Entre sombras y luz

Rosa Olvidada

Rosa pálida, rosa olvidada,
siempre la última en la fila
cuando las demás ya se fueron.
Nadie recuerda tu perfume,
nadie pregunta por tus pétalos;
solo el silencio conoce tu nombre.

Rosa opacada,
cargando culpas
que no te pertenecen,
hiriendo sin querer
a quien más te ama.
Aprendiste a pedir perdón
por tormentas que nunca sembraste,
por inviernos ajenos
que florecieron en tu jardín.

Guardas espinas viejas
y las sueltas sin intención,
lastimando a todo el que pasa
cerca de tu sombra.
No porque disfrutes la sangre,
sino porque el dolor
aprendió primero tu idioma
antes que la ternura.

Te escondes entre hojas secas,
fingiendo que el viento no duele,
mientras esperas una primavera
que siempre parece llegar
para todas las demás.

Has olvidado el color
que alguna vez vistió tus pétalos.
Ahora solo quedan ecos
de una flor que soñaba
con abrirse al sol
sin miedo a marchitarse.

Cruel realidad:
sola,
aunque el mundo te acompañe.
Rodeada de voces,
pero hambrienta de un abrazo
que no tema tus espinas.

Y, aun así,
debajo de cada herida,
entre raíces cansadas
y tierra endurecida por el tiempo,
sobrevive una semilla
que se niega a morir.

Quizá algún día
descubras que nunca fuiste
una rosa olvidada;
solo una flor
esperando la estación correcta
para volver a florecer.




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