“No se trata de llegar primero, sino de llegar siendo yo misma.”
A veces me siento sola. No porque esté rodeada de silencio, sino porque mis sueños todavía no se parecen a mi realidad. Pero eso no me detiene. Porque cada uno de esos sueños es lo que me sostiene cuando me siento a punto de caer.
Sueño con viajar. No solo con hacer turismo como una turista más. Quiero ir a esos lugares que me hablen al alma. Perderme en calles antiguas, caminar sin destino fijo, escuchar idiomas que no entiendo y sin embargo, me abracen con su belleza. Quiero ver otros mundos y encontrarme en ellos.
Quiero conocer personas, otras culturas, aprender de cada experiencia y construirme a través de lo vivido. Quiero escribir mi propia historia en otros paisajes, lejos del dolor que arrastro, pero con la gratitud de todo lo que he superado. Porque ya no quiero escapar de mi pasado. Quiero transformarlo.
Sueño también con el amor. No uno de cuentos ni de redes sociales. Un amor que me entienda sin explicaciones, que no me juzgue por lo que fui, ni por lo que aún me falta ser. Un amor paciente, de esos que no corren, pero que nunca se van. Un alma gemela, si es que eso existe. Pero sobre todo, alguien con quien no tenga que esconder mis heridas.
A veces dudo. Me cuestiono si lograré todo esto. Me comparo. Me frustro. Me digo cosas que no me merezco. Pero entonces recuerdo: yo no soy quien era hace cinco años. Ni siquiera hace uno. Estoy creciendo. Estoy aprendiendo. Estoy sanando.
Y sé que hay personas allá afuera que también han caído, que también han cometido errores, que también se sintieron menos por su pasado. Y si algo quiero con todo esto que estoy viviendo, es que mi historia sirva. Que inspire. Que enseñe que se puede.
Que no importa si alguna vez te burlaron por tus debilidades.
Que no importa si fuiste ingenua, si te equivocaste, si huiste, si lloraste en silencio.
Lo que importa es lo que haces con eso hoy.
Y yo decidí que mi dolor no me define. Mi resiliencia, sí.
Estoy terminando la universidad, pero aún me falta. Y está bien. No quiero correr solo por llegar. Quiero aprender, absorber, disfrutar. Porque cuando logre ese título, cuando tenga ese boleto de avión, cuando por fin vea el mar desde otro continente… quiero saber que me lo gané con todo mi ser.
Aún no estoy donde quiero, pero estoy en el camino.
Y mientras camine con los ojos en mis sueños, y el corazón firme, ya estoy más cerca que ayer.
#6063 en Otros
#1509 en Relatos cortos
sueños y metas, esperanza paciencia y soledad, rumbo al exito
Editado: 22.05.2025