Entre sombras y verdades.

Capítulo 4. De camino a casa.

—Ya cálmate, solo estamos bailando—dice Ben

—Si, pero dejaste de bailar conmigo por esa estúpida.

—¿Acaso no puedo bailar con alguien más que no seas tú?

—Si, si puedes, pero no por una cualquiera, regalada y ofrecida.

Y hay es cuando explotó, esperaba solo que me tratara así para no quedarme callada. Ya le pasé que me dijera perra, ya le pasé que me dijera estúpida. Una más no.

—Escucha bien lo que te voy a decir— digo con un todo de voz fuerte — He tolerado cada comentario podrido que sale de tu boca, ¿y sabes porque? Porque no pensaba perder mi tiempo con alguien que solo sabe criticar, humillar e insultar a otros para esconder lo vacía que está por dentro.

Busca atención, popularidad, cualquier cosa que tape el hecho de que estás sola... pero dime, ¿de verdad crees que esto te hará sentir mejor?

La verdad es más simple, criticas a los demás porque no soportas lo que ves en ti misma. Señalas los defectos ajenos esperando que nadie note los tuyos.

No me enorgullece decirte todo esto, pero alguien tenía que hacerlo... y hoy me toca a mí. Durante meses intentaste hacerme sentir menos solo por ser la amiga de Alex, pero dime algo, ¿es mi culpa que él -y muchos otros- no quieran acercarse a alguien que se comporta como tú?

Todo este espectáculo no es mas que un grito desesperado por atención. Y ya perdí demasiado tiempo contigo, Me voy.

Había dicho todo, de forma directa y con carácter, pero sin perder elegancia.

—Ya— Sabina suelta una risa corta y amarga —¿ya terminaste con tu pequeño discurso? No tienes idea de lo que estás diciendo. Lo único que veo aquí, es a alguien consumida por la envida. Porque, admítelo... te encantaría ser como yo. Tener lo que yo, la atención las miradas, el lugar que nunca vas a ocupar.

—¿A si?— ya estaba por irme pero me detengo. Me giro hacia ella, la miro fijamente y cruzo los brazos —¿Crees que quiero ser como tu?¿Una chica que se acuesta con el primer hombre atractivo que ve solo para decir que se acostó con el?, como si eso debería presumirse— hago una pausa y observo cómo su expresión cambia. —No, ¿y sabes que es lo peor?, que mientras tú cuentas eso con orgullo, para ello solo fuiste una más, una chica fácil, alborotada. Alguien a la que no tomarían enserio jamás.— Niego con la cabeza —¿querer tener lo que tu? No gracias, no quisiera una mala reputación como la tuya.

—Niña, admítelo— dice entre carcajadas —Es ENVIDIA por tener más pretendientes que tu.

—Claro... el mercado se llena cuando la carne es barata.

—Hija de tu...— abre los ojos ofendida.

—Ay...— la interrumpo con un suspiro claramente fastidiada —para ser poca cosa estorbas bastante.— Y sin más me voy.

Salgo de la casa de Ben, todavía enojada. Esa estúpida realmente logró sacártela de mis casillas, suspiro sintiendo un pequeño peso en el pecho, me siento mal porque no soy de humillar a las personas por más que se lo merezcas...

Pero de verdad no me habría soportado una palabra más.

Son las 2:00am y la calle está sola, ¡mierda no le avisé a Alex que ya me iba!

Bueno... ya que. Cuando llegue a la casa le mandaré un mensaje. Sacudo la cabeza intentando salir de mis pensamientos, pero justo entonces escucho pasos apresurados detrás de mi, viene corriendo, me giro...es Ben.

—Mad...— dice sin aliento —Si que caminas rápido—dice entre jadeos.

Es entonces cuando me doy cuenta de lo lejos que me he alejado de la casa de Ben, ni siquiera lo había notado la rabia me ha hecho caminar rápido de lo que pensé.

—¿Que paso, Ben?— digo con seriedad.

—No tenias que irte de la fiesta, vamos regresemos— responde aún recuperando el aliento.

—No— me suelto de su agarre —No quiero volver, ya estoy cansada.

—Se que Sabrina puede ser molesta pero entiendela, tu misma lo dijiste, ella lo hace porque nadie la toma enserió y...

—Ben.— lo interrumpo —No es por ella que estoy casada. Es solo que tengo sueño. Enserio estoy agotada.

—Ah... claro, entonces ¿quieres que te acompañe?

—No, muchas gracias, quisiera caminar sola.

—Esta bien. Ten cuidado.

—Lo haré. Puedo cuidarme sola. Gracias.

El se despide y se va, y yo sigo mi camino, todavía faltan algunas cuadras para llegar a mi casa.

Los autos pasan junto a mí uno tras otro, algunos reducen la velocidad cuando me ven caminando sola, lo que me da algo de miedo.

—Hola linda, ¿te llevo algún lado?—dicen desde la ventana.

Y con solo ignorarlos, ellos se van. Sin perder el miedo, sigo el camino acelerando el paso para evitar que el próximo auto que se detenga en vez de seguir luego de ignorarlo este este no se vaya.

Al girar en una esquina, una camioneta estacionada llama mi atención.

La conozco de inmediato.

Es la de Jeison, el mejor amigo de Ethan, la conozco porque muchas veces la he visto estacionada en la casa de Ethan.

"AY NO... eso puede significar que"

—¿Madison?

Mi pensamiento es interrumpido por esa voz que llega al lado de mí y me hiela el cuerpo, volteo a ver a mi izquierda y esta la camioneta de Ethan a mi lado... con él dentro del auto.

"Sip... quiere decir que Ethan está serca"

(Conciencia)

QUE DICES SERCA PENDEJA.

¡ESTA A TU LADOO!

—Hola Ethan— digo y no se como hice para que me saliera tan natural y sin demostrar lo casi ebria que estoy.

—¿Que haces aquí sola?— pregunta frunciendo el ceño —Vas para tu casa?, ¿Te paso algo?

CONCIENCIA

¿De verdad se preocupa?

—No, no me pasó nada. Vengo de la fiesta de Ben... y si, ya voy para mi casa

Ethan mira la calle un segundo por el retrovisor como si evaluara el lugar.

—¿No pensaste en pedir un taxi?— dice tranquilo —O que alguien te llevara. Es peligroso que estés caminado tu sola a esta hora.




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