Tengo mucho sueño.
Ayer se escaquee para no ir al trabajo. Si solo iba a ser para presentar a Jax.
Pero hoy si tengo que ir.
Estoy lista, chocolate en mi mano izquierda, mi móvil y bolso nuevo en el lado derecho. Ropa zara, con un collar y zapato gucci.
Otra ventaja de ser bruja, es poder tener ropa nueva todo el tiempo. Sin pagar.
Esa es otra, puedo tener todo el dinero que quiera.
Las únicas prohibiciones son claras:
no matar a nadie,
no revivir a los muertos,
no hacer que alguien se enamore de ti.
Y, obviamente, no intentar gobernar el mundo.
Muy pocos no han intentado, que yo sepa.
Cambiando de tema, este edificio tiene un parking increíble.
Mi lugar es muy espacioso, aunque no es muy difícil. Teniendo en cuenta que tengo una mini camioneta negra, al estilo Kardashian.
— Buenos días, señortita Sol— dice Peter, nuestro guardia
— Buenos días, Peter
Saludos a todos a los que me encuentro, mientras subo al último piso. En ascensor por supuesto.
Los zapatos gucci no son para hacer maratón.
Pasando a la oficina de Harry. Veo a una persona sentada, está de espalda.
Y se que no es mi hermano, porque mi hermano no tiene el cabello azabache, ni tiene los hombros tan anchos como este sujeto.
— Hola. Tú debes de ser Jax —digo, después de escanearlo sin ningún tipo de culpa.
— Sí. Y tú debes de ser la hermanita de Harry… Sol — responde, estrechando mi mano.
En el instante en que nos tocamos, una descarga recorre todo mi cuerpo.
Que raro
Debe ser porque es hechicero.
No recuerdo haber tocado a ninguno que no sea de mi familia.
— Bueno — digo, intentando sonar normal—, cuéntame. ¿Cómo ha sido tu primer día?
— Bien, pero no entiendo cómo ustedes se contienen de no hacer magia.
Si supieras
— Si hacemos magia, pero lo hacemos a escondidas. Tienes que aprender a disimularlo. Mira.
Apunto con el dedo hacia mi bolso mientras lo observo, fingiendo que seguimos conversando
Hace mucho calor, me quiero refrescar, una limonada fría me vas a entregar.
Aparece la limonada en mi bolso. La sacó y se la enseño
— Ves, haces magia pero que no aparezca en tu mano sino en algún objeto.
Le doy un sorbo, si es refrescante. La desaparezco. Ahora está en mi refrigerador.
— Lo voy a intentar
Apunta a un cajón de escritorio, y aparece una hamburguesa de Mcdonalds
— Bien hecho— sonrió
— Gracias— hace una reverencia
— Ahora ha trabajar, ¿puedo trabajar aquí?
— Si, es mejor así no me aburro
— De acuerdo
Trabajamos hasta la 1, que me dio hambre.
— Jax, ¿has comido en un restaurante?
— Si, pero de aquí nunca he probado— dice mientras se pone su chaqueta de cuero
— Entonces, estás de suerte. Tengo el sitio ideal— agarro mi bolso— Vamos en mi camioneta
— No vamos mejor con magia
— No, no he sacado mi camioneta por nada. Además es más cómodo.
— Como desees