“Me falta camino, pero ya no camino a ciegas.”
A veces me despierto y siento que he vivido mil vidas en una sola. Miro atrás y me cuesta creer todo lo que he pasado… y todo lo que he resistido. Pero aquí estoy, aún sin rendirme. Todavía no he terminado la universidad, lo sé. Aún me faltan clases, trabajos, presentaciones… Pero cada paso me acerca más a ese futuro que he soñado desde niña.
Estudiar Turismo no fue solo una elección académica. Fue mi declaración de libertad. Elegí esta carrera porque quiero conocer el mundo, porque siento que hay una versión de mí esperándome en cada país, en cada cultura, en cada idioma que aún no hablo. Y aunque el camino ha sido duro, con días en los que he pensado en rendirme, hay algo dentro de mí que siempre me empuja a continuar.
La universidad me ha enseñado muchas cosas, pero la más valiosa es que no necesito tenerlo todo resuelto para seguir avanzando.
Hay días en los que me siento fuerte, segura, capaz. Y hay otros donde la duda me golpea sin piedad. Me pregunto si podré con todo, si algún día lograré viajar, si encontraré ese trabajo que me apasione, si conoceré a alguien que ame mi historia con sus cicatrices y todo. No tengo respuestas… pero sí tengo ganas.
A veces, cuando termino una clase o salgo de una práctica, me detengo y respiro profundo. Cierro los ojos e imagino: veo mi título en las manos de mi mamá, veo mi primer vuelo internacional, veo una sonrisa frente al mar de un país que aún no he pisado, veo un amor bonito que aún no ha llegado… pero llegará.
No he terminado mi carrera, y eso me recuerda que este no es el final. Pero tampoco estoy en el inicio. Estoy justo en el medio: ese lugar donde el cansancio se mezcla con la esperanza, donde los sueños están cerca pero aún no se alcanzan. Y eso, aunque duela, también emociona.
Porque estoy construyendo mi vida. Poco a poco, paso a paso, con errores y con aciertos, con lágrimas y con risas. Y aunque a veces me sienta lenta o perdida, sé que estoy avanzando.
No soy perfecta. Aún cometo errores. Aún me duele el pasado. Aún hay noches en las que me pregunto si estoy haciendo lo correcto. Pero también hay mañanas en las que me despierto con fuerza, con fe, con la certeza de que a pesar de todo, sigo de pie.
Todavía no he llegado.
Todavía no tengo ese diploma en las manos.
Todavía no he hecho mis maletas para ese gran viaje.
Todavía no he encontrado a esa persona que me mire con verdad.
Pero todo eso vive dentro de mí.
Y mientras siga soñando, mientras siga trabajando, mientras siga creyendo en mí… ya estoy más cerca.
#6063 en Otros
#1509 en Relatos cortos
sueños y metas, esperanza paciencia y soledad, rumbo al exito
Editado: 22.05.2025