mensaje de que te la diera cuando llegáramos.

Me detengo en seco - Qué!, donde está?

Él saca un pequeño sobre doblado sellado con cera azul de su bolsillo, lo tomo con manos temblorosas, sin agradecer, sin respirar siquiera y lo abro de inmediato

"Hija mía... luche con tu padre por detener todo esto, pero sabía que no nos escucharía, no por ser débile, sino porque ya lo habían decidido mucho antes de que tú nacieras y yo ni sabía, me decepciona las decisiones de tu padre, por que el piensa que esto arreglara todo, si tal vez lo haga, pero no ve tu felicidad y elq ye ahora estarás encarcelada con un hombre que no amaras, yo sé lo hice saber hoy muchas veces pero igual no me quiso escuchar, solo quiero que recuerdes quién eres y lo que vales no te dejes por nadie mi niña y no dejes que esa tierra y ninguna persona apague el fuego y el hermoso brillo que tienes, no estás sola siempre me tendrás y te amaré al igual que tu hermano - con amor "Mamá"




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