Entre sombras y verdades.

Capítulo 5. Mi casa.

Ethan.

Después del encuentro con Madison en mi casa, me quedé pensando en ella más de lo que debería.

Cuando la vi está mañana la salude o algo parecido. Ni siquiera le di tiempo de responder, antes de seguir mi camino.

Que maleducado.

Más tarde volví a verla. Estaba afuera de su casa, parada mirándome.

Y bueno... no era la única.

Madison siempre a tenido esa forma curiosa de observar las cosas. Me acuerdo lo unidos que éramos.

Sacudo mi cabeza para salir de esos pensamientos.

Horas después me la encuentro en mi casa. Estaba mirando todo como si intentara descifrar el lugar, viendo los cuadros, las paredes... cualquier cosa menos a mi. Hasta si lo hace.

Ahí cambia todo.

Se tensa y lo noto al instante.

Al momento de acompañarla al patio, llega ese pensamiento incómodo sin querer: antes esto habría sido fácil. Demasiado.

Ahora no sé ni por dónde empezar.

Al llegar, se queda parada a mi lado un segundo. Podré haber dicho algo. Pasar más de un "Hola". Cualquier cosa. Pero no.

Lo único que me salió fue "¿vas a cruzar?".

Me frustré conmigo mismo por nunca decir lo que debería cuando importa.

Luego... se cae.

No pude evitar reír en ese momento, más por lo inesperado que por otra cosa. Por supuesto luego fui a ayudarle, no pude levantarla porque en ese momento ya estaba del otro lado, pero si la ayude a sacar su zapato.

Que fuerte es tenerla tan cerca; sigue siendo igual.

Eso no ayudó...

Pero sin distracciones, fue una promesa.

Me concentró en lo que más importa, mis negocios y cuestiones familiares, pero llega Keysha a mi casa a convencerme de ir a una fiesta con Jeison.

De camino fuimos a recoger a la cita de Jeison para cuando ya nos íbamos a la fiesta veo una silueta familiar, era mi vecina, estaba sola, ¿porque estaba sola? no la podía dejar ahí, ¿y si le pasaba algo?

Le ofrecí llevarla y le expliqué a Jesion por mensaje que luego llegaría.

Y ahora, esta aquí, a mi lado, sentada, mirando por la ventana de la camioneta.

Estaba a punto de decir algo para romper el silencio incómodo pero se adelantó y comenzó hablar.

Después de un rato, se queda callada.

Esta algo ebria... bastante.

—¿Y en que fiesta estabas?— le pregunto para que no se sienta incomoda y pueda seguir hablando.

Ella me mira.

—En la de Ben, estaba de cumpleaños.

—¿Y estuvo buena?

—Lo estuvo, si.

Sigo manejando hasta casi llegar.

—No tenias que traerme. No estaba tan lejos, solo me faltaban— dice ella

La miro con cara de "¿enserio?"

—¿No estaba tan lejos?— la miró —Se te hizo rápido el camino porque veníamos conversando.

—Ya entendí, la que venía hablando era yo.

Ella me da una sonrisa y yo se la devuelvo.

Madison.

Llegando a casa, después de haber hablando durante algunos minutos, siento como mi estomago se resulte y amenazas sacar todo lo que comí en la fiesta. Hago una arcada.

—¡Mad, no, espera!— grita Ethan sosteniendo mi rostro.

Me da un ataque de risa, y pena a la vez, me bajo del auto pata evitar vomitar dentro.

Una vez en tierra el me sujeta a me ayuda a entrar a casa.

—¿Estás segura de que solo bebiste eso?

—Gracias por traerme— trato de decir mientras aun me mantengo en pie.

—Trata de dormir enseguida— susurra Ethan

—No tienes que susurrar, no hay nadie aquí— hablo en ese tono normal todavía entre risas

Finalmente, una vez en mi cuarto, tengo que hacer algo para quitarme el malestar.

Con el mareo todavía dándome vueltas en la cabeza, me doy una ducha rápida, me pongo mi ropa mas cómoda y me acuesto. Con eso se me bajara el mareo.

Le escribo a Alex para explicarle por qué me fui antes y luego apago el celular.

Apenas pasan unos minutos cuando escucho un ruido que proviene del pasillo, frunzo el seño, eso es raro.

Thyler no está en casa... y nadie más tiene llaves.

El corazón comienza a latirme más rápido.

Me levanto con cuidado, tomo mi celular y camino hacia la puerta. Antes de abrir, agarro uno de mis zapatos del suelo, como si realmente pudiera defenderme con él. Abro despacio. El pasillo está en silencio... pero la luz del baño está encendida.

Me acerco paso a paso.

—¡Ah! —grito, dando un salto hacia atrás.

—¡Ah! —grita también mi madre, llevándose una mano al pecho.

Olvide por un momento que esta semana mamá no se quedaría donde mis abuelos.

veces mamá se queda en casa de mis abuelos cuando el trabajo se lo exige; le queda mucho más cerca de la empresa.

—¿¡Qué estás haciendo despierta a esta hora, Madison!? —me regaña mi madre.

—Acabo de llegar de la fiesta de Ben, un amigo de Thyler. ¿Tú cuando llegaste, que haces despierta a esta hora? —digo, poniendo una mano sobre mi pecho para calmar el corazón que todavía me late acelerado.

—Vine a buscar unas cosas —dice mi mamá—Se supone que vendría pasado mañana a quedarme estas semanas en casa, pero hoy, después de la celebración en la oficina, "ya sabes, la nueva marca", recordé que había dejado algunos documentos en mi cuarto que justo necesitaría mañana, no tenia opciones.

Hace una mueca.

—De paso repartieron un pastel que sabía medio raro... y aun así me lo comí. Ahora el estómago me está pasando factura.

Se soba el abdomen con una mueca.

Entonces baja la mirada.

Se da cuenta de que todavía tengo un zapato en la mano.

—¿En serio un zapato? —se ríe mi madre.

—¿Qué? No tenía nada más, ¿ok? —protesto—. Necesito un bate como arma de defensa.

Ella levanta una ceja y me mira como diciendo ¿de verdad?

—Es por protección —añado, encogiéndome de hombros—. Nunca se sabe.

—¡Ya!, ves a dormir, mañana tienes que estudiar.

Es entonces cuando miro la hora en mi celular. Claramente son más de las doce.




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