Y que el silencio te juzgue
si mientes.
Ya no creo en promesas vacías,
solo en las cicatrices que dejan.
No puedo fingir más sonrisas;
pesan demasiado
para un alma cansada.
Estoy enfocado en el futuro,
aunque el pasado
todavía me siga los pasos.
A veces siento que no sé
si voy a salir con vida de esta batalla,
porque hay días en los que el dolor
parece más fuerte
que la esperanza.
Si me subestimas,
estarás jugando contigo mismo.
He aprendido a levantarme
cada vez que el mundo
quiso verme caer.
Ámame hasta el día en que muera,
o no me prometas eternidades.
Solo quieres atención,
no mi corazón,
y ya no pienso regalar
lo poco que me queda.
Dicen que lo que no te mata
te cambia,
y yo solo intento recordar
quién era
antes de aprender a sobrevivir.
Porque, al final,
cuando camino entre sombras,
parece que todo el mundo
quiere ser mi enemigo.