Entre Sueños y Pactos

Capítulo 6: ¿Y si no era solo un sueño?

Elira despertó con el corazón latiendo como si hubiera corrido kilómetros.
No había gritos en casa esa mañana. No había ruido. Solo el silencio, ese que ella había aprendido a leer como un lenguaje propio.

Se quedó acostada unos minutos, mirando el techo.
No era tristeza lo que sentía.
Era algo más inquietante: una certeza que no sabía cómo nombrar.

El sueño de la noche anterior había sido distinto.
Él había hablado.
Y ella lo había escuchado.
No con los oídos, sino con el alma.

“Porque tú me llamas.”

Esa frase no la soltaba.
La repetía en su mente como un eco que no quería desvanecerse.
Y por primera vez, Elira se preguntó:
¿Y si no era solo un sueño?

Se levantó despacio, como si el aire pesara más de lo normal.
Encendió su vela blanca.
Preparó su café con canela.
Y abrió su libreta.

Pero esta vez, no escribió frases de protección.
Escribió preguntas.

“¿Puede el alma reconocer a alguien antes que la mente?”
“¿Y si él también sueña conmigo?”
“¿Y si el amor no se busca, sino que se recuerda?”

Elira no era ingenua.
Sabía que los sueños podían ser reflejos, deseos, símbolos.
Pero esto… esto se sentía diferente.
No era una fantasía que ella había creado.
Era una presencia que la visitaba.
Una energía que la acompañaba.
Una voz que no era suya, pero que la conocía.

Durante el día, intentó distraerse.
Estudió.
Leyó.
Escribió una historia oscura sobre una chica que hablaba con sombras.
Pero cada vez que cerraba los ojos, lo sentía.
No su rostro.
No su cuerpo.
Su esencia.

Y eso la inquietaba.

No porque tuviera miedo.
Sino porque empezaba a creer.

Esa noche, Elira decidió hacer algo distinto.
No esperaría el sueño.
Lo invocaría.

Encendió tres velas: una blanca, una azul, y una negra.
Escribió una carta, pero no la quemó.
La dejó bajo su almohada.

“Si estás allá afuera, si eres más que un sueño… encuéntrame.
No en esta vida, ni en la siguiente.
Encuéntrame en el momento exacto en que ambos estemos listos.
Yo no correré.
Pero tampoco me esconderé.”

Se acostó.
Cerró los ojos.
Y por primera vez, no sintió vacío.
Sintió espera.
Una espera que no dolía.
Una espera que sabía que valía la pena.



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En el texto hay: cartas, amor, tiempo

Editado: 18.08.2025

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