Ethan seguía mirando los dos papeles sobre su escritorio, con los mensajes que había encontrado en su mochila.
"Nos vemos en la azotea."
"Nos vemos en la mañana."
Pasó los dedos por la superficie arrugada. No podía ignorarlo. No podía convencerse de que todo había sido un simple sueño.
Esto estaba ocurriendo de verdad.
Pero, ¿hasta qué punto?
Se levantó de la silla con un nudo en el estómago y miró a su alrededor. Todo en su habitación parecía igual que siempre, pero ahora, no podía evitar preguntarse qué más había cambiado sin que lo notara.
Fue hasta su armario y sacó una caja donde guardaba cosas de su infancia. Necesitaba pruebas de que su vida antes del sueño aún existía.
Revisó fotos antiguas, cuadernos, cartas, cualquier cosa que le asegurara que su memoria no se estaba desvaneciendo.
Pero algo lo inquietó.
En las fotos de su infancia, sus amigos de siempre estaban ahí. Pero en las fotos de su adolescencia, algunas personas estaban ausentes o reemplazadas.
Había fotos con Daniel y Andrés, los chicos con los que apenas había hablado en su "primer día" en el colegio del sueño, pero que ahora en la realidad habían sido sus amigos por años. Fotos en viajes, en cumpleaños, en lugares que él no recordaba haber visitado.
Y al mismo tiempo, su vida anterior seguía ahí, pero con vacíos.
"Si sigo soñando, ¿qué más se va a borrar?"
El pensamiento lo dejó helado.
Se apresuró a tomar un cuaderno y comenzó a escribir frenéticamente.
Anotó los nombres de las personas que recordaba en su vida original, los momentos importantes, los lugares en los que había estado.
"Si las cosas cambian otra vez… al menos tendré esto para recordar."
Escribió hasta que su mano le dolió. Cuando terminó, dejó el lápiz a un lado y observó la lista con el ceño fruncido.
Lo último que anotó fue su antiguo amor.
El nombre estaba ahí, pero la sensación de cercanía que alguna vez tuvo se sentía distante.
No podía evitar preguntarse si eso también iba a desvanecerse con el tiempo.
Apretó los puños. No podía permitirlo.
Ethan cerró el cuaderno con fuerza y se dejó caer en la cama, exhalando con frustración.
No puedo seguir así… necesito respuestas.
Tenía que volver a dormir.
Tenía que encontrarla.
No supo en qué momento cerró los ojos.
Cuando volvió a abrirlos, el aire fresco lo envolvió de inmediato.
Estaba en la azotea.
El cielo tenía un tono cálido, como si estuviera atardeciendo. Se giró lentamente, sintiendo la familiaridad del lugar, como si nunca hubiera despertado.
Y entonces, la vio.
Estaba allí, a unos metros de distancia, mirándolo con la misma expresión serena de la última vez.
Ethan sintió que su corazón se aceleraba.
Esta vez, no se desvanecería. Esta vez, hablarían.
Pero antes de que pudiera decir algo, ella habló primero.
—Llegaste tarde.
Ethan sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Su voz… la había escuchado antes, ¿verdad?
Pero antes de que pudiera responder, ella inclinó la cabeza con una sonrisa ligera.
—Supongo que eso era de esperarse. Siempre tardas en entender las cosas.
Ethan abrió la boca para preguntar qué significaba eso, pero su mente estaba demasiado aturdida.
¿Cómo podía decir eso con tanta naturalidad?
Y entonces, la duda se apoderó de él.
"¿Ella ya sabía que vendría?