Entre Sol y Jax

Capítulo 6: Jax

Sol es muy diferente a como la imagine.

Sus cabellos rojos son muy brillantes y suaves.

Tiene una personalidad divertida y simpática. Es muy fácil hablar con ella.

— Jax, ¿quieres fresas con chocolate de postre?— me pregunta al terminar de comer

Sol me ha traído a un restaurante, se llama Kennington Lane Cafe. La comida tiene mis dos cosas favoritas: carne y papas.

Ha sido una buena experiencia.

— Si está bien, vamos— respondo, levantándome

— No, espera. Hay que pagar.

Levanta la mano con naturalidad y el chico que nos atendió aparece de inmediato.

— ¿Nos traes la cuenta, por favor?

— Sí, señorita —responde, y se retira.

— Mira aquí se paga con estos billetes— veo que hace magia y hace aparecer unos billetes

— A ver… —tomo los billetes entre mis dedos—. No pesan mucho, pero están llenos de números nunca antes había algo parecido. En el mundo mágico esto no existe.

—Sí, de eso me acuerdo —sonríe—. Me fui muy pequeña y no recuerdo muchas cosas. Pero sí recuerdo que había como unos tickets para comprar objetos desconocidos.

Asiento.

— Esas tiendas van cambiando, la mayoría podemos vivir sin esos objetos pero nunca viene mal darse un gusto. Mis padres y yo, vamos una vez al mes a probar.

— ¿Y qué hay ahí? Recuerdo unas pulseras con muchos brillantes y probé por primera vez un yogurt helado.

— Todo lo que se vende aquí aparece allá. Aunque a los hechiceros no nos guste los humanos nos encanta su comida o sus objetos.— cruzó los brazos— Solo los comerciantes tienen, bueno tenían permitido venir aquí

— A papá le encantaba que vinieramos a conocer este mundo

— ¿Por qué tu familia se quedó aquí y no volvió?

— Bueno… antes de la ley anti humanos, mis padres querían venir para darnos unas pequeñas vacaciones pero Harry y yo nos perdimos y acabamos en Perú. Una pareja nos dio cobijo y nos cuidó hasta que supimos cómo regresar. Pero cuando quisimos volver, la reina no lo permitió.

— Wow, no sabía eso. Pero recuerdo que la antigua reina si dejó regresar a unos cuantos.

— ¿Antigua?— frunce el ceño

— Si, se supo que cometió varios crímenes hacia los humanos. Por eso, puso esa ley. Para que nadie supiera lo que hizo.

— que raro, pero entonces como … Ella nos envio una carta para regresar.

— Eso es imposible, está en un calabozo a 4 metros de la tierra—

— No entiendo, ella era amiga de mis padres. Han sufrido pensando que ella estaba avergonzada de ellos.

— ¿Tienes la carta? Tal vez, pueda averiguar quien la envió

— No, está con mis padres. Mañana voy a verlos, y te la entrego

— Sol escúchame, nadie puede saberlo. Ni siquiera tu familia.

— ¿Por qué? Es su mejor amiga

— Ella es peligrosa, es mejor hacer esto con discreción.

— Jax, es como una tía para mí. Nunca nos haría daño.




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