Hoy quiero mirar al cielo
y agradecer que sigo aquí,
por cada amanecer que llega
con una nueva oportunidad de existir.
No importa cuántas veces haya llovido,
ni cuántas veces me haya sentido perdido;
después de cada noche oscura
siempre aparece un nuevo camino.
Hay días en que las fuerzas faltan,
y el mundo parece demasiado grande,
pero incluso una pequeña esperanza
puede enseñarnos a seguir adelante.
Vive por las risas que todavía no conoces,
por los lugares que aún no has visto,
por las personas que algún día llegarán
y por todos los sueños que aún no has escrito.
Vive por las canciones que faltan,
por los abrazos que aún vendrán,
por las historias que todavía esperan
una página para comenzar.
No tienes que tener todas las respuestas,
ni saber exactamente hacia dónde ir;
a veces basta con dar un pequeño paso
y permitirle al mañana existir.
Porque la vida no siempre será primavera,
habrá inviernos que parecerán eternos,
pero ninguna estación permanece para siempre
y hasta las flores vuelven después del frío.
Así que guarda un poco de luz en tus manos,
aunque el camino se vuelva difícil;
quizá no puedas iluminar el mundo entero,
pero puedes comenzar por iluminar tu propio camino.
Y si algún día olvidas cuánto vales,
mira todo lo que has logrado atravesar;
todavía quedan amaneceres esperándote,
todavía quedan razones para sonreír,
todavía quedan sueños por cumplir,
y un mundo entero
que aún puedes descubrir.